sábado, 31 de enero de 2026
viernes, 30 de enero de 2026
Un día como hoy, Enero 30, en nuestra lucha contra el castrismo.
Un día como hoy, Enero 30, en nuestra lucha contra el castrismo.
Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.
Comparta estas efemérides. Gracias.
PROHIBIDO OLVIDAR.
1959
Profesor de Educación Física en la Escuela Preparatoria Manzanillo. Él y sus dos hermanos eran primos de Rolando Masferrer, jefe del grupo paramilitar Tigres de Masferrer. Los tres hermanos fueron ejecutados, pero "Fello" fue inocente de cualquier participación en las actividades paramilitares. Fue asesinado simplemente por su apellido y conexión.
Source: Bohemia, año 51, No. 5, 1 de Febrero de 1959, p. 68. Montejo, Recuento, año 1, No. 2, 1975. Telephone testimony of former neighbor in Manzanillo, September 25 and 30, 2009. / Archivo Cuba.
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Un avión arroja bombas incendiarias sobre cañaverales del central San Isidro, en Quemado de Güines, provincia de Las Villas.
1961
Diosdado García Arencibia es fusilado en La Cabaña. Fue acusado de poseer propaganda enemiga.
1962
Braulio Amador Quesada es fusilado en La Campana cerca de Santa Clara, LV. Miembro del Movimiento Anticomunista Católico (MACU), se unió a las guerrillas anticastristas en la Sierra del Escambray, fue capturado y ejecutado por un pelotón de fusilamiento.
Source: Written testimony of son, Memorial Cubano, MIami, February 25, 2006. New York Times, 31 January 1962, p. 9. / Archivo Cuba.
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El menor de edad, Naldo Mata es asesinado en la Prisión de Menores de La Habana.
1964
Aracelia Arias Gómez muere durante los interrogatorios en el G2 de Marianao, LH.
1987
El preso político Samuel Lara es asesinado en la Prisión Combinado del Este en La Habana.
2000
El preso político, Tomás Álvarez Pita, muere en la prisión 1580 de La Habana sin recibir asistencia médica.
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CARCEL DE BONIATO
El autor visita a Mariano Esteva Lora, su abuelo preso, y descubre otra forma de clandestinidad.
Orlando González Esteva junio 25, 2012
Quien visita la Cárcel de Boniato y libre, al descampado, mira en torno no puede menos que preguntarse cómo es posible que la miseria humana se haya instalado allí. Una vista aérea retrata el complejo arquitectónico como lo que realmente es: una embarcación de horrores de la que sólo se divisa, a flor de agua, la cubierta; una embarcación náufraga en un mar de verdes, náufraga en un remolino de bellezas naturales que un día, cuando todos los cubanos hacinados en ella la abandonen, la devorará, devolviendo a esa porción de Cuba el carácter paradisíaco que alguna vez tuvo y que aún, rebelde, lucha por asaltar calabozos y puestos de vigilancia, lucha por desaparecerlos.
La proa de la embarcación encaja en el paisaje, se diría que se abre paso a través de él, a través del oleaje de árboles que se alza a su alrededor; a través de las faldas de las lomas que también la rodean, como sitiándola, temerosas de que el horror se expanda; a través de la historia más reciente del país. Se diría que la proa arrumba al futuro. Pero es sólo una ilusión: la intrusa no tiene adónde ir, la vegetación le cierra el paso como un mar justo, y acabará carcomiéndole paredes y barrotes, y deshaciéndole las alambradas hasta que una flor estalle donde un hombre fue torturado, y otro padeció hambre, y otro, enfermo, incomunicación. Hasta que un pájaro se pose y cante donde un hombre perdió su juventud.
Las visitas a la Cárcel de Boniato nunca me infundieron miedo. A los once años debo de haberme creído inmune a la injusticia castrense, portador de un salvoconducto irrecusable: mi edad. El único sobresalto sobrevenía cuando, luego de separarme de mi madre o mi abuela, pasar a la habitación donde me desvestía, ser inspeccionado y regresar al exterior, me preguntaba si volvería a verlas, si no habrían corrido peor suerte que yo por gusanas, epíteto con el que se identificaba y aún se identifica a las personas contrarias al régimen. Pin, pon, fuera, / ¡abajo la gusanera!, gritaban las turbas enardecidas por el odio inculcado a todo el que divergiera de la política oficial.
Allí, a pocos pasos del gran patio yermo que más tarde se abarrotaría de prisioneros, acuclillado y solo junto a la bolsa de yarey húmeda, llena de comestibles deshechos cuyo olor amenazaba con repugnar –el zumo de las frutas, el almíbar de los dulces, el suero del queso filtrando el yarey--, me preguntaba qué sería de mí si mis mayores eran halladas en falta y detenidas, si no encontraba cómo regresar al pueblo, si me veía forzado a pernoctar en alguna estancia de la prisión o a la intemperie. Oraba para que esto no ocurriera: no ocurrió. Más tarde o más temprano mis acompañantes reaparecían algo descompuestas, ajustándose la ropa, con una sonrisa triste pero suficiente para despejar mis temores.
Ya en el patio habilitado con bancos, una sola pared y un tejado estrecho que no atenuaba la sofocación del mediodía, permanecíamos hasta que un timbre horrísono anunciaba la llegada de los prisioneros. La multitud de familiares corría hacia la tela metálica detrás de la cual aquéllos hacían fila y eran contados, mientras los niños gritaban los nombres de sus padres, las mujeres más jóvenes les lanzaban besos, los ancianos se agarraban a alguien para no desplomarse, las ancianas sacudían un pañuelo o se llevaban las dos manos al rostro, incapaces de contener el llanto, y los recién llegados, seguros de que cualquier manifestación de alegría podía irritar a sus carceleros, permanecían tiesos, hasta que una puerta situada a su izquierda se abría y todos, prisioneros y visitantes, se lanzaban hacia ella y fundían en un bullicioso abrazo.
Durante las horas que duraba la visita, mis mayores abordaban asuntos a los que yo prestaba y no prestaba atención: la salud de amigos y parientes, la partida de algunos al extranjero, los abusos sufridos por otros, hechos de relevancia nacional e internacional, anécdotas de la vida en prisión y el contenido de la bolsa de yarey que ahora descansaba junto a su pareja vacía: la bolsa que habíamos traído a la visita anterior y que mi abuelo, religiosamente, nos devolvía. La chiquillería jugaba al sol, las cercas de metal centelleaban, el pavimento ardía, los adultos chachareaban e intercambiaban gestos de cariño, y yo era todo ojos y oídos, sobre todo cuando mi abuelo miraba a su alrededor, hablaba más quedo y daba instrucciones sobre el cargamento que la bolsa devuelta ocultaba.
El cargamento eran versos suyos, escritos casi siempre en hojas de papel cebolla plegadas hasta el infinito y metidas, como lombrices, entre el yarey trenzado de las asas. Versos que al llegar a casa se extraían, desdoblaban, leían y guardaban o distribuían en secreto entre quienes los habían inspirado. Versos que tan pronto reseñaban el drama de la vida en presidio como el que sufría el país, o revelaban los sentimientos del autor hacia sus seres queridos. Versos que, de ser descubiertos, nos hubieran metido en un lío. No creo que a mi abuelo lo tentara la poesía, en el sentido más exigente del término: lo tentó el verso como una forma de expansión allí, donde todo era confinamiento, y más que el verso, quizás, el regreso a la clandestinidad, la oportunidad de burlar a sus guardianes.
Entre los primeros versos que memoricé y transcribí de niño están los que mi abuelo dedicó a mi tío Mariano, el más joven de sus hijos, a quien él y mi abuela habían enviado a estudiar al extranjero desde hacía varios años para que no fuera víctima de las represalias del gobierno anterior ni de la perversidad del actual, y a quien mi abuelo no volvió a ver: el sólo hecho de ser hijo suyo constituía, en Cuba, un peligro:
Hijo de un padre que lejos,
por voluntad y prisión,
te guarda en el corazón
con sus recuerdos añejos.
Los fenómenos complejos
que amargan esta existencia
hacen muy larga la ausencia,
muy doloroso el camino,
pero espero que el destino
me hará gozar tu presencia.
Veinticinco años cumpliste
y no te pude besar,
pero voló sobre el mar
y te vio mi mente triste.
Aunque tú no me sentiste,
a ti mi alma abrazada
te dio aliento en la jornada
y te dijo: las estrellas
brillan más y son más bellas
en una noche cerrada.
Cárcel de Boniato, 1965
El mensaje de Trump a Cuba para “llegar a un acuerdo”
El mensaje de Trump a Cuba para “llegar a un acuerdo” |
El mensaje de Trump a Cuba para “llegar a un acuerdo” podría no ser un mal acuerdo para Cuba. Witkoff y Kushner suman otra asignación. El 23 de febrero de 2026 es un día trascendental. |
De nuevo en la carretera… Regreso de Mauricio Claver-Carone |
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Cuba tuvo la oportunidad entre 2015 y 2017 de extinguir al menos tres reclamaciones altamente visibles sin “pagar” nada. Se negó a hacerlo. Atención al 23 de febrero de 2026, fecha de los alegatos en dos decisiones de la Corte Suprema de los Estados Unidos que influirán en la Administración Trump-Vance. |
CUANDO EL ESTADO DEJA DE EXPLICARSE A SI MISMO.
jueves, 29 de enero de 2026
Un día como hoy, Enero 29, en nuestra lucha contra el castrismo.
Un día como hoy, Enero 29, en nuestra lucha contra el castrismo.
Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.
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PROHIBIDO OLVIDAR.
1960
Detenidos por actividades contrarrevolucionarias en Pinar del Río: José Enrique RivadulJa, Julio Bode, Antonio Pérez Cruz, Narciso Bode, Anselmo Arce, Julio Blamer y Joaquin Reyes.
1962
Rolando Rocha Menéndez es fusilado en "La Campana", Las Villas.
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Noel Peña es fusilado en Trinidad, LV.
1965
Guillermo Tapia muere en la prisión “Castillo del Príncipe”, LH.
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Joaquín Puebla Rueda es fusilado en La Cabaña.
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CUANDO EL SILENCIO VUELVE A SER UNA PREGUNTA
(23 de enero, Iglesia bajo acecho)
Osvaldo Gallardo González
Hace muchos años —ya treinta—, en medio de dos editoriales publicados en el diario "Granma", ampliamente leídos entonces como un ataque directo, atribuido al puño y letra de Fidel Castro, contra Dagoberto Valdés, la revista "Vitral" y el Centro Cívico, recuerdo a un cura de mi pueblo leyendo, desde el ambón, una carta del obispo de Pinar del Río, monseñor José Siro González Bacallao. No recuerdo las palabras exactas, pero el sentido era claro y valiente. Dicho en buen cubano, aquello sonó como: este es mi hijo, no lo toquen. La Iglesia, entonces, habló.
Traigo esa imagen no por nostalgia, sino por contraste. Porque el 23 de enero pasado, mientras se cumplían 28 años de la misa papal de San Juan Pablo II en Camagüey, volvieron a producirse hechos graves que afectan directamente a la vida eclesial y cívica del país, conocidos gracias a la prensa y a activistas independientes.
Ese día, dos sacerdotes — Castor José Álvarez Devesa y Alberto Reyes — fueron sacados de un retiro y citados por la Seguridad del Estado. Al mismo tiempo, en Pinar del Río, Dagoberto Valdés Hernández y Yoandy Izquierdo Toledo, laicos católicos, fueron detenidos e interrogados. Ambos forman parte del Centro de Estudios Convivencia - CEC, una iniciativa no eclesial, pero nacida del pensamiento social cristiano y animada por una vocación profundamente evangélica. Su labor, cívica, formativa y pacífica, es inseparable de su fe y de su pertenencia a la Iglesia.
Todos regresaron a casa horas después. Pero nada de esto debería considerarse normal.
No se trata de hechos aislados ni administrativos. Son actos de intimidación política dirigidos contra sacerdotes y laicos que, desde la fe, la conciencia y el pensamiento cívico, han defendido la dignidad humana, la libertad y el derecho a una sociedad mejor. Y, sin embargo, la Iglesia institucional en Cuba no ha dicho nada públicamente.
Aquí es donde el silencio vuelve a convertirse en un signo. No todo silencio es prudencia. No todo silencio es oración. Hay silencios que desconciertan, porque dejan sin nombre el dolor y sin acompañamiento visible a quienes han sido señalados y presionados.
Hace apenas unos días, el obispo nicaragüense Silvio Báez recordaba que no es momento de callar en la Iglesia cuando los pueblos viven bajo el peso de la represión y el miedo. No lo decía desde la confrontación, sino desde el Evangelio. Desde la convicción de que la palabra pastoral también es defensa, consuelo y luz.
Hubo un tiempo en que, ante el acecho del poder, la Iglesia supo nombrar lo que estaba ocurriendo y proteger a los suyos. Esa memoria no acusa, pero interpela. Porque el silencio no puede ser hoy la respuesta de la Iglesia.
“Para la Iglesia, no es el momento del silencio. Es el tiempo de hablar para iluminar la oscuridad del momento, alimentar la esperanza del pueblo y denunciar las estructuras opresivas que han prevalecido.”
Mons. Silvio José Báez
miércoles, 28 de enero de 2026
Un día como hoy, Enero 28, en nuestra lucha contra el castrismo.
Un día como hoy, Enero 28, en nuestra lucha contra el castrismo.
Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.
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PROHIBIDO OLVIDAR.
1853
Nace en La Habana el Apóstol de la Independencia de Cuba, José Julián Martí y Pérez.
1959
Se funda en la ciudad de Nueva York el movimiento opositor La Rosa Blanca presidido por el doctor Rafael Díaz Balart.
1960
Un avión Ianzó bombas Incendiarias en los campos de caña de los centrales Adelaida, Violeta, Patria, Punta Alegre y Morón, provincia de Camagüey.
1963
Félix Martínez y Rafael Rico son fusilados en La Cabaña.
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La guerrilla comandada por Pichi Catalá ataca una base soviética cerca del poblado de Pedro Betancourt, provincia de Matanzas.
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La guerrilla comandada por Pedro Sánchez, “Perico” embosca en las afueras de Jagüey Grande a la milicia castrista causándole tres muertos.
1966
José Mesa Carbonel y José Delgado son fusilados en La Cabaña.
1968
Se inicia en La Habana el juicio conocido como la "Microfracción" contra 41 miembros del tradicional Partido Socialista Popular (Comunista) acusados de seguir la línea soviética apartándose del liderazgo de Fidel Castro.
1973
Un comando naval del Frente de Liberación Nacional Cubano (FLNC) hunde una lancha castrista en aguas territoriales cubanas.
1974
El opositor Reinaldo Hernández desaparece durante una fuga clandestina de Cuba.
1976
Se funda en La Habana el Comité Cubano Pro-Derechos Humanos.
1993
Armando Torres Treto es asesinado en Villa Marista (G-2) de La Habana.
2003
Luis Alberto Pita Santos y Noel Ojeda concluyen la huelga de hambre desde el 24 de diciembre, 2002 en Madrid pidiendo que cesaran las inversiones españolas en Cuba y contra el juez Baltazar Garzón que procesó al exdictador chileno Augusto Pinochet y no había hecho lo mismo con Fidel Castro.
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28 de enero de 1853, nace José Julián Martí Pérez, poeta, filósofo y político de Cuba
27 de enero de 2026
De la Redacción de LIBRE y fuentes anexas
José Julián Martí Pérez nació en La Habana, 1853, y falleció en Dos Ríos, Cuba en 1895. Político y escritor cubano, destacado precursor del Modernismo literario hispanoamericano y uno de los principales líderes de la independencia de su país.
Nacido en el seno de una familia española con pocos recursos económicos, a la edad de doce años José Martí empezó a estudiar en el colegio municipal que dirigía el poeta Rafael María de Mendive, quien se fijó en las cualidades intelectuales del muchacho y decidió dedicarse personalmente a su educación.
El joven Martí pronto se sintió atraído por las ideas revolucionarias de muchos cubanos, y tras el inicio de la Guerra de los Diez Años (1868-1878) y el encarcelamiento de su mentor, inició su actividad revolucionaria: publicó la gacetilla El Diablo Cojuelo, y poco después una revista, La Patria Libre, que contenía su poema dramático Abdala. A los diecisiete años José Martí fue condenado a seis años de cárcel por su pertenencia a grupos independentistas; realizó trabajos forzados en el penal hasta que su mal estado de salud le valió el indulto.
Deportado a España, en este país publicó su primera obra de importancia, el drama La adúltera. Inició en Madrid estudios de derecho y se licenció en derecho y filosofía y letras por la Universidad de Zaragoza. Durante sus años en España surgió en él un profundo afecto por el país, aunque nunca perdonó su política colonial. En su obra La República Española ante la Revolución Cubana reclamaba a la metrópoli que hiciera un acto de contrición y reconociese los errores cometidos en Cuba.
Tras viajar durante tres años por Europa y América, José Martí acabó por instalarse en México. Allí se casó con la cubana Carmen Zayas-Bazán y, poco después, gracias a la paz de Zanjón, que daba por concluida la Guerra de los Diez Años, se trasladó a Cuba. Deportado de nuevo por las autoridades españolas, temerosas ante su pasado revolucionario, se afincó en Nueva York y se dedicó por completo a la actividad política y literaria.
Desde su residencia en el exilio, José Martí se afanó en la organización de un nuevo proceso revolucionario en Cuba, y en 1892 fundó el Partido Revolucionario Cubano y la revista Patria. Se convirtió entonces en el máximo adalid de la lucha por la independencia de su país.
Dos años más tarde, tras entrevistarse con el generalísimo Máximo Gómez, se incorporó a una nueva intentona que daría lugar a la definitiva Guerra de la Independencia (1895-1898). Pese al embargo de sus barcos por parte de las autoridades estadounidenses, pudo partir al frente de un pequeño contingente hacia Cuba, pero fue abatido por las tropas realistas en 1895; contaba cuarenta y dos años. Junto a Simón Bolívar y José de San Martín, José Martí es considerado uno de los principales protagonistas del proceso de emancipación de Hispanoamérica.
La poesía de José Martí
Además de destacado ideólogo y político, José Martí fue uno de los más grandes poetas hispanoamericanos y la figura más destacada de la etapa de transición al Modernismo, que en América supuso la llegada de nuevos ideales artísticos. Como poeta se le conoce por Versos libres (1878-1882, publicados póstumamente); Ismaelillo (1882), obra que puede considerarse un adelanto de los presupuestos modernistas por el dominio de la forma sobre el contenido; y Versos sencillos (1891), un poemario decididamente modernista en el que predominan los apuntes autobiográficos y el carácter popular.
Escritos en su mayor parte en 1882, los poemas de Versos libres no vieron la luz hasta su publicación póstuma en 1913, muchos años después de su muerte. El propio Martí calificó esos versos de “endecasílabos hirsutos, nacidos de grandes miedos, o de grandes esperanzas, o de indómito amor de libertad, o de amor doloroso a la hermosura”.
El tono fuerte y áspero de este volumen, por el que Martí proclamaba su propia preferencia, cuyos juicios serían el punto de partida de la valoración de la obra. Su fuerza vibratoria, tanto formal como en los contenidos, se hace
evidente en composiciones como “Poética”, “Mi poesía” o “Cuentan que antaño”, en las que se sirvió de un lenguaje vigoroso y oscuro, por momentos incluso pasional.
La poesía de José Martí se funda en una visión dualista de la humanidad: realidad e idealismo, espíritu y materia, verdad y falsedad, conciencia e inconsciencia, luz y oscuridad. Los poemas de Ismaelillo (1882), libro dedicado a su hijo, son un ejemplo de ello: la debilidad y la inocencia del niño son su fuerza.
En Versos sencillos (1891), José Martí expresa el sentimiento que le despierta la alegría de la naturaleza y el mal de la civilización. El sufrimiento y el temor al paso del tiempo también fueron elementos frecuentes en su lírica, donde se advierte un acercamiento al romanticismo que muchos críticos han considerado superior al de otros de sus contemporáneos. En A mis hermanos muertos el 27 de noviembre (1872), publicado durante su destierro en España, Martí dedica sus versos a los estudiantes muertos en una masacre acaecida en aquella fecha.
Obra en prosa
Su única novela, Amistad funesta, también llamada Lucía Jérez y firmada con el pseudónimo de Adelaida Ral, fue publicada por entregas en el diario El Latinoamericano entre mayo y septiembre de 1885; aunque en su argumento predomina el tema amoroso, en esta obra de final trágico también aparecen elementos sociales. Entre sus obras dramáticas destacan Abdala (1869), drama simbólico en un acto y en octosílabos, La Adúltera (1873) y Amor con amor se paga (1875), también en verso y estrenado en México.
Tanto la prosa como la poesía de Martí resultan inseparables de su biografía; él mismo declaró que eran parte indiscutible de su máxima preocupación, que no era otra que la política. Personalidad optimista, sus opiniones sobre el hombre, la poesía o la sociedad son aspectos que aparecen en sus obras al servicio de unas concepciones que tenían siempre al ser humano como centro. A largo plazo su objetivo era la mejora de la humanidad, pero a corto plazo lo era la liberación de Cuba, a la que dedicó todos sus esfuerzos. Por ello, su producción en prosa fue en su mayor parte funcional, como sus ensayos sobre Simón Bolívar, José de San Martín o el general José Antonio
Páez, en relación a los héroes del pasado, y sobre el general Máximo Gómez, Walt Whitman o Ralph Waldo Emerson entre los contemporáneos; en tales textos, que constituyeron lo mejor de su prosa, exaltó las cualidades de personajes que admiraba. Dentro de la primera edición de sus obras completas, el volumen titulado norteamericanos reunió póstumamente sus estudios sobre figuras del norte; otros dos volúmenes, bajo el título Nuestra América, contienen los trabajos de Martí consagrados a estudiar aspectos de la vida, la cultura y la historia de la América hispana. En ellos expresó su mensaje americanista y resumió su precursora teoría de la debilidad de las naciones hispánicas, en las que existía un enorme abismo entre las clases dirigentes e intelectuales y el pueblo.
Cronista y crítico excepcional, hizo de muchos de sus textos auténticos ensayos, algunos de carácter revolucionario como El presidio político en Cuba (1871), reflejo de gran fuerza lírica de su condena a trabajos forzados en el que denuncia las penurias que sufrían los independentistas. Cabe destacar también La República Española ante la Revolución Cubana (1873) y Cuba y los Estados Unidos (1889), refutación de los ataques de la prensa norteamericana a los patriotas cubanos, así como El Manifiesto de Montecristi o su Diario de campaña.
También fundó una revista para niños, La Edad de Oro (1889), publicada en Nueva York y en la que aparecieron los cuentos Bebé y el señor Don Pomposo, Nené traviesa y La muñeca negra. Íntegramente redactada por Martí, esta publicación muestra una serie de aspectos de su personalidad y constituye también una demostración de cómo supo anticiparse a muchas conquistas de la pedagogía moderna: una vez más, puso de relieve en esos escritos su preocupación por las normas de justicia y dignidad humanas, que debían cultivarse en el niño desde su más tierna edad.
José Martí colaboró a lo largo de su vida en innumerables publicaciones de distintos países, como La Revista Venezolana, La Opinión Nacional de Caracas, La Nación de Buenos Aires o la Revista Universal de México. Sus Obras completas (que en la edición de 1963-1965 constan de veinticinco volúmenes) incluyen asimismo un nutrido epistolario (sus cartas, también reveladoras de su singular personalidad, han merecido excepcionales comentarios) y numerosos discursos, muchos de ellos dedicados a enardecer el sentimiento patriótico de los cubanos que radicaban como él en la emigración, llamándolos al esfuerzo común gracias al cual se lograría la independencia de la patria.
El servicio eléctrico en Cuba a través de los tiempos…
martes, 27 de enero de 2026
Un día como hoy, Enero 27, en nuestra lucha contra el castrismo.
Un día como hoy, Enero 27, en nuestra lucha contra el castrismo.
Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.
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PROHIBIDO OLVIDAR.
1960
Una avioneta dejó caer material inflamable en la zona cañera del central Washington en la provincia de Las Villas. El incendio duró mas de 24 horas y los daños ascendieron a miles de pesos.
1961
Diosdado Martínez Hernández es fusilado en Santa Clara, Las Villas.
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José Fernández Vacín es condenado a 30 años de cárcel por un tribunal castrista de La Cabaña acusado de un delito contra los poderes del estado en la causa 554 de 1960.
1962
Segundo jefe del grupo de sabotaje MRP detenido por presuntamente colocar bombas en depósitos militares. Antes, había perdido una mano cuando detonó una bomba. Fue torturado y sometido a fuertes palizas mientras estaba en prisión, sufriendo una costilla rota. Lo sacaron de la prisión de Boniato, donde se encontraba recluido, para su ejecución por un pelotón de fusilamiento. Un compañero de prisión le sirvió café y le dio un cigarro antes de su ejecución, que sostuvo con serenidad. Mientras se lo llevaban, se despidió de los compañeros de prisión con 'Adiós, muchachos'. Dejó una esposa, Nina, y dos hijos pequeños.
Font Reyes era el segundo jefe de acción y sabotaje en la provincia del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP). Tenía 27 años y había sido suboficial el ejército rebelde.
[Fuente: Written testimony of fellow prisoner, 2/16/08. Beruvides, 1993, p. 116. / Archivo Cuba}
Hay discrepancias en cuanto a la fecha del fusilamiento según varias fuentes consultadas.
1963
Facundo Herrera es fusilado en el Castillo de San Severino, Matanzas.
1966
En Isla de Pinos son asesinados los presos políticos Félix Cruz y Gerónimo Cárdenas.
1974
El opositor Reinaldo Hernández desaparece en el Estrecho de la Florida durante una fuga clandestina de Cuba.
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