PROCUREMOS UN VERDADERO CAMBIO TOTAL HACIA LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA
Por Lcdo. Sergio Ramos
Luego de la captura del dictador Nicolás Maduro y la asunción en el poder presidencial de la ilegítima vicepresidenta Delsy Rodríguez, el régimen castro-chavista de Venezuela continúa proyectando ante el mundo una imagen supuestamente “liberal”, al tiempo que continúa maniobrando para afianzarse en el poder, por lo que recientemente sustituyó al general Vladimir Padrino y a otros altos mandos de las Fuerzas Armadas venezolanas.
Tales “cambios” hay que mirarlos con cautela, pues en el supuesto proceso de “transición” en Venezuela no forman parte de gobierno interino ninguno de los opositores al régimen chavista. Así vemos que la destacada opositora María Corina Machado sigue en el exilio con una amenaza de prisión si regresa al país que le hiciera la presidenta encargada Delsy Rodríguez y el legítimo presidente electo por el pueblo venezolano por amplísima mayoría, Don Edmundo González Urrutia, sigue exiliado en España. Además, el destacado opositor Juan Pablo Guanipa está en presidio domiciliario, mientras solo una pequeña parte de los presos políticos han sido liberados. Hoy día la mayoría de los presos políticos en Venezuela singuen presos.
La realidad es que el régimen venezolano está haciendo un teatro para ganar tiempo, hasta que salga de la presidencia de los Estados Unidos el presidente Donald Trump y una vez advenga a la Casa Blanca un presidente menos radical, retomar de nuevo el radicalismo dictatorial chavista.
El chavismo está jugando una carta siguiendo las enseñanzas de Nicolás Maquiavelo cuando decía que “el fin justifica los medios”. Por lo tanto, el verdadero propósito del chavismo es sobrevivir complaciendo los deseos del presidente Donald Trump y así ganar tiempo para, en su día, retomar el control dictatorial que ostentaban tan pronto cambien las circunstancias y éstas les sean propicias.
Llevado esto a las alegadas pretensiones de la Casa Blanca de que se realice un cambio hacia la democracia en Cuba, exigiendo la salida del poder del dictador Miguel Díaz Canel, y las supuestas conversaciones de funcionarios estadounidenses con el nieto de Raúl Castro, apodado “El Cangrejo” (Raúl Guillermo Rodríguez Castro) , existe la preocupante probabilidad de que el gobierno estadounidense desarrolle en Cuba el mismo patrón que ha seguido con Venezuela. Es decir, dejar a la actual alta cúpula del castrismo en el poder y manteniendo rezagados a la legítima oposición cubana de dentro de Cuba y del exilio.
Tal rejuego político es inaceptable, por no estar encaminado hacia un cambio total y profundo para implementar la libertad, la democracia y el pleno respeto los derechos humanos en el país, lo que constituye dejar abierta la alta posibilidad de que, a la larga, el castrismo retome el poder dictatorial, luego de adoptar en Cuba la política de simulacro de cambio similar a la que Delsy Rodríguez está realizando en Venezuela.
Para Cuba, (igualmente que para Venezuela y Nicaragua) el cambio tiene que ser total y de raíz, despojando de todo poder a toda la casta gobernante y al Partido Comunista, quienes han oprimido y explotado por largas décadas al pueblo cubano.
La sustitución, en todas las esferas del poder, de los opresores por los genuinos opositores debe ser absoluta; desde las altas esferas del gobierno nacional, pasando por los gobiernos provinciales y hasta los gobiernos municipales en todo el país.
Simultáneamente, debe decretarse la inmediata libertad de todos los presos políticos en Cuba e iniciar la revisión de causas supuestamente criminales de ciertos presos, que, a pesar de ser encarcelados por razones políticas, el régimen los encausó fabricándoles falsas causas comunes y aparecen considerados como presos comunes.
Del mismo modo, es imprescindible proceder de inmediato al desmantelamiento de todos los aparatos represivos del régimen, tales como el Ministerio del Interior, los Comités de Defensa de la Revolución, entre otros.
Como fundamento de legal para el periodo transicional, debe ponerse en vigor de ley la Constitución de 1940 en todo aquello que fuese aplicable dentro de la realidad actual y las circunstancias transicionales. Dicha constitución es, en derecho, la constitución legítima de Cuba, la cual contiene una carta de garantía de derechos ciudadanos y humanos. Y en consecuencia, convocarse a la brevedad posible a una asamblea constituyente cuyos miembros de la misma sean electos por todo el pueblo cubano ( los de dentro de Cuba y del exilio ) , con el fin de que redacten una nueva constitución que garantice plenamente los derechos humanos, el pluralismo político, la democracia y la libertad de todos los ciudadanos cubanos y sea la base legal de un nuevo país “Con todos y para el bien de todos” como lo deseaba nuestro Apóstol de la Independencia José Martí. Y una vez aprobada la nueva constitución por el voto del pueblo en un referéndum democrático, se ha de proceder con las elecciones libres, pluralistas y democráticas entre todos los cubanos (los de dentro y los del exilio) para la elección de un nuevo gobierno democrático.
En el plano económico, se debe abrir el país a la economía de mercado y la libre empresa, facilitando y estimulando la inversión privada en la industria, el comercio y la agricultura.
Nos toca a todos los cubanos de buena fe, creyentes en la libertad y la democracia, en cumplimiento de nuestro sagrado deber patrio, unirnos y movilizarnos para velar, defender y procurar para que en Cuba se tomen medidas claras y firmes que verdaderamente conduzcan al cambio total y profundo hacia un nuevo orden de libertades, respeto a los derechos humanos y democracia plena para todos los cubanos.
San Juan, Puerto Rico a 21 de marzo de 2026
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