miércoles, 25 de marzo de 2026

Un día como hoy, marzo 25, en nuestra lucha contra el castrismo.

 Un día como hoy, marzo 25, en nuestra lucha contra el castrismo.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PRHOHIBIO OLVIDAR.

1895

Se firma el Manifiesto de Monte Cristi, documento del Partido Revolucionario Cubano, por José Martí y Máximo Gómez en Monte Cristi (República Dominicana), en él se expresan las razones por las que los cubanos se lanzan a la guerra. Aclarando que la misma no era contra los españoles sino contra el régimen colonial.

1960

El periodista radial cubano Luís Conte Agüero cuando acudía a su programa en la estación CMQ de La Habana es impedido de llegar a los estudios por una turba organizada por el régimen castrista. Varios estudiantes universitarios increparon la acción y fueron brutalmente agredidos. Conte Agüero había anunciado previamente que leería un documento en que denunciaba las arbitrarias decisiones del gobierno.

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Quemadas 130 mil arrobas de cañas en Ia colonia "Cuevitas", propiedad de la Compañía Sucesión BeoIa.

1963

Nivaldo Hernández Arencibia, coordinador del Movimiento de Recuperación Revolucionaria "MRR" en la población de Pedro Betancourt, Matanzas es fusilado en el Castillo de San Severino. 

[Algunas fuentes dicen fue fusilado en Bolondrón]

2004

 Fallece en la Florida Ignacio Novo Sampol, miembro del Movimiento Nacionalista Cubano que cumplió prisión en EE. UU. por la causa de la libertad de Cuba.

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Pensamientos de José Martí (66).jpg

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You

La próxima revolución cubana

El régimen está al borde del abismo, pero un paso en falso de EE. UU. podría salvarlo.

Por el Consejo Editorial           The Wall Street Journal, 19 de marzo de 2026      

El gobierno comunista de Cuba atraviesa serios problemas, a medida que sus fracasos se acumulan y la población se muestra cada vez más inquieta. Estados Unidos puede contribuir a derrocar al régimen y rescatar al sufrido pueblo cubano, pero solo si el presidente Trump evita cometer los errores de Barack Obama.

Los cubanos sufrieron otro apagón a nivel nacional el lunes, cuando la red eléctrica del país colapsó por tercera vez en cuatro meses. Los cortes de energía, que se extendieron hasta el martes, se produjeron tras un fin de semana de disturbios civiles provocados por la escasez de alimentos, agua y otros artículos de primera necesidad.

El sábado, la desesperación se transformó en protesta en la provincia central de Ciego de Ávila. En un municipio, los manifestantes prendieron fuego a una sede del Partido Comunista y arrojaron piedras contra las fuerzas de seguridad del Estado. En varios barrios de La Habana se han registrado protestas similares.

El régimen ya ha enfrentado dificultades en el pasado, pero esta vez la situación podría ser diferente. La mayoría de las privaciones que sufre la isla son consecuencia de políticas comunistas que favorecen a la élite del partido, expropian la propiedad privada y encarcelan a quienes manifiestan su disidencia. El hambre está generalizada, y el jabón y los artículos de aseo personal se han convertido en lujos inalcanzables para las masas. Se trata de una dictadura ejercida *sobre* el proletariado, en lugar de ser una dictadura *del* proletariado.

El país finalmente se ha quedado sin dinero ajeno, pero en esta ocasión es posible que Estados Unidos no acuda al rescate del régimen. La administración Trump ha interrumpido el flujo de petróleo venezolano gratuito hacia Cuba, el cual constituía uno de los principales pilares económicos del régimen.

Bloomberg informa que un buque cisterna cargado de petróleo ruso se dirige hacia la isla, lo que pondrá a prueba el embargo estadounidense —así como la «doctrina Donroe» del Sr. Trump, que prohíbe la presencia de enemigos en el continente americano—. Cuba es un aliado incondicional de Rusia y China, y ha contribuido a propagar la revolución y el caos por toda América.

Entretanto, el descontento social ha captado la atención del régimen, que comienza a mostrar signos de desesperación. El actual dictador y sucesor de los Castro, Miguel Díaz-Canel, anunció la semana pasada en un discurso a la nación que Cuba se encuentra en conversaciones con Washington. Necesita un alivio de la cuarentena petrolera y de las restricciones estadounidenses a la inversión extranjera.

El lunes, el sobrino nieto de Raúl Castro, Oscar Pérez-Oliva Fraga —viceprimer ministro de Cuba— anunció que se permitiría a los cubanos residentes en el extranjero invertir y convertirse en propietarios de negocios en la isla. Sin duda, esto resultó ser un alivio cómico para la diáspora cubana en los EE. UU., a la que se le expropiaron sus propiedades y riquezas hace años. La legislación estadounidense vigente no permite tal inversión, aunque el Departamento del Tesoro puede otorgar licencias especiales, tal como hizo Joe Biden.

El verdadero destinatario de este discurso cubano es el Sr. Trump, quien, comprensiblemente, desea ser el presidente de los EE. UU. que libere la isla. Pero el régimen no tiene la menor intención de abandonar el poder fácilmente. Espera que se repitan los años de Obama, cuando los EE. UU. normalizaron las relaciones con la dictadura, reabrieron la embajada estadounidense en La Habana e hicieron un gran esfuerzo por reactivar los viajes de los estadounidenses a la isla.

El Sr. Obama viajó a Cuba para posar en fotografías junto a Raúl Castro. La teoría sostenía que el "acercamiento" con el régimen provocaría que este se abriera y mejorara la vida de los cubanos. No fue así. El gobierno se apropió de las divisas y obligó a la población a aceptar pesos sin valor alguno. La indignación pública se mantuvo latente hasta que estallaron las protestas el 11 de julio de 2021, momento en el que el régimen desató una brutal represión. Se estima que unos 1.000 presos políticos languidecen aún en las cárceles cubanas.

El Sr. Díaz-Canel y sus camaradas buscan un acuerdo similar al que el Sr. Trump ofreció a la venezolana Delcy Rodríguez y a sus secuaces tras la detención del presidente Nicolás Maduro. La Sra. Rodríguez es reconocida actualmente por la administración Trump como jefa de Estado, y el régimen permanece en el poder.

Tras 67 años de tiranía, Cuba merece una segunda revolución genuina. Esto implica insistir en que la cúpula dirigente y sus principales ejecutores abandonen el poder. El Sr. Trump y el Secretario de Estado Marco Rubio —cubanoamericano— pueden presionar para que se establezca un gobierno de transición que incluya a cubanos y a cubanoamericanos dispuestos a regresar a la isla como un acto de servicio patriótico.

El objetivo sería trabajar en pos del restablecimiento del Estado de derecho y de un proceso democrático para elegir un gobierno legítimo. Solo entonces podrá Estados Unidos brindar ayuda humanitaria, y solo entonces los inversores apostarán por Cuba.

Hasta entonces, Estados Unidos deberá mantener la presión sobre el régimen. Llevar la libertad a Cuba sería un logro histórico de Trump, una victoria para la libertad humana y un gran beneficio para los intereses estadounidenses en el continente americano.

Publicado en la edición impresa del 20 de marzo de 2026 bajo el título «La próxima revolución cubana»


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