
Por Lucas Garve
Mantilla, La Habana,(FLE*-PD) El asunto es que las manecillas de la rosa de nuestros vientos señalan hacia otro rumbo una vez más. En consecuencia, en Cuba ahora mismo, la atención de todas las consideraciones del Gobierno se dirige hacia el Sur. La divisa de Tele Sur reza así: Nuestro Norte es el Sur. Y cada noche nos la machacan por un canal de televisión.
Realmente el Noticiero de TeleSur es más variado e interesante que el de la propia Televisión Cubana. Aunque aquí las emisiones de Tele Sur son bien revisadas antes de transmitirlas por las pantallas de los televisores hogareños, así y todo, es innegable que ofrecen materiales audiovisuales más interesantes que los que transmite su homólogo nacional. El tuerto Walter Martínez, el del Dossier, envuelve sus análisis en más información y se apoya en un background más abundante que los nacionales de la Mesa Redonda a pesar que manipula y parcializa la información que expone según sus intereses políticos.
Pero el nudo del asunto es que nuestros más que cincuentenarios dirigentes no cejan en pretender ponernos orejeras como a los caballos. De la misma manera que en los años 60 y 70 “miramos” hacia el Este europeo y luego en los 80 nos acordamos de los ancestros africanos, aunque sus descendientes en la isla solamente fueran de interés para engrosar los batallones que enviaron a apoyar el gobierno angolano del MPLA de Neto, absolutamente el interés de los jefes de la propaganda ahora, repito, es que los cubanos nos vinculemos con el Sur.
Por encima de las relaciones tradicionales y más que centenarias con el Norte, así sea “revuelto y brutal”, nos obligan a “mirar” al Sur, cuando los cubanos no hemos tenido vínculos ni tradiciones culturales que nos unan con esas culturas de marcada influencia maya, quechua, aymará, araucana, etc. Asimismo, aunque nuestro carácter alegre, bullicioso y extrovertido en mayoría, nada tenga que ver con la introversión, la parquedad de la expresión, la melancolía y el sentimiento de tristeza insondable de los indios andinos.
Aquí en la tierra de Cubita la Bella podemos ser negros, mulatos, pardos, jabaos y blancos, más o menos rubios, más o menos trigueños, con ojos verdes o azules algunos, o color miel, pero ciertamente estamos más cerca de las tradiciones del Occidente europeo o hasta de algunas zonas del Este del Viejo Continente y, por cercanía, atesoramos las venidas del Norte, de los EE UU, en el trasiego de personas que ya se extiende por tres siglos.
Por mucho mirar al Sur, es innegable que nuestra atención y pensamiento vaya hacia el Norte. Exclusivamente tenga en cuenta esta razón si lo desea, porque sin dudas, la segunda ciudad que alberga más cubanos y sus descendientes después de La Habana, la capital de la isla, no son Arequipa, Quito, Caracas, Rosario, Asunción o Managua, sino Miami, en la Florida, una península muy ligada históricamente a la capital cubana.
Por mucho que en las noticias deportivas del Sur americano la actualidad futbolística latinoamericana y europea tenga un mayor peso, nuestro deporte nacional, el que arrebata a los cubanos es la pelota, o mejor, el béisbol, un calco de la palabra base ball, como se denomina este juego en inglés. Una afición traída en el siglo XIX, por los cubanos en viaje de estudios o por residencia en los EEUU o por refugiados de las guerras de independencia que vivieron en el país del Norte, lo practicaron allá y lo introdujeron aquí como otro ejemplo de la Modernidad que invadía la isla.
¿Quién en Cuba no tiene un pariente, un amigo, un antiguo vecino, un ex compañero de estudios, una vieja novia, un casi olvidado amor en la ciudad de Miami? Hoy es difícil negar eso.
Entonces es lógico que ahora ya no se remeden bailes de los pueblos de la fría Siberia en un agosto tan caliente como el nuestro, ni que las matrioshkas no sean el regalo para las niñas, ni que nadie bautice a su niño con el nombre de Vladimir o a la hembrita de la familia con el de Karelia, Nadia o Natacha. Definitivamente hemos puesto proa al Sur. Vamos a ver hasta cuándo.
La tendencia latinoamericanista pasará cuando decaigan los lazos de dependencia económica cubana con la Venezuela chavista. La Historia dará otra vuelta de tuerca y quedaremos ¿otra vez más? a la espera de otro rumbo a donde dirigir la mirada.
garvecu@yahoo.com
*Fundación para la Libertad de Expresión
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