viernes, 23 de julio de 2010

INVERSION DE LA CULPA

Publicado para hoy 24 de julio


Por Moisés Leonardo Rodríguez

Cabañas, Habana,(PD) Años atrás, cuando alguna cosa andaba mal, muchos cubanos exclamaban ¡Si Fidel lo supiera! o ¡Esto no lo sabe Fidel! Como si el Jefe de todos los jefes, al conocer los problemas de la gente de a pie, fuera capaz de solucionarlos.

Esta falsa creencia de que el Comandante era ajeno o al menos no responsable de todo lo malo que pasaba en la isla ha dado paso a una más objetiva, pero con la sustitución, al parecer condicionada por el miedo remanente, del patronímico Fidel por el término “esta gente”, que incluye al Comandante y a todos los que le acompañan en el desacertado manejo de la cosa pública.

La mayoría de los nacionales y cada vez más extranjeros, a pesar de la propaganda oficial, saben que el máximo culpable de todos los males de la nación es el grupo de poder con su empecinamiento inmovilista, intransigente y represivo.

Sin necesidad de mecanismos de medición de estados de opinión pública, la simple observación demuestra que hay opiniones que se reiteran. De forma continua, la gente de a pie se manifiesta en todos los lugares y todo el tiempo de forma crítica con las decisiones de “esta gente”, aunque algunos, los más osados dicen nombres y apellidos o sus cargos.

En bodegas, paradas de espera y en los propios ómnibus, en turnos médicos, en centros recreativos, en prácticamente todos los lugares donde se permanezca un rato, se podrá comprobar que la moda es efectivamente manifestar alguna queja y hasta ofender a los dirigentes.

Calificar como descarado al delegado del poder popular, manifestar que los que decidieron que no recogieran personas de la calle los ómnibus de trabajadores son unos hijos de puta y que lo de los apagones anunciados son solo para barrios de gente de a pie, son algunas de las opiniones que pudo escuchar este reportero en la espera de una hora y media en una parada del municipio Mariel dos días atrás.

Con lo del embargo ocurre algo similar. Quizá por rechazo, nadie lo cree culpable de nada a pesar del cacareo oficial. Incluso se desestima cualquier efecto real que pueda tener sobre los de a pie.

La inversión de la percepción de los culpables, la aceptación de que los que ayer se consideraban solucionadores son en realidad los causantes de los problemas, es parte subjetiva esencial de la transición a que hoy asistimos a pesar del triunfo temporal de las resistencias al cambio.

corrientemartiana2004@yahoo.com

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