
Por Osmar Laffita Rojas
Capdevila, La Habana, (PD) Todos lo que se aventuraron hacer augurio sobre inminentes, reformas principalmente en el campo económico, quedaron una vez más defraudados. La postura inequívoca de los moradores del bunker quedó manifestada en el discurso pronunciado por uno de sus principales inquilinos al cierre del Quinto Periodo Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular celebrada el 1 de agosto, en que dejó claro que de cambio, nada, que todo continua tal como ellos han diseñado su actual sistema de gobierno.
Es conveniente que todos aquellos que se extralimitaron en sus entusiasmos y se atrevieron a predecir cambios como resultado de las conversaciones de la iglesia católica y el gobierno, todo indica que hasta ahí llegaron los ancianos gobernantes cubanos.
Es aconsejable antes de confiar en el presidente de Cuba y su equipo de gobierno, releer el libro de Hanna Arendt “Origines del totalitarismo”, para percatarse que el discurso del primer mandatario en la mencionada asamblea se ajusta al comportamiento de los más cercanos compinches de José Stalin, Francisco Franco y Mao Tse Tung.
En sus páginas podrán encontrar parte de la explicación de la repentina y bien publicitada aparición del convaleciente Dr. Fidel Castro, convertido de repente en una especie de gurú, que anuncia el bien y el mal para la población mundial.
La liberación de una parte de los presos de conciencia fue motivada por circunstancias muy concretas, por tanto resulta infantil hacer apuestas dirigidas a un cambio de la ruinosa realidad cubana por parte de un gobierno que tiene como razón de Estado la intolerancia y la confrontación. Para ellos es algo perverso todo lo que tenga que ver con la democracia, la libertad, la justicia y el derecho de los ciudadanos. Que esos ancianos voluntariamente entreguen el poder es algo que solo quizás se encuentre en los cuentos de Kipling o Víctor Hugo.
Los inquilinos del bunker enviaron un mensaje inequívoco a los moradores del Palacio de la Moncloa y a Bruselas. A los que dan por hecho la supresión de la Posición Común le dejaron claro que no “habrá impunidad para los enemigos de la Patria”. Claro, la Patria son ellos. Poner en peligro su independencia es acabar con su impunidad y sus desafueros.
Y si quedaba alguna duda de ese perverso y destructor continuismo colegiado, lo reafirmaron al señalar: “La defensa de sus calles y plazas seguirá siendo el primer deber de sus seguidores a quienes no podemos privar de ese derecho”.
Esto se traduce en el lenguaje de los intolerantes y de los enemigos de la pluralidad y de la libertad, , siempre y cuando ellos estimen que su poder puede estar en peligro, no dudaran en activar nuevamente los tribunales sumarísimos y las leyes que llevaron a la cárcel a 75 inocentes hace siete años, ni en lanzar a las calles a esas pandillas de facinerosos, las hordas de salvajes porristas dirigidos por la policía política que la emprendieron a golpes contra las Damas de Blanco.
Espero que todos aquellos que de buena fe apostaron a los cambios con el actual gobierno, comprendan de una vez por todas que el régimen cubano no será la excepción de otras dictaduras en que tuvo que morir el déspota y ocurrir una lucha intestina antes que los vencedores iniciaran los verdaderos cambios. Creo que ese momento todavía no ha llegado a Cuba.
ramsetgandhi@yahoo.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario