domingo, 19 de septiembre de 2010

HOY EN EL CALENDARIO CUBANO, 20 DE SEPTIEMBRE


Mural en Manzanillo.


• Santos católicos que celebran su día el 20 de septiembre:

- En el Almanaque Cubano de 1921:

San Eustaquio y compañeros, mártires y el Beato Francisco de Posada y Santa Felipa, mártir

- En el Almanaque Campesino de 1946:

San Eustaquio y compañeros, mártires Beato Francisco de Posada y Santa Felipa, mártir



El 20 de septiembre en la Historia de Cuba

• 1814 -

- Coplas en Loor de la Constitución.

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 533-534 nos describe los acontecimientos del 20 de septiembre de 1814 en la Historia de Cuba:

“La caída del régimen constitucional en Cuba en 1814 estuvo muy lejos de remover los cimientos de la Colonia. Como si se hubiese entrado en una era de bienandanzas, tras el golpe de mano que resultaba eco de la actitud asumida en la Metrópoli por Fernando VII, tan sólo un hombre alzó por el momento su voz de protesta. Gobernantes y gobernados al parecer se hallaban de perfecto acuerdo con el estado de cosas impuesto por la voluntad mal refrenada del Rey.

“Las prerrogativas alcanzadas al amparo de la constitución emanada de las Cortes de Cádiz rodaron por tierra. Fernando VII se anticipó a la reacción sufrida por toda Europa como consecuencia del Congreso de Viena: el monarca español restableció el absolutismo más odioso. Lo que en él debía ser gratitud para con el pueblo que con tanto heroísmo luchó para devolverle el trono ocupado por José Bonaparte se convirtió en sistemática persecución. En España ésta llegó a adquirir tamaños que en Cuba no alcanzó. Así y todo, en la Colonia hubo señales evidentes de los tiempos que corrían para las libertades públicas. No fue razón favorable a la Isla el hecho cierto de que en general se mantuviese inalterable ante el derrocamiento del régimen constitucional.

“En la noche del 20 de septiembre de 1814, de improviso, con la sorpresa consiguiente del visitado, se presentaron en el domicilio del doctor Sebastián Noriega, en la calle de San Ignacio, en La Habana, el capitán José Villuendas y el escribano Manuel Reinoso, e intimaron al primero para que, en cumplimiento de orden superior, se diese preso, a fin de conducirlo en calidad de detenido a la fortaleza de La Cabaña, como, efectivamente, lo condujeron sin dilación. No se concretó la novedad a la persona de Noriega: casi al mismo tiempo fueron en igual forma aprehendidos dos comerciantes habaneros.

“¿Qué había ocurrido? ¿Cuál era la causa determinante de la misteriosa detención de aquellos hombres? Las razones de todo ello no pudieron ser más peregrinas, aun cuando quienes las adujeron siempre tuvieron imitadores más o menos afortunados. La detención y el encarcelamiento de Noriega y consortes, en la noche del 20 de septiembre de 1814, se debió exclusivamente a que, reunidos con sus respectivas familias y de paseó con motivo de las luminarias alusivas al regreso a España de Fernando VII, cantaron, según denuncia dirigida al Capitán General, unas coplas en loor de la abolida Constitución. Para las autoridades, celosas guardadoras de los intereses del Rey, no bastaba haber derribado la situación de derecho creada dos años antes: también era necesario ahogar cualquier manifestación, por sencilla e inofensiva que resultase, de simpatía o adhesión al régimen caído.”




Carlos Manuel de Céspedes
El Padre de la Patria
Patriotas Cubanos
Biografías Cubanas


Carlos Manuel de Céspedes


Nació Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo el 18 de abril de 1819. Estudió latín y letras en un instituto religioso de su ciudad natal; a los 15 años fue a estudiar a la Universidad de La Habana, graduándose de bachiller en 1838 y regresando a Bayamo. En 1840 pasó a las Universidades de Barcelona y Madrid, en donde al mismo tiempo aprendió francés e ingles. Intimó con el famoso general Prim y por ello (a causa de un complot de ese político en que tomó parte Céspedes) fue desterrado a Francia lo cual le sirvió para conocer Italia, Alemania e Inglaterra y de retorno en 1844 a Cuba ejerció la profesión de abogado en Bayamo.

En 1852, a consecuencia de un brindis, fue preso, encarcelado en el navío español Soberano y luego conducido a la prisión de Palma Soriano. Era en los días de la expedición de Narciso López, cuyo movimiento repercutió en el corazón del ilustre bayamés.

El 10 de octubre de 1868 en su ingenio La Demajagua, Manzanillo, da el primer grito de libertad, hace libres a sus esclavos y declara la guerra a España (el grito de Yara), entrando en acción el pueblo de Yara. El 10 de abril de 1869 (Asamblea de Guáimaro) es elegido Presidente de la República en armas. El 27 de octubre de 1873 fue desposeído de su alta investidura por una reunión de diputados que se celebró en el campamento de Jijagual. El 27 de febrero de 1874 muere en San Lorenzo a manos de los españoles, a los cuales había sido delatado su refugio, no sin defenderse con su revólver de cinco tiros, de los cuales sólo pudo disparan dos. Llevado a Santiago de Cuba fue expuesto al público y enterrado en fosa común sin caja. El 27 de diciembre de 1910 fueron exhumados sus restos colocados en panteón.




POR: GUIJE CUBA

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