
Por Luis Felipe Rojas Rosabal
San Germán, Holguín,(PD) Dos parejas de turistas austriacos cada cierto período desembarcan con medicinas y equipos menores en los hoteles holguineros del polo turístico de Guardalavaca para donarlos a la gente.
Una decena de jóvenes madrileños están enrolados en una bienal a campo traviesa entre los aeropuertos de Barajas y Santiago de Cuba.
Dos fogosos jóvenes catalanes recorren este verano la isla en bicicleta. Su misión es obsequiarnos (¡a nosotros, los cubanos!) unos volantes con los rostros de los cinco espías de la inteligencia militar cubana presos en Estados Unidos.
Lo peor no es que lo hagan, lo más patético es que la mecánica propagandística oficial nos lo quiera hacer ver como muestras de solidaridad entre los pueblos.
El mundo contemporáneo y moderno está lleno de estos ejemplos. Los inmigrantes insulares, sus hijos y sus amigos, volvieron a la España antifascista a devolverle el sueño de la libertad. No hay razón para detener la ola de manos amigas de un pueblo a otro, pero las dinámicas de propaganda se mueven de un lugar a otro del dial, del mando de la TV y ahora del mouse de la computadora. No es tiempo para incautos. Esos chicos que vienen con un centenar de lápices y cuadernos escolares para distribuir entre los desesperados infantes de Palma Soriano, Vertientes o Puerto Padre, saben que tienen un pase directo a la sonrisa de las alcaldías, a las chicas del barrio que no serán acosadas porque un permiso migratorio ha dejado de observarlos como potenciales enemigos y los ha puesto (sólo por un par de semanas) en el bando de la hermandad que escupen las radioemisoras nacionales cada hora.
El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), en su filial de Holguín, organiza ahora de manera periódica un tour de similares características a los que se realizan en todo el país. El Encuentro de Solidaridad con los Cinco (también dedicado a los agentes cubanos infiltrados en USA) se convoca cada año en esta ciudad, a solo media hora del tercer conglomerado turístico del país. Igual sucede con la llamada “red de solidaridad”, creada en el ambiente de las Romerías de Mayo” y su “Festival Internacional de Juventudes Artísticas”, convocados ambos tanto para protestar contra el embargo norteamericano como para levantar un cartel con la imagen de uno de los espías presos en Estados Unidos. ¿Resultados?: la invitación de algunos dirigentes políticos y del sector artístico a ferias del libro, encuentros económicos y otros saraos de ribetes similares.
El ‘palo periodístico’ se lo ha llevado este verano la pareja de ciclistas catalanes que recorre la isla ofreciéndoles a los parroquianos de Florida, Camagüey, Bayamo y Baracoa unos volantes con la imagen de ‘Los Cinco’, las cárceles en que se encuentran y el proceso judicial en que los ayudó a meterse su condición de ‘team de infiltración’ prácticamente abierto, a juzgar por el modo en que operaron en Miami.
Los cubanos de a pie se quedan fríos, sonríen, dicen que sí ante los catalanes ‘solidarios’. Y por supuesto, cierran el pico o lo abren y aplauden ante las cámaras del Noticiero Nacional de Televisión, los tripulantes del automóvil del Instituto Cubano de Radio y Televisión y la comitiva ideológica del Partido Comunista. Cerca de allí unos hombrecitos de civil, adustos y expectantes (la mano a la cintura) ante cualquier respuesta de la ciudadanía, les vigilan la buena marcha.
Lo que asombra no es que estos dos buenos hijos de España nos quieran meter por los ojos un volante con el tema-portada del periódico Granma, cuyos pliegos (todos lo saben) son el papel sanitario de buena parte del pueblo cubano que no lo puede adquirir en divisas. Indigna que sean incapaces de pedalear país adentro y comprobar la inutilidad de su campaña.
alambradas@gmail.com
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