
Por Dania Virgen García
San Miguel del Padrón, La Habana, 16 de octubre de 2010 (PD) Jeannette Rosa Villa Rey García desde hace un año y dos meses se encuentra recluida en Manto Negro (Prisión de Mujeres de Occidente) en el destacamento 14 (antiguo destacamento13) bajo régimen de prisión preventiva. Enfrenta cargos de proxenetismo y tráfico de personas.
Villa Rey tiene 44 años y hasta el momento de su detención convivía con Esmeralda Escobar Villa, su hija menor de edad, en Calle 58 C número 4107 apto 1 (altos) entre 41 y 43, municipio Playa, Ciudad Habana. A veces alquilaba una habitación de la casa a turistas extranjeros, por 10 pesos CUC. No contaba con la licencia requerida, por lo que fue sancionada a 8 años de privación de libertad y su esposo a 4 años. Como sanción accesoria, le confiscaron todos sus bienes, entre ellos, las camas, los colchones y las almohadas.
Su hija Esmeralda se encuentra desde el 20 de julio de 2009 desamparada y sola en su vivienda. Pese a ser menor de edad, ha tenido que faltar a la escuela para poder visitar a su madre en prisión y cubrir gestiones con abogados y fiscales. La adolescente vive de la caridad de los vecinos, amigos y algún familiar paterno que le apoya, ya que los familiares de Jeannette son fallecidos.
Recientemente recibí una carta de Jeannette Villa Rey en que apela a la racionalidad de las leyes cubanas para que su hija no quede en la calle. Igualmente en su carta acusa de corruptos a policías de la 7ma Unidad en el municipio Playa. Refirió además tener en su poder pruebas donde se demuestra la complicidad de oficiales del Departamento de Lacra Social, quienes fueron los que la llevaron a prisión.
Agrega en su carta que el día 10 de septiembre de 2010 fue visitada en prisión por funcionarios de vivienda para que firmara un documento notificándose el decomiso del inmueble, del que es legítima propietaria desde el 30 de Marzo de 1989, tras adjudicación de herencia de sus padres fallecidos.
Declara también que el 8 de junio de 2010, los mismos funcionarios de vivienda visitaron a su hija Esmeralda con el fin de hacerle firmar la notificación del decomiso con un plazo de 72 horas para abandonar el inmueble. De no acatar la medida, la policía la sacaría a la fuerza. Según se cuenta, la menor tuvo el apoyo de sus amigos de la escuela y la directora del centro educacional quienes no permitieron el desalojo.
En su carta, Jeannette comenta: “¡Tenía fe que el gobierno no fuera capaz de cometer semejante injusticia! ¿Cómo me puedo sentir yo, cuando por un error y el primero que cometo en mi vida, se me haya castigado severamente y me imponen tres castigos por el mismo delito? En este caso mi hija menor será arrojada de su vivienda y expuesta al desamparo. El daño emocional que le están causando es muy grande. Al yo estar en la prisión, no puedo hacer nada, no puedo defenderme ni defender a mi hija, ni siquiera puedo llamar por teléfono ya que las llamadas son cada 15 días y tres minutos.
Sigue Villa Rey diciendo en su carta: “Todo lo que les he contado es verdad, mi hija será echada a la calle, deseo que esto lo conozca la opinión publica mundial, y todas las organizaciones que se encarguen de los derechos del niño, que se dé a conocer a los al mundo las atrocidades e injusticias que se cometen en este país, que se pueda alzar la voz para reclamar algo”.
Villa Rey García está conciente de las represalias que puedan tomarse contra ella, cosa muy común en este país, donde decir la verdad es un delito. Como madre está dispuesta a todo para salvar a su hija, su única familia.
NOTA: Cuba firmó el 26 de enero de 1990 la Convención de los Derechos del Niño y la ratificó en 1991.
dania.zuzy@gmail.com
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