miércoles, 10 de noviembre de 2010

Cuba recurre al capitalismo para salvar al comunismo


(Radio Martí, 10/11/10) - Según una hoja de ruta económica revelada el martes por el gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), Cuba será una nación que promoverá la inversión extranjera, ampliará el sector privado y cumplirá estrictamente sus obligaciones de deuda.

Todo eso sin renunciar al socialismo implantado hace medio siglo por Fidel Castro, dice el documento oficial de 32 páginas que guiará los debates previos al VI Congreso del PCC en abril del 2011.

La reacción de Oscar Espinosa Chepe, economista independiente y ex prisionero político, fue pesimista. El no entiende cómo se puede trazar una nueva política económica sin hablar sobre las personas y de las acciones que provocaron la crisis en Cuba.

"La política económica en la nueva etapa se corresponderá con el principio de que sólo el socialismo es capaz de vencer las dificultades y preservar las conquistas de la revolución y que en la actualización del modelo económico primará la planificación y no el mercado", precisa el texto del gobierno.

Para Espinosa Chepe, no se puede excluir lo político de lo económico en Cuba. Habría que reemplazar el modelo político y económico, dijo en conversación con Radio Martí desde su hogar en La Habana, pues "lo que existe hoy en día no funciona".

El documento oficial, intitulado "Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social", es un exhaustivo programa de las reformas del general Raúl Castro, que reemplazó en el 2008 a su convaleciente hermano Fidel con la promesa de mejorar la deteriorada calidad de vida de los cubanos.

Yoani Sánchez, autora del blog Generación Y, comentó vía Twitter que será "un Congreso monotemático, sólo económico, nada de cambios políticos ni mejoría en derechos cívicos".

El texto del régimen comunista recoge algunas de las reformas ya emprendidas por el general de 79 años, como la reducción del peso del Estado en la economía nacional, la ampliación del sector privado y la descentralización de la agricultura.

Las autoridades comunistas se proponen, por ejemplo, eliminar la libreta de racionamiento de alimentos, símbolo de décadas del paternalismo del Estado.

Cuba dará mayor autonomía a las empresas públicas y dejará crecer al pequeño sector privado, que Castro espera absorba al millón de empleados públicos que serán despedidos en los próximos años para recortar gastos.

Es una tarea compleja. Un economista occidental radicado en La Habana advirtió, en entrevista con la Agencia Francesa de Prensa, AFP, que Cuba "encara un círculo vicioso, sin infraestructura para un desarrollo de la empresa privada, y el problema es que las reformas se hacen con urgencia, con el Estado al borde del abismo".

"China y Vietnam lograron su despegue económico gracias a las inversiones, pero Cuba debe recuperar prestigio para atraerlas", dijo a la AFP un diplomático, al recordar el incumplimiento de pagos a empresas extranjeras y el congelamiento de cuentas por falta de liquidez.

De todos modos, la hoja de ruta dice que los futuros empresarios privados tendrán por primera vez acceso a créditos bancarios y podrán adquirir insumos en mercados mayoristas. A cambio, tendrán que pagar altísimos impuestos para financiar el gasto público. En la Cuba del futuro, las empresas públicas que no funcionen serán lisa y llanamente liquidadas.

El documento menciona, por ejemplo, el desarrollo de campos de golf, marinas y condominios de lujo para atraer a visitantes de mayor poder adquisitivo.

Yoani insiste desde hace tiempo que un mayor acceso a Internet en Cuba sería un estímulo a la economía nacional. Pero su página sigue siendo prohibida en la isla, y "los lineamientos del Congreso sólo mencionan una vez la palabra Internet", con el fin de usar esa tecnología para promover el turismo nacional, señaló Yoani.

Raúl Castro dijo el lunes que, antes de ser divulgado, el documento fue sometido a consideración de su hermano Fidel, que pese a estar apartado del poder sigue siendo el primer secretario del PCC.

El texto que regirá la política económica de Cuba en los próximos cinco años refleja el delicado equilibrio entre apertura y control estatal de la economía.

El documento también menciona, por primera vez, la posibilidad de liberalizar el mercado inmobiliario, pero advierte que "no se permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas o naturales".

En declaraciones a la agencia Reuters, un hombre en La Habana nombrado Mario dijo que lo de la compra y venta de casas no es nada nuevo. "No es nada del otro mundo, el Estado sabe que aquí se vende, se compra y se hace de todo y ese dinero se les está yendo, es un negocio que no han controlado por años", explicó.

Mario es un agente inmobiliario ilegal que pasa horas en el céntrico Paseo del Prado, donde funciona una bolsa informal. Dijo que "si abren el negocio inmobiliario la pregunta es a quién se lo van a dar. Aquí hay corredores (agentes inmobiliarios) que llevan hasta 30 años en esto, la gente nos busca y mejor sería que nos dieran licencias para operar sin problemas".

Arístides, quien cobra 100 dólares por conectar personas interesadas en intercambiar sus casas, dijo a Reuters que "si legalizan la venta y compra de casas tendremos que bajar los precios. No me preocupa porque la gente nos conoce bien y confía".

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