domingo, 23 de enero de 2011

El menosprecio




Escrito por Manuel Morejón Soler


El Vedado, La Habana, 24 de enero de 2011


(PD) En la Biblia, el Libro de Proverbios está lleno de amonestaciones con respecto a la afrenta al prójimo. Una de ellas es: “Peca el que menosprecia a su prójimo (14: 21).

La palabra de Dios es muy estricta cuando nos exhorta a no mirar con altivez a nuestros semejantes, ya que la debida consideración para con ellos está expresada en el precepto: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

En el Libro Primero de Samuel, capítulo 17, Goliat vio a David y lo menospreció. Goliat, un gigante guerrero del ejército filisteo, que tenía un tamaño de más de 3.5 metros de alto, lanzaba desafíos diarios para el combate personal, pero nadie se le enfrentó hasta que lo afrontó David y lo venció. David no se encontraba con el ejército israelita cuando Goliat lanzó su desafío. Es evidente que no llegó como un guerrero. Su decisión de aceptar el desafío y sus motivaciones no eran su riqueza y honor, sino el anhelo de honrar a Dios y de quitar la afrenta de Israel.

Es notorio que los medios de comunicación oficiales en Cuba ejercen un control casi absoluto sobre la mayoría de la población. En el mundo admiran a muchos cubanos ilustres que son apenas conocidos en su país. Lo mismo sucede con la oposición, que es de tal modo silenciada por los medios oficialistas que es poco probable que el pueblo cubano pueda apreciar su existencia.

El gobierno cubano nunca ha aceptado cualquier desacuerdo ideológico. Pero el general Raúl Castro ha expresado: “La diversidad es fundamental, la vida se enriquece cuando hay discrepancias”. De ahí la pregunta: ¿por qué cuando hay un desacuerdo político o ideológico con el proyecto socialista, a la oposición no se le da lugar sino que se le elimina la opción de dar criterios públicamente así como la enseñar al pueblo a que tenga identidad para que no ignore cómo escoger su propio designio?

La altivez y la petulancia llevaron a Goliat a menospreciar a David. El gigante fue muerto por David en un duelo cuyo carácter religioso se atestigua en el Libro Primero de Samuel (17:45): “David entonces respondió al filisteo: ¡tú vienes contra mí con espada, con lanza y con jabalina, yo empero voy contra ti en el nombre de Jehová de los Ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado!

El síndrome de Goliat se pone de manifiesto hoy en las autoridades cubanas, que menosprecian insolentemente a los que disienten del pensamiento doctrinario oficial. Si bien nadie es lo suficientemente pequeño o pobre para ser ignorado, no toman en cuenta que el desprecio es una de las formas de distinguir. La disidencia no dejará de existir porque se le ignore.

imorejon@yahoo.es

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