jueves, 9 de junio de 2011

Errada opinión



Escrito por Oscar Sánchez Madan

Cidra, Matanzas

9 de junio de 2011

(PD) El ciudadano, A. Arteaga Pérez, en la edición del pasado 20 de mayo del diario Granma, afirma que cuando se discutió el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido Comunista de Cuba, no faltaron los escépticos. Según él, ´´le hacen el juego al enemigo´´ las personas que opinaron que las decisiones a adoptarse en dicho evento serían inútiles, porque ya todo estaba decidido de antemano por la cúpula gobernante.

Este compatriota argumenta que casi el 70% del documento original presentado ante la magna cita, fue modificado. Precisa, además, que de 291 lineamientos, inicialmente concebidos, se elevaron a 313. Este hecho, expresa Arteaga Pérez, confirma que se tuvieron en cuenta las preocupaciones de la población. El aludido, por consiguiente, califica de ´´democrático´´ el proceso de debates que tuvo lugar durante los días previos al Congreso.

El señor Arteaga cometió un error al olvidar que en Cuba se restringe, desde hace más de 50 años, la libertad de expresión de los ciudadanos, principio básico de cualquier democracia. La Constitución Socialista de 1996, en su artículo 53, niega ese derecho a quienes no comulgan con las ideas castristas. Sin libertad para opinar, no hubo, ni hay, ni habrá jamás, debate democrático.

Invito a Arteaga y a quienes piensan como él, a remitirse al informe presentado ante el VI Congreso por el general Raúl Castro, jefe máximo del Partido. En el mismo verán que el también jefe de Estado llama a los dirigentes comunistas a todos los niveles a hacerse ´´una severa autocrítica´´ por los ´´inexpertos´´, ´´simuladores´´ y ´´oportunistas´´ que han proliferado en el seno de la organización.

Pero el problema es que ninguna persona en Cuba puede expresarse de la manera que él se expresó.

Es increíble saber que como aseveró el general Castro, no se ha asegurado la promoción sistemática a cargos decisorios en las estructuras estatales de mujeres, negros, mestizos y jóvenes. Según el dirigente, ´´la solución de esta desproporción formó parte de los acuerdos adoptados por el Primer Congreso de Partido y los cuatro que le sucedieron y no aseguramos su cumplimiento´´.

Entonces, ¿para qué se organizan los debates ´´democráticos´´?

No hace falta debatir mucho para saber que el país cuenta con muchos dirigentes jóvenes, que por sus indiscutibles méritos, capacidades y prestigio pueden sustituir a los actuales gerentes y funcionarios del Estado. Son ciudadanos con más instrucción y cultura que los viejos comandantes de la Sierra Maestra. Tienen además la ventaja de que no albergan complejos, ni ambiciones de poder y tampoco odio visceral contra sus opositores.

Mucho antes de esa magna cita, ya el general Castro había decidido establecer, como opinión de la mayoría, que en el país no existe ´´una reserva de sustitutos debidamente preparados, con suficiente experiencia y madurez, para asumir las nuevas y complejas tareas de dirección en el Partido, el Estado y el Gobierno´´.

Si sobre este asunto se había tomado ya una determinación, ¿para qué los debates ´´democráticos´´?

Nuestro compatriota A. Arteaga Pérez tiene ahora argumentos para reflexionar. Debe saber que opinar diferente es un derecho de los seres humanos. Las cosas no pueden verse en blanco y negro, oscura particularidad de las sociedades cerradas, muy criticadas por nuestro Héroe Nacional, José Martí, quien con excepcional maestría calificó el ejercicio de la libertad de expresión como su fanatismo. Aprendamos de él.


fotografía:Oscar Sánchez Madán

No hay comentarios:

Publicar un comentario