
Escrito por Osmar Laffita
Capdevila, La Habana
9 de junio de 2011
(PD) Haciendo realidad los acuerdos de Cartagena de Indias, refrendados por los presidentes de Venezuela, Hugo Rafael Chávez, de Honduras, Porfirio Lobo y de Colombia Juan Manuel Santos, el ex-presidente Manuel Zelaya pudo retornar a Honduras y con la aceptación de los firmantes, incluido Zelaya, dicho país centroamericano pudo retornar al seno de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Trascurridos 23 meses de que un gobierno de facto tomó el poder después del golpe militar contra el presidente Manuel Zelaya, la OEA, reunida en asamblea extraordinaria el primero de junio, acordó con el voto positivo de 32 de sus estados miembros y uno en contra, el de Ecuador, el reingreso de Honduras al sistema democrático interamericano.
Los asistentes al evento, entre ellos la vicepresidenta y ministra de la Presidencia hondureña, María Antonieta de Bográn, los cancilleres de Venezuela, Colombia, Guatemala y el subsecretario adjunto para el hemisferio occidental de los Estados Unidos, coincidieron en que los acuerdos tomados pasan una página y expresan fe y optimismo en el positivo futuro de la OEA.
Los presentes reconocieron que por la violación de la Carta Democrática Interamericana por parte de los generales golpistas hondureños, como la constitucionalidad fue violentada, no hubo otra salida en aquel momento que separar a Honduras de la OEA, en un caso extremo y doloroso.
La mayoría de los estados miembros reconocieron que gracias al diálogo y la mediación de los presidentes Juan Manuel Santos, de Colombia, y Hugo Chávez, de Venezuela, se pudo lograr, gracias a los acuerdos de Cartagena, que Honduras regresara con su frente en alto, con toda su dignidad, al seno de la OEA.
El gobierno de Venezuela, que fue uno de los causantes de que ese golpe de estado se produjera, por su abierta ingerencia, que violaba la soberanía e independencia de la republica de Honduras, fue el que se opuso más denodadamente a una solución pacífica y negociada para el retorno de Honduras a la OEA.
La paciente labor desplegada por el presidente de Colombia, en la que primó la sensatez y una nueva cultura del diálogo y la reconciliación, hizo posible que el gobierno venezolano reconociera que su postura no era la que más ayudaba, escuchó las propuestas de Santos, rectifico y dio su voto favorable, aunque aclarando que hubiese deseado que la resolución contemplara un punto relativo a la lucha contra la impunidad.
El gobierno cubano, con su silencio, ha dejado claro que no se adhiere a la solución que por canales diplomáticos se logró del peliagudo asunto hondureño.
La cruzada orquestada por La Habana, Caracas y Managua, para que el depuesto presidente Manuel Zelaya fuera restituido por acciones desde el exterior de desobediencia civil, planificada, apoyada y alimentada por estos gobiernos, fracasó estrepitosamente. Ahí están las razones por las que la prensa del gobierno cubano sólo reflejó sucintas informaciones de lo acontecido.
Lo que más ha enfurecido a La Habana es que con la excepción de Ecuador, los restantes países del ALBA votaron positivamente para que el asunto hondureño se resolviera favorablemente, de manera negociada, sin injerencia de ningún tipo. Esto es un fracaso más de la política internacional del gobierno cubano.
ramsetgandhi@yahoo.com
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