viernes, 15 de julio de 2011

Versos al mediodía


Escrito por Lucas Garve


Mantilla, La Habana


15 de julio de 2011,


(PD) Jorge Olivera Castillo nos regaló sus versos recogidos en el libro titulado “Cenizas alumbradas” dos horas después de pasado el mediodía del viernes 8 de julio. Algo más de una decena de invitados, entre ellos, poetas, escritores y periodistas, colmaron la salita de la sede del CIR, otro amable gesto, en respuesta a la invitación del Club de Escritores, que efectuó la primera de sus presentaciones en el verano.

“Cenizas Alumbradas” reúne cuarenta poemas en dos secciones en sus páginas bien editadas. Del exterior al interior, es el viaje poético que nos traslada el autor.

En la primera sección, nos revela en el poema “Turbación” su visión del país; mientras que en el segundo, “Barrio Adentro”, nos ofrece su visión del entorno inmediato, La Habana Vieja.

En el poema intitulado “Paleolítico”, recoge su reflexión acerca del lenguaje del entorno que agrede sus oídos; en “Cinematografía” alude a los recuerdos atesorados de la infancia; en “Epitafio” lapida a los burócratas que ahogan el país y han dado al traste con la utopía socialista, pero en “Desafío” plantea, como bien explicara el prologuista, Víctor Manuel Domínguez García, su reto ante la injusticia de la dictadura, la pobreza repartida en cada pan diario y el circo montado por la manipulación propagandística oficial.

Olivera Castillo vive desde hace años bajo licencia extrapenal. Fue uno de los condenados de la Primavera Negra de 2003. Es justo partir de lo anterior para comprender los versos de sus poemas “Golpes en la puerta”, “Barbarie”, “Culpable” “Preguntas capciosas” y “Suerte”, donde entre líneas percibimos la angustia, el miedo y el dolor del injustamente preso.

Sin embargo, en el poema que le da título al volumen, “Cenizas Alumbradas”, con un solo verso nos muestra la inquebrantable vocación de no renunciar a defender sus derechos como ciudadano y a sentirse un hombre libre cuando sentencia: “Huir es petrificar la memoria”.

En la segunda sección, este hombre callado, de pocas palabras, se desborda para depositar sus emociones más íntimas. Para poder conocerlo mejor están “Frente al espejo”, “Oda a la inspiración”, “Del amor y del odio” y “Germinación”, para cerrar este volumen de poemas con “Venta al Detalle”.

Para acrecentar el valor de la edición, están las traducciones de sus versos al polaco, labor realizada por Marcin Sarna, sin olvidar la colaboración en la redacción de Malgorzata Olasinska-Chart, ni el merecido e imprescindible reconocimiento al interés de Agnieska Gratkiewicz en dar a conocer al público polaco los versos de Olivera Castillo.

Versos depurados de melindres, ajenos a los afeites tropológicos, a las extravagancias consentidas, resultan directos, pero ecuánimes; escritos para brillar por sí mismos, porque ellos nos transmiten sus sentimientos, esos que un hombre desata solamente en su intimidad.

Vale concordar entonces con el juicio del prologuista Domínguez García sobre esta producción poética de Olivera Castillo, cuando anota: “Nacidos de la serenidad y el entusiasmo, del amor y la herida, de la frustración y la esperanza, los poemas recorren un amplio espectro sensorial y físico de personas que viven al margen de sí mismas o dialogan plenas de embriaguez vital con los fantasmas de sus obsesiones”.

Por todo lo anteriormente dicho, agradecemos el habernos puesto en la mano estas cuatro decenas de poemas con los que Jorge Olivera Castillo nos permite conocerlo mejor al mostrarnos su interior como quien se despoja de las capas de discreción que habitualmente recubren su personalidad.

Foto: Lucas Garve

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