lunes, 5 de noviembre de 2012

Bruno el conservador
Odelín Alfonso Torna
Cuba actualidad, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) "No hay lugar en el mundo en que a la gente le consultan las decisiones económicas, las decisiones monetarias, las decisiones sociales. Nosotros somos esa isla rebelde que conserva esos valores y que hay que defender en cada votación". Son palabras de Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, cuando ejercía el voto en las elecciones de candidatos municipales, el pasado domingo 21 de octubre.
En algo tiene razón el canciller de turno: somos una "isla rebelde", donde la inconformidad y la apatía, acumulada durante cinco lustros de revolución, se manifiesta en esos rostros que, a regañadientes, van a votar.
En cuanto a "consultar decisiones", sería más creíble decir "anunciar decisiones", porque en realidad no salen ni nunca salieron del pueblo soberano mediante escrutinio alguno.
No voy a remontarme a la zafra de los diez millones de arrobas de caña, a la siembra de café Caturra, a la reclusión de artistas y escritores contestatarios en el llamado decenio gris o al envío de tropas cubanas a Angola y Etiopía, decisiones tomadas por el Comandante en Jefe, Fidel Castro, y que luego fracasaron por la desaprobación del pueblo, como todo lo que vino después.
Me gustaría que Bruno Rodríguez explicara ante organismos internacionales y para la cobertura nacional en elecciones, de quién fue la idea de aplicar un gravamen a las monedas extranjeras. Bruno Rodríguez sabe que la doble moneda es una decisión arbitraria del gobierno, después de estar penalizada la tenencia de moneda extranjera por más de tres décadas de Revolución.
Pero el menos indicado para decir que en Cuba se consultan las decisiones monetarias, es precisamente el canciller, quien recientemente les subió la parada a los emigrados cubanos que quieren invertir en la isla. Al parecer, Bruno quiere magnates que levanten la demolición cubana, perdón, la revolución cubana.
¿Fue consultado el pueblo a la hora de eliminar algunos productos necesarios de la canasta básica y subir el precio de otros? ¿Se llevó a referéndum el Pacto Social, proyecto gubernamental que despojó del combustible doméstico (gas licuado y queroseno) a cientos de miles de familias, para después aventurarlos en electrodomésticos que hoy yacen arrinconados en las mesetas de las cocinas?
Pero obviamente, para quien recibe una canasta especial del Consejo de Estado y suficientes euros para sus lobbies en las Naciones Unidas, el desbarajuste social, económico y financiero en Cuba, es culpa del "bloqueo norteamericano" y no de las decisiones de un solo hombre.
Bruno el conservador habló a la ligera después de ejercer el voto por su delegado municipal, otro payaso Tristolino, víctima del circo electoral montado en Cuba cada dos años.
Pero el canciller sabe que muchos de los cambios que realiza el gobierno cubano, como parte de los Lineamientos del Sexto Congreso del Partido Comunista, salen de los plenos del Consejo de Ministros, a puerta cerrada y con cobertura informativa limitada. Incluso, a ellos (los gobernantes) debemos culpar por las secuelas que dejan en la población las nuevas políticas económicas, el reordenamiento urbano, la política de impuestos en el sector privado, el despido de empleados estatales y el desequilibrado presupuesto de Estado.
¿Algún cubano de a pie conoce el presupuesto estatal destinado a la Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior? ¿Podemos los cubanos elegir directamente el destino político, económico y social de Cuba?
Ya sabemos de qué "valores" habla Bruno el conservador. Seguramente ni él mismo sabe por quien votó el domingo 21 de octubre. Eso poco importa, su elegido levantará la mano por la revolución y su élite de ancianos. Mejor, que nos cuente otra.
Para Cuba actualidad: odelinalfonso@yahoo.com

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