martes, 6 de noviembre de 2012

Tin marín por el ciudadano cuchara
Gladys Linares
Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) El 21 de octubre no fue un domingo igual a otros. El país amaneció de elecciones, y las esquinas, llenas de policías. Más perseguidoras de las habituales recorrían las calles lentamente.
En Cuba, los candidatos a delegados no participan en debates electorales, porque todos responden a los intereses del mismo partido –el comunista-. El 10 de mayo de 1974 el gobierno dictó las leyes para la creación de los órganos del Poder Popular, y a partir del 11 de julio del propio año, se inició en Matanzas un plan experimental según el cual fueron elegidos los delegados para constituir las Asambleas Municipales, Regionales y la Asamblea Provincial. Así comenzó esta farsa a la que el gobierno de nuestro país llama elecciones.
Ese domingo en la mañana, en la panadería no había pan, y una larga cola esperaba hasta las 11:30, hora en que, según la empleada, comenzarían a venderlo. Los que llegaban saludaban aquí y allá, y se oía con frecuencia, luego del saludo, la misma pregunta en tono de burlona complicidad: "¿Ya votaste?"
La cola estaba tranquila, sin embargo, las palabras de una mujer llamaron la atención de muchos y despertaron en la mayoría un murmullo de aprobación: "Yo ni sé por quién voté. No conozco a ninguno, y total, lo mismo da uno que otro. Los delegados son ciudadanos 'cuchara': ni pinchan ni cortan."
Un hombre entrado en años la increpó, molesto: "Compañera, no hable así. Más respeto para nuestros delegados."
Pero la respuesta de otro vecino no se hizo esperar: "Mire, señor, es que con este delegado o con aquel, las calles van a seguir rotas, van a seguir existiendo los salideros, las alcantarillas seguirán tupidas, y las esquinas van a seguir llenas de basura."
Pero aunque la población piense que el delegado no pincha ni corta, esto no es completamente cierto. El delegado forma parte de lo que el gobierno llama "los factores" de la comunidad, junto con el jefe de sector, los miembros del Comité de Defensa de la Revolución, del Partido Comunista y de la Unión de Jóvenes Comunistas, además de las Brigadas de Respuesta Rápida (que no son más que bandas paramilitares disfrazadas de pueblo ofendido). Cuando se trata de hostigar o reprimir a opositores pacíficos o a ciudadanos que discrepan con el gobierno, allí están ellos, cumpliendo con la misión.
Un vecino me confesó que no pensaba ir a votar, pero que al final lo hizo por pena con la presidenta del Comité, que hace años le dio una carta para el teléfono. Otro, me contó que él y su esposa siempre anulan la boleta. En tono confidencial, una vecina me dijo: "Mi hermano fue delegado, pero se quitó de eso cuando consiguió su teléfono y su televisor."
Al preguntarle a un joven conocido por quién había votado, me contestó: "Lo tiré al tin marín."
Para Cuba actualidad: gladyslinares42@yahoo.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario