Bien, aunque ya hace bastante tiempo que en la isla no hay criollos, todos somos cubanos, Estamos asistiendo en los últimos tiempos a una situación parecida en algunos detalles. Hay un buen número de cubanos - la cantidad es considerable, se nota a simple vista- que desea acercarse lo más posible a Estados Unidos. Y me inclino a creer que aparte de tener en cuenta el bienestar económico que existe en la otra orilla del Estrecho de la Florida, también valoran cuestiones de tipo espiritual.
Y debido a eso, al parecer, es que ha sido posible que en Cuba, este 31 de octubre, se haya celebrado en varios sitios la noche de Halloween, con la variante incluida de que no solo han sido niños los que se han disfrazado para la ocasión, sino también adultos.
Otro tanto ha ocurrido con el Día de Acción de Gracias, el cuarto jueves de noviembre, con familias que lo celebraron, y hasta comiendo pavo y todo. Dio la coincidencia que en comercios estatales en divisa, vendieron pavos enteros a $3,95 el kilogramo.
Algo similar ocurre con el 4 de julio: la gente habla de esa fecha como de algo familiar. Hasta el Estado ha hecho actos oficiales para conmemorar la efeméride. Yo mismo, el último 4 de julio, me puse una camisa que tiene los colores de la bandera de Estados Unidos y la firma de todos los que rubricaron la declaración de Independencia. Lo hice porque en Cuba no existe de manera oficial el Día de la República o de la Independencia –fue, hasta que el régimen lo criminalizó, el 20 de mayo-, por eso tuve, de manera momentánea, que adoptar el del vecino país.
También Santa Claus, en los tiempos de navidad, está presente en muchos hogares de la isla. Ha sustituido, en la práctica, de manera un tanto espectacular, a los Tres Reyes Magos que en las noches de cada 5 de enero traían en sus camellos juguetes para los niños.
La impresión que tengo de esta situación un tanto curiosa, es de que hay un amplio sector poblacional que siente necesidad de vivir y actuar como personas en toda la magnitud que esa palabra encierra Y una de las formas de verse como tal, es teniendo tradiciones que cuidar y celebrar.
Hubo un tiempo en que el Estado trató de imponer en Cuba las llamadas "nuevas tradiciones" de origen soviético.
Hay que desear que los cubanos lleguemos pronto a un punto donde nos percatemos de una buena vez de que nuestra herencia es tan buena como la de cualquier otro pueblo, y que rescatarla, mantenerla y cuidarla, será en todo momento una fortuna con saldo siempre positivo.
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