
Debo aclarar que Salcedo Garlobo es propietario de cinco caballerías de tierra en la Finca Santaclarero, en Pilón, provincia Granma, desde el año 1947; pertenece a la Base Campesina de Pilón, donde según él Goyo Martínez es el jefe, y me contó su calvario porque ya ha tocado varias puertas de la Administración Central del Estado y nadie le ha solucionado el problema.
Este hombre sencillo, lúcido y respetable, curtido por los trajines del campo, nos dijo directamente que en el año 1970, por insistencia de Fidel Castro Ruz y de Guillermo García Frías, con la intención de que los campesinos de la zona aceptaran un contrato de arrendamiento de sus tierras, se les prometió que si daban el paso que reclamaba la revolución, todos recibirán grandes beneficios, tales como que nunca les faltaría la leche, que disfrutarían de un buen sueldo y hasta tendrían energía eléctrica.
Con una oferta tan tentadora como aquella, nos recalcó Efraín Salcedo Garlobo, quién se resistiría. Él y su esposa Emma Virgen Sánchez Espinosa, copropietaria de la finca, aceptaron el negocio.
Al principio el contrato mostró excelentes dividendos. Todos los meses recibían el pago de $ 417,00 en moneda nacional, más las ventajas de cultivar la tierra y percibir sus frutos, además de la ganadería y la cría de otros animales, de los cuales se alimentaban. Pero el proyecto alcanzó su mayoría de edad y con los años apareció la mano peluda del propietario del infierno.
Les quitaron la propiedad de la Finca Santaclarero, les hicieron vender todas las reses, y no podían tener más de diez chivos o carneros.
Emma Virgen Sánchez Espinosa muere el 23 de abril de 2006, y Efraín continúa cobrando la chequera completa de su esposa durante los tres meses posteriores a su fallecimiento, pero a partir de agosto de ese año, al llegar a la Agencia Bancaria donde siempre se cobraron tales honorarios, se le comunicó que dicha cuenta había cerrado y en tono burlón y prepotente le dijeron que reclamara donde quisiera.
Pese a no tener abogado, el Sr. Efraín Salcedo Garlobo envió una carta dirigida al Consejo de Estado de la República de Cuba y desde allí recibió la respuesta de que la solución le llegaría desde Bayamo, pero todavía nadie le ha restituido su Finca Santaclarero, la que le fuera quitada en proceso engañoso fraguado desde la década del 70 del pasado siglo hasta el año 2006, en que con la muerte de su esposa se descubrió toda la engañifa en que lo habían envuelto para despojarlo de sus bienes patrimoniales.
La Finca Santaclarero es hoy un lugar donde proliferan el marabú, la cañuela y el abandono, porque como ocurrió con todas las propiedades agrícolas de este país, el Gobierno se las quitó a los legítimos dueños para después dejarlas a la deriva improductiva, generadora del desabastecimiento que obliga a la nación a comprar viandas, frutas y hortalizas en el mercado exterior.
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Foto: Sayli Navarro

