Cuba Actualidad, Marianao, La Habana (PD) No votó por supuesto en las elecciones en 1958, porque no había nacido. De lo contrario probablemente hubiera llegado a un arreglo con el sargento político del barrio.
Tampoco caminó los 64 kilómetros ni combatió en Playa Girón porque era muy niño.
Su carrera escolar transitó sin penas ni glorias, con algún que otro fraude no descubierto. No cursó estudios superiores ni empezó a trabajar desde su más tierna edad, porque su mamá, desafecta sin causa, aseguraba que su varón "no le iba a trabajar a este", pronombre familiar con que aludía al mono-propietario de la Isla.
Así, el futuro patriota se fue convirtiendo en lo que la vieja jerga revolucionaria tildaba de vago habitual.
Buen mozo por naturaleza, no derivó en continuador de Yarini, seguramente por la persecución al proxenetismo que estuvo tan de moda en las décadas de su juventud.
Es de señalar que no consta ningún intento fallido de navegación por cuenta propia, así como tampoco fue uno de los más de diez mil cubanos que irrumpieron en 1980 en la embajada del Perú.
Lo conozco hace más de 20 años y no recuerdo haberle conocido centro de trabajo ni oficio alguno. No parece ser creyente ni siquiera a su manera. No le oye la muela a los Testigos de Jehová. El cristianismo le parece un poco zonzo y el sincretismo afrocubano demasiado caro. Al vecino que tira el Tarot nunca lo ha molestado y la cartomántica dice que él es durañón.
La cultura no es lo suyo, ni literaria ni farandulera. Jamás le ha pedido libro alguno al intelectual del pasaje, ni siquiera "Hombre sin mujer", de Carlos Montenegro, ni algún poema de José Ángel Buesa.
Respecto a la economía, sus familiares más allegados le dan la razón a la cartomántica. Las más bellas amantes le duran poco porque dicen que cuando este cuarentón saca un peso del bolsillo, el Apóstol bosteza.
Sin embargo, la Revolución no lo ha olvidado. Tras varios años de ejercer clandestinamente el meroliquismo industrial, los Lineamientos le han brindado la ocasión de instalar su micro-ferretería en plena Avenida 51 con artículos adquiridos en su mayoría en el gigantesco pulguero de La Cuevita (San Miguel de Padrón).
Nuestro hombre prospera sin lugar a dudas. Aunque no falten malignos inspectores dispuestos a mordisquearle la bolsa, nuestro hombre florece. Prueba de su prosperidad es que ha resuelto en menos de un año dos de los problemas crónicos que han dejado calvo al querido Machado Ventura: la vivienda (primero compró un apartamento) y el transporte (acaba de adquirir una flamante motocicleta).
Este hombre nuevo es ferviente partidario de Miguel Díaz Canel Bermúdez y no quiere cuento alguno con la disidencia.
Desgraciadamente esta solución no puede generalizarse planificadamente, ni coincide con la reiterada promesa infantil de ser como aquel hirsuto argentino santificado por estos lares. Aunque el veterano militante del pasillo no lo mire con buenos ojos, este gallardo ciudadano sigue prosperando sin sudar la camisa a toda marcha.
Para Cuba actualidad: ruhr46@yahoo.com
Foto: Osmar Laffita
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