martes, 4 de junio de 2013


Aimée Cabrera
belascoain1Cuba actualidad, Centro Habana, La Habana, (PD) La capital de Cuba, que era una de las más bellas ciudades del continente cuando se estrenó como "faro de libertad", se hunde entre la falta de mantenimiento, de higiene y los delincuentes que han llegado como invasores de no se sabe dónde y se han convertido en sus dueños absolutos.
Quienes viven en La Habana o vienen de paseo a visitarla se sorprenden del deterioro total en que está sumida. Escasas son las zonas conservadas. Los mantenimientos tienen que hacerse de forma privada y en el caso de reparar una casa a conciencia, incluyendo la pintura, el gasto es casi igual que comprarla nueva. Son pocos los que tienen esas sumas para afrontar el gasto.
Pero los que están en la corrupción y la depravación buscan los medios para tener bastante dinero. No importa si para ello hay que asaltar, robar, prostituirse o matar. Los que reciben los billetes prefieren ignorar su procedencia.
Otra variante de mal comportamiento es romper y arrasar con todo como si plagas de odio quisieran apoderarse de todo cuanto está a su alcance.
¿Quiénes estarán detrás de todo esto?
A veces, más bien parece que los que deben frenar, promueven el deterioro de los valores y de todo lo demás y el desfalco.
Cabinas de teléfonos rotas, paredes recién pintadas con marcas de suelas de zapatos, depósitos de basura volcados o rotos, desperdicios tirados por doquier, portales cuyos pisos no reciben agua desde hace más de 30 años, centros hospitalarios reparados y pirateados al momento, ómnibus nuevos con los asientos partidos con todo propósito, aguas albañales que inundan las calles... Son solo ejemplos de una lista interminable de lo que sucede en "la capital de todos los cubanos".
Mientras se desarregla el futuro de la provincia más pequeña pero más importante y poblada del país con plenarias, consignas y politiquería; y quienes deben cuidar, persiguen a los que piensan con su cerebro y les hacen reverencias a los delincuentes. Los estimulan, o simplemente los dejan destruir para achacarle la culpa al "imperialismo yanqui".
Los agentes del orden público se mantienen a distancia, como para dar a entender que ese no es su problema.
Esperemos que los tornados y las tormentas severas sigan ocurriendo en regiones bien lejanas, al igual que los huracanes, en una temporada ciclónica que ya se avisa, será severa; a no ser que así se les cumpla el añorado sueño de que se acabe de destruir la ciudad, que a muy pocos les importa remozarla, porque no nacieron en ella, la odian o sabe Dios por qué.
Para Cuba actualidad: aimeecabcu2003@yahoo.es
Foto: Aimée Cabrera
Ruinas de un edificio en la calle Belascoain en La Habana

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