Cuba actualidad, Marianao, La Habana, (PD) Antonia es una mujer divorciada y madre de tres hijos Su vivienda se encuentra en pésimas condiciones. No obstante su precaria situación económica, se encarga del cuidado de su anciana madre, quien padece de problemas del corazón.
La agobiada fémina tuvo que renunciar a su empleo como auxiliar de limpieza en la clínica donde trabajaba. Allí recibía un mísero salario, cuestión ésta que incrementaba sus problemas, ya que en ocasiones necesitaba ausentarse por la enfermedad de su madre.
Ante esta situación, Toña, como la llamaban sus amigos, buscó una fórmula más eficaz para garantizar su sustento.
Una amiga le contó, un día, que en el parque América Arias, próximo a la embajada de España, un grupo de personas se dedicaban a hacer cola en ese consulado y luego vendían sus turnos a los verdaderos necesitados de realizar trámites y a futuros viajeros.
Una amiga le contó, un día, que en el parque América Arias, próximo a la embajada de España, un grupo de personas se dedicaban a hacer cola en ese consulado y luego vendían sus turnos a los verdaderos necesitados de realizar trámites y a futuros viajeros.
Dicha información iluminó su inteligencia. La ansiosa mujer se dirigió rápido al lugar.
Su nuevo "trabajo" consistía en permanecer, durante toda la noche, en el referido parque y seleccionar un turno en la fila, para después venderlo. No sería tan mala su labor. Allí, pensaba Antonia, no sería molestada por los jefes insolentes de las empresas estatales y no tendría que pagar el sindicato pro oficialista, que nunca le resolvió ningún problema laboral. Le pareció una buena opción. De esta forma podría ocuparse mejor de su pobre familia y conseguir dinero para sobrevivir. Así que puso manos a la obra.
Noche tras noche, la mujer estuvo ahí, de cara a las estrellas. Se las ingeniaba para colocarse entre los primeros en la fila. No le importaban la lluvia ni el frío. Esperaba con paciencia a que despuntasen los primeros rayos del sol, para obtener sus ansiados dividendos.
Toñita vendía su turno en 5 CUC (125 pesos, moneda nacional), casi siempre a personas que llegaban de otras provincias del país. Le daban un "gracias", poco amistoso, con los necesarios billetes en la mano.
Comenzó a preocuparse Toña cuando, a partir de cierto día, dos agentes de la policía la abordaron e intentaron extorsionarla. La amenazaban con llevarla detenida al cuartel, si no abonaba "algo" a los "pobrecitos" responsables del orden público.
Debido a su orgullo y tozudez, la mujer tuvo que pagar varias multas a los policías. Éstos no cejaban en el intento de obtener "lo suyo".
Pero Toña, quien se consideraba una luchadora contra la adversidad, no abandonó, al menos por aquellos días, su trabajo.
Hace varios meses que nadie la ve y sus colegas de "lucha" la añoran. Hablan de ella como si hubiese muerto, aunque la tienen presente, en lo más profundo de sus corazones.
Para Cuba actualidad: primaveradigital2011@gmail.com
reportasincensuracuba.blogspot.com
Foto: Hortensia Alfonso Vega
Hace varios meses que nadie la ve y sus colegas de "lucha" la añoran. Hablan de ella como si hubiese muerto, aunque la tienen presente, en lo más profundo de sus corazones.
Para Cuba actualidad: primaveradigital2011@gmail.com
reportasincensuracuba.blogspot.com
Foto: Hortensia Alfonso Vega

