viernes, 5 de julio de 2013

Apartamento tomado


Frank Correa
aCuba actualidad, Jaimanitas, La Habana, (PD) El problema de la vivienda en Cuba es uno de los pilares de la ineptitud del gobierno revolucionario en sus cincuenta y tantos años al frente de los destinos de la isla.
A pesar de los planes quinquenales aprobados en los congresos del PCC, donde el número de viviendas y apartamentos a construir era estampado en cifras y datos y se mencionaba en los discursos como ejemplo de logro social, en la práctica no se cumplió más que un cincuenta por ciento de lo planificado.
Las familias crecieron y se multiplicaron, así como el número de habitantes por metro cuadrado, mientras la cantidad de viviendas terminadas y entregadas se mantenía estática o con señales de descenso. Muy pronto se hizo evidente el descalabro moral de los constructores: el robo de materiales, la mala terminación de las obras, los salideros, la impermeabilización deficiente, filtraciones, comején en la madera. Más de la mitad de las construcciones ya engrosaban las listas de solicitud para reparación a los pocos años.
La suma de estos problemas habitacionales arroja la actual paradoja de pequeños apartamentos que abrigan a tres y hasta cuatro generaciones de cubanos. El número de personas por metro cuadrado supera el exigido por las normas de urbanidad.
Los recién casados, en casi el ciento por ciento de los casos, deben vivir en casa de los padres de uno de ellos, dato decisivo a la hora de analizar el alto índice de divorcios en Cuba.
En el afán de conseguir la independencia necesaria, muchas familias construyen precarias habitaciones en zonas periféricas, con materiales de bajo costo, donde viven a expensas de derrumbes, azotes de fenómenos naturales o la orden de demolición dictada por los funcionarios de Vivienda.
Hay casos donde uno de los cónyuges se dedica a cuidar a un anciano a cambio de heredar la vivienda tras su fallecimiento. Y los más desesperados ocupan sin autorización viviendas deshabitadas.
Un ejemplo reciente es el de un matrimonio con tres hijos que se metieron en un apartamento vacío de un edificio en Marianao. Sus propietarios, una doctora y un chofer del ICRT, con una niña de siete años, se marcharon ilegalmente en una lancha para Estados Unidos y los vecinos inmediatamente saquearon el inmueble, cargaron con efectos electrodomésticos, muebles, adornos, cacharros. Dejaron solamente paredes, puertas y ventanas.
La nueva familia repuso los bombillos, los grifos del agua, la taza del baño, eliminaron filtraciones y tupiciones y comenzaron a vivir allí.
En cuanto fue notificada por sus informantes, la Dirección de Vivienda los visitó y les dio veinticuatro horas para abandonar el inmueble. Pero los nuevos inquilinos al parecer están decididos a no entregarlo y continúan mejorando la morada. Ayer comenzaron a pintar. Y colocaron una luz en el portal que alumbra ahora toda la escalera hasta la puerta de la calle.
Para Cuba actualidadfrankcorrea4@gmail.com

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