Cuba actualidad, Habana Vieja, La Habana, (PD) Los augurios de una prensa más abierta y objetiva se desvanecen contra los muros ideológicos retocados puntualmente con los aprestos de la albañilería oficial.
En esencia, se trata de movimientos tácticos para el reciclaje de ilusiones, esperanzas, expectativas que nada tienen que ver con aperturas reales y sí con la supervivencia de los poderes totalitarios.
La libertad de expresión es y será incompatible con el socialismo real. Por tanto, sería insensato darle crédito a esos espacios que han autorizado para abordar algunos asuntos neurálgicos de la realidad.
Al final, ninguno o muy pocos de los problemas tratados en los medios de prensa, se resuelve. ¿Qué otra cosa se podría esperar del desarrollo de un programa de cambios estructurales que no contempla la integralidad ni la profundización?
Por cada asunto criticado en artículos y reportajes, por supuesto que sin tocar todas sus aristas en cuanto a causas y consecuencias, existen decenas de similar factura que pasan inadvertidos.
Las corruptelas, el burocratismo, la indolencia, el crecimiento del tráfico de drogas y las indisciplinas sociales, siguen dentro del paquete de irregularidades que se extienden a lo largo y ancho del país.
No se explica que con el sostenido aumento de la membrecía del partido y la juventud comunista, estas prácticas, y otras no menos nocivas, se hayan enquistado en la sociedad cubana.
Más que las críticas ocasionales, que apenas rozan la maquinaria que activa toda esa podredumbre, se precisa de la voluntad política del poder para asumir los retos de la transición hacia una forma de gobierno más racional.
Sin una apertura política es impensable el ejercicio de un periodismo comprometido en la difusión de los acontecimientos nacionales e internacionales, con sus luces y sus sombras.
Sin una apertura política es impensable el ejercicio de un periodismo comprometido en la difusión de los acontecimientos nacionales e internacionales, con sus luces y sus sombras.
Si las líneas editoriales se elaboran en departamentos ajenos a la profesión, ¿Cuál es la verdadera función de los medios en la Isla?
El discreto corrimiento de los límites de la censura con la finalidad de posibilitar mejores y creíbles coberturas, no convence.
Así lo expresaba una maestra de secundaria jubilada: "Es un descaro. Exponen el problema, pero no pasa nada. Todo sigue igual. Nada se resuelve. Yo tengo una tupición frente a mi casa desde casi un mes y todavía estoy esperando por que vengan a arreglar la rotura. No sé el tiempo que tenga que estar rodeada de aguas albañales".
Por otro lado, René, un ingeniero que se dedica a la reparación de artículos electrónicos, se expresó en similares términos: "Sí, es verdad que están publicando algunas cosas polémicas, pero nada, esto no hay quien lo arregle. En lo personal te confieso que ocasionalmente compro algún periódico, no oigo radio y veo muy pocas cosas en la televisión, ¿para qué?
La libertad de prensa en Cuba es aún una idea abstracta, una posibilidad remota mientras el país esté gobernado por una camarilla que en un acto, no precisamente de magia, convirtió a Cuba en su finca.
Para Cuba actualidad: oliverajorge75@yahoo.com
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