lunes, 18 de noviembre de 2013

Una casa sin Dios

Manuel Morejón Soler
Cuba actualidad, El Vedado, La Habana, (PD) La palabra casa se usa para designar un lugar donde un individuo o grupo habita. Hogar es el lugar en el que se reúne la familia para distraerse con historias familiares y alimentarse en armonía, con una sensación de seguridad y calma, sin importar cuán pobre se es. Un hogar florece y es rico si se comparte en él pan y amor.
Los poderosos poseen casas grandes, llenas de domésticos y cuidadas por custodios, pero estos bienes son vanos a menos que Jehová esté con ellos. Una familia sin Jehová nunca experimentará el lazo espiritual que Él crea en las relaciones.
Para conocer a la gente hay que ir a su casa, por eso es que muchos grandes no desean que se sepa cómo es que ellos viven.
Una ciudad sin Dios se arruinará por la maldad y la corrupción.
Advierte el salmo 127:19: "Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jhvh no guarda la ciudad, en vano vela la guardia."
Dice en Isaías 1:21: "¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, la habitan los homicidas".
La "ciudad fiel" se refiere a Jerusalén, que representa a Judá. Se compara la conducta de su pueblo a la de una ramera. El pueblo dio las espaldas a la adoración del Dios verdadero para adorar ídolos. Su fe era pobre, impura y adulterada.
La idolatría, ya sea externa o interna, es adulterio espiritual, pues el idólatra viola su compromiso con Jehová por ir tras otra cosa.
La similitud entre la conducta del pueblo de Jerusalén y nuestra nación está bien clara: el pueblo dio las espaldas literalmente a Dios y le entregó sus casas al floreciente ídolo rebelde cuando dijeron:"Esta es tu casa, Fidel", oportunidad que no desaprovechó el líder revolucionario para apropiarse de todo lo que le dieron, convirtiéndose en una ciudad ramera toda la nación.
Pero no todo está perdido.
Dice en Apocalipsis 19:1-2: "Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro, porque sus juicios son verdaderos y justos, pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la Tierra con su fornicación y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella."
Para Cuba actualidad: alianzacristiana777@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario