martes, 10 de diciembre de 2013

Modelo antipopular genera subdeclaraciones de cuentapropistas

Oscar Sánchez Madan
pezzeria-madanCuba actualidad, Cidra, Matanzas, (PD) El régimen militar de Raúl Castro se escandaliza ante las falsas declaraciones de ingresos de los trabajadores por cuenta propia. Esto quedó evidenciado en un reportaje del diario oficial Granma, en el que se llamó a corregir dicha anomalía "desde la ley y la conciencia ciudadana".

En su edición del pasado 29 de noviembre, el órgano del Partido Comunista informó que 4,7 millones de pesos perdió el Estado, sólo en la provincia Granma, por concepto de subdeclaraciones de más de 1400 contribuyentes que trabajan como transportistas y elaboradores-vendedores de alimentos.
La trascendencia de este problema es monumental –según la opinión de Granma- si se tiene en cuenta que esa cifra significa que "el 92% de los trabajadores por cuenta propia registrados en estas dos modalidades subdeclararon sus ingresos durante el proceso de declaración jurada".
Dicha contrariedad no está dada sólo por la ausencia de una cultura tributaria. Recordemos que el gobierno, durante la primera década de instaurado en el poder, eliminó todo lo que consideró "mecanismos económicos capitalistas". La verdadera causa radica en el establecimiento, en los últimos dos años, de un arbitrario y antipopular régimen impositivo, mediante el cual se saquea al sector privado.
Es por ello que en esa oriental provincia, este año han sido canceladas por contribuyentes de todas las actividades, 7800 licencias. Los mismos lo atribuyen a las cuantías elevadas de las cargas tributarias, según reconoce el diario del Partido Comunista.
No hay que olvidar que los trabajadores particulares en Cuba no cuentan, por lo general, con entidades del comercio minorista donde adquirir, a precios módicos, los insumos que les permiten ejercer sus labores. El mismo Estado que les exige con meticulosidad el cumplimiento de sus deberes tributarios, no se las garantiza. Por tanto, deben buscarlos en el mercado informal. A esto hay que añadir el intenso acoso a que son sometidos los cuentapropistas por inspectores y policías corruptos que pretenden enriquecerse mediante la extorsión. Altas sumas de dinero tienen que abonar dichos trabajadores, por concepto del chantaje de que son víctimas por estos funcionarios irresponsables y corruptos.
Mientras no se revise la arbitraria e injusta política impositiva habrá subdeclaraciones de ingresos: esa es la vía que los cuentapropistas han utilizado para enfrentar las anormales consecuencias de la ceguera oficial.
Tienen derecho los trabajadores a defenderse de los mecanismos antipopulares de un gobierno que los explota sin crearles las condiciones mínimas necesarias para producir y prestar servicios. A quien le roban descaradamente los frutos de su sacrificada labor no le queda otra alternativa que pelear hasta obtener la victoria.
Y que no hablen los funcionarios de erradicar las indisciplinas sociales, en referencia a los cuentapropistas. Que investiguen primero las flagrantes violaciones de las leyes que cometen los fiscalizadores estatales, para que tengan autoridad moral a la hora de dirigirse a los que sostienen la deteriorada economía del país y garantizan el salario de inspectores, policías y gobernantes.
Si la dictadura de Raúl Castro tuviera más en cuenta los problemas y las inquietudes de los cuentapropistas, tal vez no se escandalizaría con sus subdeclaraciones.
Lo que en un país ordenado y democrático es una indisciplina social, en Cuba, donde impera un régimen explotador, es un instrumento de defensa.
Para Cuba actualidad: sanchesmadan61@yahoo.com
Foto: Oscar Sánchez madan

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