Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) Antes de 1959 siempre había en cada barrio un borracho que era la vergüenza de su familia. Recuerdo en Cienfuegos a Tito, un gran albañil que comenzó a beber cuando la esposa lo dejó. Esto para sus hijos fue una deshonra y se fueron del pueblo.
Sin embargo, hoy los cubanos beben mucho más que antes de 1959. Eso es algo que no se puede negar. Incluso las mujeres ya beben a la par que los hombres. En el 2011, un estudio arrojó que por cada 10 000 habitantes el 18,7 % son bebedores de riesgo, y el 12,4 %, alcohólicos, cifras alarmantes para un pueblo que nunca había sobresalido por sus índices de alcoholismo. Y algo aun peor: la cantidad de jóvenes y adolescentes de ambos sexos que consumen alcohol es preocupante. Casi siempre lo hacen en grupo. Es frecuente observar este fenómeno en ómnibus o lugares públicos. Se van pasando la botella de unos a otros, según dicen, "echándose un buche".
En épocas pasadas, los bebedores acudían a un bar o una cantina, o tomaban en su casa. Hoy, han invadido los parques, portales, aceras, e incluso se bebe a escondidas en los centros de trabajo. Se bebe para celebrar una boda, un cumpleaños, la llegada o la partida de un ser querido... Son muchos los pretextos, y se bebe sin el menor pudor delante de los niños, sin tener en consideración el mal ejemplo que esto representa.
Oscar Armando comenta que él creció viendo a su padre tomar, que siempre lo llevaba cuando iba a la pipa a comprar cerveza, y por acompañarlo, le daba como "premio" un vasito. Por estos días, el alcohol "corre por las calles", como dice La China, una madre que sufre porque su hijo es alcohólico. Bebe todas las tardes y se pone muy agresivo, por este motivo la esposa se fue de la casa. Ella se apura en terminar los quehaceres diarios para irse antes de que el hijo se emborrache, y lo mismo ha tenido que dormir en la funeraria que en un parque. Dice que no lo abandona porque le tiene mucha lástima.
Hoy en día en muchas bodegas se vende ron a granel a veinte pesos la botella, y muchas veces los alcohólicos se quedan tomando en la acera, importunando a los transeúntes. Cuando se analiza la grave situación del alcoholismo en Cuba, los expertos oficialistas afirman que las carencias materiales no son la causa fundamental por la que beben los cubanos. Sin embargo, al preguntarles a las personas que beben por qué lo hacen, muchos dicen que así se olvidan de los problemas. Al indagar sobre estos, responden: "El CDR que me vigila, el no tener casa propia, ni dinero, ni dónde ir a divertirme". Cierta vez, incluso escuché de pasada a un vecino joven, profesional e instruido, decirle a un amigo: "Esto, sobrio, no hay quien lo aguante".
Otros más simples, resumen su miseria en una frase: "Total, no hay más ná".
Para Cuba actualidad: gladyslinares42@yahoo.com
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