Cuba actualidad, Jaimanitas, La Habana, (PD) El Ministerio de Transporte (MITRANS) y el Ministerio de la Construcción (MICONS), se fundieron en un solo ministerio el año pasado, cuando una comisión de sesudos del nivel central descubrió que era mejor que anduvieran juntos y no por separados.
Mejora la eficiencia, dijeron algunas voces. Eleva la rentabilidad, alegaron otros. Se unifica la plantilla, fue la opinión de un notable por ciento de los miembros de la comisión, que consideraban estar en las perspectivas de lo previsto en los lineamientos económicos del partido comunista.
La salida del acta final que anunciaba, la unión de los dos grandes ministerios, de transporte y de la construcción, en uno, estuvo detenida durante varios días, por volverse un problema para los dirigentes encontrar las siglas identificativas para nombrar al nuevo ministerio, un denominador común en las empresas y estructuras centrales del estado.
El MITRANS, que asume hoy la impostergable tarea de resolver el serio problema de la transportación ciudadana, cuenta con 128 000 vehículos estatales de todos los tipos, con 1 450 empresas y entidades subordinadas directa o indirectamente. Además absorbe el 6% del presupuesto anual del estado, cifra que se traduce en varios centenares de millones de pesos convertibles, con un apreciable número de trabajadores en su plantilla, donde se destacan choferes, conductores y mecánicos.
El MICONS, encargado de la construcción y el mantenimiento de toda la infraestructura estatal y un porciento del fondo habitacional, fue por años la oveja negra de todos los gabinetes, a pesar de que en ciertas épocas se intentó refrescar su fachada con ministros carismáticos y obras de choques en función de la propaganda política, para borrar escándalos de corrupción. Es una dependencia que siempre se caracterizó por los retrasos en las entregas de las obras contratadas, sobre todo las pertenecientes a la vivienda y la red de viales. Cuenta con el 5.4 % del presupuesto nacional, a la vez que su plantilla recoge una población flotante de trabajadores por todo el territorio nacional, fundamentalmente de orientales en la capital, trampolín del delicado problema de la migración interna en busca de mejores niveles de vida. Acoge a las fábricas de materiales constructivos, que le imprimen una importancia singular a esta cartera ministerial.
Para la comisión era de vital importancia la fusión de estos ministerios, los de menor nivel cultural del país, donde desaparecerían como por arte de magia buena parte de la cifra asignada por el gobierno en los lineamientos del partido, donde debían pasar a la categoría de disponibles, muchos puestos de trabajo de choferes, ayudantes de albañilería, electricidad y plomería, conductores de ómnibus, masilleros, pañoleros, cantera para suplir los planes de contratación a los cuentapropistas, que absorberían esa masa insolvente... toda una cadena de ideas donde una solución generaba otra, como una espiral... pero el problema continuaba siendo cómo llamarle al nuevo ministerio.
Más que preguntarse, si con él se podrían revertir los atrasos en la culminación de las obras, si la calidad de las terminaciones marcaría el punto de partida que esperaba y necesitaba el país y si el transporte dejaría de ser un dolor de cabeza para los ciudadanos, la interrogante era si llamarle MICONTRA, o MITRANCON.
Hoy es el único ministerio que no se les llama por siglas. A diferencia del MINTUR, MINREX, MINED o MINSAP, a este se le llama literalmente Ministerio de la Construcción y el Transporte.
Para Cuba actualidad: frankcorrea4@gmail.com
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