jueves, 20 de marzo de 2014

Golpizas y terror en el régimen castrista

Guillermo del Sol Pérez
juan-wilfredo-soto-y-emilio-bringas-devoraCuba actualidad, Santa Clara, (PD) La violencia está presente en la humanidad desde que el hombre descubrió que si hacía uso de ella podía someter a otros. Miles de años han transcurrido, y a pesar de los esfuerzos en pos de eliminar este flagelo, lejos estamos de lograrlo.
Cuba guarda en su memoria la fuerza brutal utilizada por el colonialismo español para someter a los indios nativos de esta Isla. Aún rechinan las cadenas que ataban al negro para obligarlo a trabajar de sol a sol; sin sublevarse, el cepo y el látigo le arrancaban la vida.
Ese espíritu violento fue trasladándose en el transcurrir del tiempo hasta llegar a nuestros días, en que un sistema político decadente trata de sostenerse en el poder por la fuerza y para lograrlo arremete brutalmente contra todos los que se le enfrentan pacíficamente.
Decenas de miles de cubanos han sufrido en carne propia la violencia gubernamental, ya sea por reclamar un derecho o por enfrentarse a las arbitrariedades del régimen. La oposición pacífica es el sector de la sociedad civil más maltratado física y sicológicamente.
De 1959 a la fecha se puede señalar un rosario de hechos vandálicos cometidos por el régimen: miles de hombres atravesados por bayonetas en las prisiones, fusilamientos, torturas sicológicas y físicas. Muchos presos preferían morir antes de que la guardia carcelaria y demás torturadores desataran su furia sobre ellos.
Del desaparecido preso de conciencia Orlando Zapata Tamayo aseguró su madre Reina Luisa que, cuando le entregaron el cadáver de su indomable hijo, sus costillas estaban destrozadas.
omar-nunnez-espinosa1El ex preso político Juan Wilfredo Soto García ("el Estudiante") falleció de una pancreatitis, según el castrismo. Sin embargo, los que lo conocimos y compartimos con él el activismo en calles de Santa Clara somos testigos de las marcas que llevaba en su cuerpo: lo reventaron a golpes en el parque Leoncio Vidal.
El joven Omar Núñez Espinosa, ex preso político, se dirigía a la sede de la organización Foro Anti Totalitario Unido (FANTU), sito en calle Misionero entre Ciclón y Rodolfo Balderas, donde cada lunes se reúnen para debatir sus actividades, cuando en las cercanías del lugar fue interceptado por la Policía política.
Junto a Nilo Gilbert Arencibia y Juan Carlos Dreke fue trasladado a un tramo solitario de la Autopista Nacional, donde además hay un punto de observación en la cima de una loma, que permite evitar que alguien se acerque y atestigüe la acción criminal cometida contra los disidentes.
De estos tres activistas de derechos humanos permanece en cama Omar Núñez con múltiples fracturas costales después de la brutal golpiza que les propinaran miembros de la Brigada Especial de la Policía Nacional (PNR), dirigidos por el segundo jefe del Departamento de Enfrentamiento de la Seguridad del Estado Osmany y el oficial Conde. "Ambos sonreían, se vía que lo disfrutaban", así lo recuerda Gilbert Arencibia.
Son muchos los disidentes violentados de enero a la fecha. Si la Policía política es capaz de hechos vandálicos como este en plena calle, imaginen qué pasará con los presos, a quienes siempre les toca la peor parte. Estos son golpeados salvajemente con o sin justificación, reclamen o no, ya sean políticos o comunes, no hay distinción cuando de recibir golpizas se trata. Esa es la realidad de las cárceles cubanas.
La violencia utilizada por el régimen contra opositores pacíficos y algunos sectores de la población civil, tanto en las cárceles como en las calles, evidencia un sistema político decadente, carente de una plataforma sólida que enfrente y resuelva el caos generalizado creado por el régimen.
Ordenada por el asno con charreteras de General, Raúl Castro, la violencia se ejecuta contra aquellos que reclaman su derecho, emiten un criterio, o sencillamente piensan diferente. Las botas del castrismo están manchadas de sangre inocente.
Para Cuba actualidad: delsolguille@gmail.com
Foto: Guillermo del Sol y Sayli Navarro

Omar Núñez Espinosa. Juan Wilfredo Soto, falleció a causa de pancreatitis según dictamen médico.

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