sábado, 5 de abril de 2014

'Gusano': por una convivencia civilizada con quienes piensan distinto

'Gusano': por una convivencia civilizada con quienes piensan distinto

Acto de repudio contra las Damas de Blanco, La Habana. (DESDELAHABANA.NET)
Contra el optimismo ante los cambios implementados por el régimen, el documental de Estado de Sats muestra lo que no cambia: mano dura contra quien piense distinto.
Ante la avalancha de negocios privados y prósperos que inundan el país es inevitable la sensación de que Cuba avanza, cambia. Y es cierto, 10 o 15 años atrás resultaba impensable que habría tantos establecimientos gastronómicos cuyos propietarios serían cubanos, cuya categoría podía competir y sacar ventaja a los de propiedad estatal, y cuyos comensales serían sobre todo nacionales.
Quién iba a pensar hace unos años que habría salas de navegación en el país y que, a pesar de los precios, habría largas colas de cubanos para entrar. Quién iba a pensar que los cubanos podrían comprar y vender sus casas, sus carros y hasta… viajar fuera del país, sin solicitar permiso para hacerlo. Sí, el país cambia, ¿pero prospera?
Justo en esos momentos cercanos al regocijo chocamos con uno de esos documentales incompatibles con las pantallas del cine o la televisión oficial, no para recordarnos los actos de repudio y la violencia sufrida por quienes abandonaron el país en las décadas épicas de la Revolución, como parece ser el propósito de Gusano según sus primeras imágenes, sino para echarnos en cara que todo eso está sucediendo ahora mismo.
Gusano no es un documental realizado por extranjeros ni por cubanos testigos accidentales o deliberados de un capítulo de la represión en el país, sino por quienes la padecen. Prácticamente atrincherados, los integrantes del equipo de Estado de Sats se las arreglan para mostrar lo sucedido justo en la entrada de la casa de Antonio Rodiles, sede de Estado de Sats, los días 10 y 11 de diciembre del 2013, cuando se celebraba a nivel mundial el Día de los Derechos Humanos, y que nuestra prensa oficial prefirió ignorar.
Si el filme se limitara a mostrar el acto, no de repudio sino "cultural", para el que fue movilizada la policía, además de los estudiantes llevados allí para protagonizar la actividad, y las detenciones arbitrarias de que fueron víctimas Antonio Rodiles, Walfrido López y Kizzy Macías, no duraría quizás más de diez minutos, ni pasaría de ser un reportajito sobre un suceso aislado, que ni siquiera es el peor episodio de la represión en Cuba ahora mismo.
Los hechos, además, no son nuevos para quienes cuentan con acceso a internet o a un correo electrónico donde recibir boletines de la prensa independiente. Fue esa prensa la que llenó el vacío dejado por la prensa oficial. Pero incluso muchos sin acceso a internet, supieron algo de lo ocurrido por Radio Bemba. Por tanto, este Gusano (palabra que desde los inicios de la Revolución ha designado a quienes no son partidarios del régimen) no podía simplemente arrastrarse por la superficie del asunto, sino arrastrarse por la historia y mostrar la represión en Cuba después de 1959.
Nuevos repudiadores y la misma intransigencia
Los entrevistados en el material viven en Cuba y han sido testigos de la represión o la han sufrido en carne propia, pero no aprovechan esta oportunidad de estar frente a las cámaras solo para narrar sus experiencias. Los reprimidos, como nos recuerda el escritor Rafael Alcides, ya no son los que quieren irse, sino los que se quedan. No podía faltar en este documental el fragmento de aquel discurso donde el eterno líder afirma que "aquellos que no tengan un corazón que se adapte a la idea de una Revolución… no los queremos, no los necesitamos".  Ahora, esos que no necesitábamos mantienen el país en pie con los envíos de dinero, aclara Alcides.
Aunque los repudiadores de antaño han sido reemplazados por una nueva generación dispuesta a quedarse ronca gritando consignas y oprobios, y a golpear si es necesario, sus lemas permanecen inmóviles y enmohecidos. A estas alturas, la gente vitorea a Fidel Castro, cuando no solo dejó de ser el presidente del país, sino cuando además su hermano y presidente actual ha revertido casi todo lo hecho por el eterno líder (sin reconocer sus errores garrafales en la dirección del país).
La autoridad moral de Fidel Castro, según un repudiador de nueva generación que perdió la voz durante el acto de repudio a Estado de Sats, se debe a que asaltó el Moncada, vino en el Granma y peleó en la Sierra Maestra. En otras palabras, su capacidad para hacer la guerra, para lograr sus objetivos por medios violentos. Y para engendrarla con sus discursos.
Cuando una ve a los cubanos repudiar a sus compatriotas por querer abandonar el país, se pregunta cómo lograban cultivar tanto odio. El exiliado hijo del general Ramiro Guerra dijo en una entrevista que nadie fue obligado a participar en esos actos, que algo análogo debían tener en su interior. Aún si no los alentó, el Gobierno permitió que esas personas actuaran con absoluta impunidad; nadie fue preso ni pagó multas por desorden público, apedrear casas, gritar insultos, agredir físicamente. En el documental, el militar retirado Fernando Dámaso cuenta de un grupo de personas a las que el Partido había orientado salir a dar golpes a quienes querían irse. Sin embargo, nada nos garantiza que sea cierto, porque cualquiera que desee desprestigiar a la Revolución cubana afirmará cosas de esa índole y peores. Pero resulta más difícil creer que quienes tomaban parte en esos actos se organizaran de forma espontánea, que llegaran a los lugares de los hechos, todos juntos, sin orientación ni cita previa, y se marcharan luego sin recibir castigo, y que nada de eso fuera alentado por el Gobierno. 
Se afirma que es necesario conocer la historia para no repetir errores; según esa lógica, ningún cubano debería participar nunca más en ese tipo de actos. No después de que los otrora traidores, insultados y agredidos por abandonar el país, se convirtieran en traedores de dólares y fueran recibidos como mesías. No después que en el discurso oficial dejaran de ser apátridas para convertirse en ciudadanos que se iban por motivos económicos. Pero la historia y la histeria se repiten; en Cuba sobra ignorancia, además del coraje del que se alardea en nuestros medios oficiales.
Nadie se pregunta cuál es el delito de esos cubanos y cubanas a los que reprime. Y de haber un delito, una violación a la Constitución, por qué no están presos. El colmo de esta ignorancia es que una mujer, durante un acto de repudio a las Damas de Blanco, presumiblemente frente a la casa de Berta Soler, grite que de no ser por el 10 de octubre Berta Soler sería esclava. ¿Qué relación hay entre el inicio de la guerra de independencia contra España y la liberación de los esclavos por parte de Carlos Manuel de Céspedes, y el régimen cubano? Algo así como la relación entre José Martí y el asalto al Cuartel Moncada. De tanto escuchar que el 10 de octubre de 1868 marcó el inicio de las luchas revolucionarias en Cuba y que estas culminaron el 1 de enero de 1959, las personas parecen ver en Fidel y Raúl Castro la reencarnación de todos los próceres cubanos.
Lo que el régimen no cambia
Es bueno que este documental circule cuando acaba de actualizarse la Ley de Inversión Extranjera y se ha incrementado el salario de los médicos. Raúl Castro parece decirnos: "Si el pueblo quiere licencias para abrir negocios privados, que las tengan; si quieren comprar casas y carros, que los compren; si quieren viajar, que viajen, si quieren internet, que la tengan (cara), pero que la tengan; si los deportistas y los médicos quieren ganar un poquitico más de dinero, que lo ganen; si el pueblo quiere libertad de prensa, expresión y asociación…; un momento, al pueblo no se le pueden dar todos los gustos". 
Ni siquiera si se trata de derechos reconocidos en la Carta de los Derechos Humanos de la ONU. Quizás uno de los detalles más sutiles y aplastantes de este documental sea el hecho de que mientras Rodiles y sus compañeros están siendo detenidos, bajo ningún cargo, y la cámara de Kizzy está siendo destruida, vemos en pantalla a nuestro presidente actual hacer uso de la palabra en Sudáfrica, rindiendo tributo a Nelson Mandela, "Líder de la Unión y la Paz", el mismo 10 de diciembre del 2013, elogiándolo como "ejemplo insuperable… respetuosos de su diversidad… con la convicción de que el diálogo y la cooperación son el camino para la solución de las diferencias y la convivencia civilizada de quienes piensan distinto", sin sonrojarse. ¿Dónde hemos escuchado antes hablar de doble rasero en la política?
Cuando se realiza un documental sobre la represión en Cuba puede ser difícil prestar demasiada atención a aspectos como la fotografía, la banda sonora, la dirección de arte. Al menos, como espectadora es difícil concentrarse en ellos cuando los hechos son tan contundentes. Sin embargo, uno de los mayores aciertos del filme es la inclusión del tema "Duro con él" de Carlos Puebla, el cantor de la Revolución, porque la banda sonora de la represión no podía ser otra. Versos como "al que asome la cabeza, duro con él", "quien piense seguir aquí conspirando a todo tren, que recuerde por su bien que el paredón sigue ahí", muestran, casi mejor que el propio documental, cómo este Gobierno ha legitimado glorificado la represión, y la absoluta impunidad con que esta ocurre, sin que los ciudadanos tengan la menor defensa contra ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario