JUEVES, 03 DE ABRIL DE 2014 11:41
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Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) El bardo inmortal William Shakespeare escribió aquello de "...todos debemos a Dios una muerte, quien muera hoy, no tendrá que hacerlo mañana", o algo de ese estilo.
Si bien es cierto que todos debemos morir y debemos una muerte que llegará inexorablemente el día señalado para ello, es cierto, o en justicia debía serlo, que todos tenemos derecho a una vida. Digamos que todos tenemos derecho a vivir una vida plena y libre antes de cumplir con el trámite de la muerte anunciada.
La gran contradicción con los sistemas totalitarios no es que maten, se trata de que no permitan vivir o apreciar en la plenitud del valor de su dimensión, la vida.
El régimen militar totalitario de la familia Castro ha impedido vivir a varias generaciones de cubanos y ha destruido a la nación cubana material y espiritualmente.
Hoy día, los cubanos dentro de Cuba, sea cual fuere el signo de su orientación política, viven bajo el arbitrio de los cubano-gallegos gobernantes y su "anti-imperialismo" o anti-americanismo militante, en pugna perpetua con los yanquis o con los grupos de poder cubano-americanos.
Lo más curioso ha sido que mientras a los cubano-gallegos nunca les ha importado o les importa la suerte o la mala suerte de los cubanos a secas en Cuba, los cubano-americanos, en ocasiones puntuales -no todos por cierto-, hacen exactamente la misma cosa.
Llama la atención que mientras Cuba adentro a la gente de a pie no le importa en lo más mínimo la reciente 'Ley para la inversión extranjera', fuera de Cuba sea objeto de atención e inusitado interés por parte de futuros inversionistas y todo un abigarrado conjunto de aprovechados, oligofrénicos prestigiosos del Primer Mundo, o cubano-americanos con amnesia de etiología bancaria.
Llama la atención que los cubano-gallegos gobernantes, en lugar de dar un chance a los cubanos o a tercermundistas tan muertos de hambre como nosotros, buscan la bendición del dinero del enemigo o del otrora enemigo, que quizás nunca fue tan enemigo.
La ley parece dirigida a engatusar yanquis, o como dijera el difunto Hugo Chávez, a "piti-yanquis" y aprovechados del corte de esos de que se dice, censuran desde el éter noticias sobre la lucha de Venezuela para no complicar demasiado la atmósfera de los cubano-gallegos gobernantes.
Por lo pronto, las medidas propulsadas por los cubano-gallegos gobernantes encontrarán acogida entre los futuros inversionistas norteamericanos. No olvidar que el régimen militar cubano no reconoce la doble ciudadanía. Entonces y de acuerdo con la "ley", los cubano-americanos serán de forma ideológicamente conveniente, 'solo norteamericanos' y así, la siesta y las digestiones laboriosas de los cubano-gallegos fluirán en paz.
Entonces, los cubanos a secas –o de a pie- serán explotados inmisericordemente por la acción conjunta de los cubano-gallegos gobernantes y los emergentes inversionistas cubano-americanos, muy bien caracterizados para la ocasión como inversionistas "extranjeros".
La excepción podría ser Alfy Fanjul, que providecialmente, no es ciudadano español. Por tanto, es "extranjero" por partida doble.
Sobre las vidas cercenadas o aquellas no vividas, nadie se interesará. Para esto existe una 'oposición leal' que contará con todas las facilidades para la expresión en emergentes medios permeados con aura de reconciliación y aséptico enjuague de sacristía. Estos medios, nunca serán anticastristas, como impone el buen gusto y la corrección política, necesarios en tiempos de reformas y transiciones.
Para el cubano de a pie o para el cubano a secas, -Cuba adentro- vienen tiempos de difícil balance entre intereses y afinidades vinculantes cubano-gallegas o cubano-americanas.
Retomando a Shakespeare, es duro pagar la muerte que se debe, sin haber vivido la vida que no fue posible vivir.
Para Cuba actualidad: j.gonzalez.febles@gmail.com
Para Cuba actualidad: j.gonzalez.febles@gmail.com