Cuba actualidad, Habana Vieja, La Habana, (PD) Hay un documental hecho en los primeros años de la Revolución que considero no apto para menores de 50 años, porque el olor y la memoria son hermanas gemelas, y la historia es la madre que las parió para junto a la nostalgia, que es su tía, los que aún viven, la recuerden.
Es así y no de otro modo. Los actuales jóvenes cubanos jamás sabrán cómo era verdaderamente Cuba antes del triunfo de la Revolución.
Es cierto que había muchos pobres con educación, mientras que ahora todos somos pobres y mal educados.
Se sabe que los seres humanos sólo son conscientes de las vivencias que les correspondieron. Y cuando estos seres humanos mueren por la ley natural de la vida, los que quedan jamás podrán tener la más puta idea de cómo fue de bella La Habana de los años 50.
La historiadora Berta Álvarez dice: "En los años 50 La Habana no era Cuba, ni Cuba era La Habana... La vida de La Habana era la de una metrópolis, de una urbe cosmopolita al igual que el resto de las ciudades latinoamericanas. Sin embargo, algo que es muy característico fue la desigualdad entre el campo y la ciudad". La historiadora se equivoca al utilizar el verbo presente es: "pero este urbanismo no se generaliza a lo largo de la Isla, porque hay un decrecimiento del desarrollo a lo largo del país."
La propia Marta Rojas, que es uno de los personajes que aparecen en el documental, declara que "en los años 50 no era todo malo ni todo bueno. Pero realmente habían más cosas buenas..."
Es cierto que en los años 50 el Hotel Nacional era un centro operativo de la mafia norteamericana, pero con la Revolución, al Hotel Nacional, sin dejar de ser hotel, lo convirtieron en una unidad de policía de la Seguridad del Estado.
La historiadora, que reaparece y desaparece como una narradora omnisciente, nos dice que la clase media cubana de los años 50 viajaba a Miami constantemente en cualquier época del año a comprarse ropa a la moda de invierno y verano. Pero no explica como en el presente gobierno la clase media cubana sólo se reduce a una cúpula gobernante y comprometida, con las manos embarradas de mierda, que durante años ha utilizado a oficiales de la Seguridad del Estado para, entregándoles grandes cantidades de dinero, que viajen a Europa y le compren a los líderes de la Revolución y sus familiares costosos relojes, ropas de última moda carísimas, perfumes, con todo el consumismo de un verdadero capitalista.
Luego entonces llego a la conclusión de que si en el año 1955 los pobres no podíamos darnos algunos lujos, el número de personas beneficiadas con un alto nivel de vida y libertad era mayor que el de nuestros días.
Entre otras cosas, en la Cuba actual, los que sin ser miembros de la nomenclatura se dan un alto nivel de vida, lo hacen a escondidas, pues no pueden exhibir el pecado de la disipación sólo aceptado para los líderes y su grupito gobernante que no necesitan ser delincuentes como los cubanos que para darse un alto nivel de vida se convierten, automáticamente en personas corruptas y vulnerables de manera constante a las purgas de la dictadura.
En noviembre de 1958, Hemingway le escribía a su hijo Patrick: "Cuba es ahora verdaderamente fea. No soy una persona que se acobarde, pero vivir en un país donde nadie tiene razón, donde los dos bandos son horrorosos, sabiendo el tipo de cosas y de muertes que seguirán cuando lleguen los nuevos y vean todos los abusos de los que ahora están en el Poder... estoy harto. Como en todos los países, nos tratan muy bien y tenemos muy buenos amigos, pero las cosas van mal y el gobierno es espantoso".
Dice el locutor del documental: "El primero de enero de 1959 un pueblo jubiloso creía haber obtenido el triunfo de sus anhelos y la recompensa de su sacrificio." Pero no fue así. Lo ha demostrado la ausencia de olor durante los últimos 55 años.
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