domingo, 9 de noviembre de 2014

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA: INVASION LIBERTADORA BAJO EL MANDO DE MAXIMO GOMEZ Y ANTONIO MACEO EN LA PROVINCIA DE CAMAGÜEY.


POR: GUIJE CUBA

El 8 de noviembre en la Historia de Cuba
• 1895 -
- La Invasión Libertadora bajo el mando del Generalísimo Máximo Gómez y el Mayor General Antonio Maceo en la provincia de Camagüey: Antonio Maceo, en la Invasión Libertadora en su rumbo hacia Occidente, entró en la Provincia de Camagüey. Avanzó de Lavado (en el distrito de Tunas) a Caridad (Camagüey), en total 4 leguas recorridas. En este día tomó lugar la Batalla de Lavado (por favor consulte: La Invasión Libertadora el 3 de noviembre por José Miró Argenter).
- La Invasión Libertadora el 8 de noviembre por José Miró Argenter.
- Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 631-632 nos describe los acontecimientos del 8 de noviembre de 1895 en la Historia de Cuba:
   “La marcha de la columna invasora organizada en Baraguá no había sido detenida. De jornada en jornada, con más o menos contratiempos, el general Antonio Maceo condujo la fuerza expedicionaria en medio mes desde el punto de partida hasta el límite occidental de la provincia de Santiago de Cuba. La resistencia presentada por la tropa española, sobre todo en 7 y 8 de noviembre, tendió, naturalmente, a impedir el avance de la insurrecta. Pero ésta encontró en ello ocasión para poner de manifiesto su decisión de abrirse paso a todo trance.
   “El 8 de noviembre de 1895 se hallaron frente a frente el inquebrantable propósito de Maceo de marchar hacia Occidente y el empeño de tenaz oposición abrigado por los jefes españoles que no ignoraban la trascendencia de la hazaña de que el país fuese atravesado de un extremo a otro por los soldados libertadores. Maceo, que estaba sobre aviso por la acción librada el 7 de noviembre en la jornada de Soledad a Lavado, envió al amanecer del 8 por el camino de Guaramanao exploradores que encontraron a las tropas enemigas marchando en dirección al campamento insurrecto. Y a las nueve de la mañana quedó generalizada la polémica, dirigida por el brigadier Capote, jefe de la división de Tunas y Holguín, a quien Maceo había comunicado instrucciones tendientes a vigilar los movimientos del adversario. Tres horas de sangrienta refriega culminaron en un feliz éxito para las armas cubanas.
   “A las doce del día terminó la acción en que el denuedo del soldado cubano rayó a grande altura, por lo mismo que medía y comprendía la necesidad e importancia de limpiar de obstáculos la senda por donde se encaminaba al territorio camagüeyano. El general Maceo no dio paz a su espíritu ni tregua a su esfuerzo, y entre dos y tres de la tarde del propio 8 de noviembre de 1895 era vadeado por el ejército invasor el río Jobabo, límite de las provincias de Santiago de Cuba y Puerto Príncipe.
   “La entrada del cuerpo invasor en Camagüey entraño enorme trascendencia. Puso de relieve a la faz de amigos y adversarios, para alentar a los primeros y abatir a los segundos, que la Revolución se hallaba en franca marcha hacia la victoria.”

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