lunes, 10 de noviembre de 2014

Yaidima Díaz no critica al verdadero abusador: el estado socialista

Yaidima Díaz no critica al verdadero abusador: el estado socialista

349_omnibusCuba actualidad, Cidra, Matanzas, (PD) Como parte de la campaña de descrédito emprendida por el gobierno cubano contra los taxistas privados en la provincia de Matanzas, la periodista Yaidima Díaz Gómez, del oficialista semanario Girón, calificó de “abusiva” la reciente elevación de precios de los viajes en autos particulares y llamó a las autoridades a limitar el costo del pasaje, sin analizar con profundidad este asunto.
Se alarmó la comunicadora porque en el tramo piquera de la calle América-Peñas Altas, hasta hace poco, un viaje costaba 5 pesos, por persona y ahora cuesta diez.
Desde hace varios días, los agentes del tránsito obligan a los choferes de taxis a transportar, como máximo, cinco pasajeros y no seis como antes. Por dicha razón, los conductores se han visto obligados a subir los precios para que no se afecten sus negocios.
En el trabajo de la colega se expresa que estos trabajadores podían haber subido el precio a seis pesos por persona y no a diez, para volver a recibir 30 pesos, en cada viaje, como antes. Afirma que no es necesario elevar tanto el costo, porque eso afecta a la ciudadanía.
Aquí se equivoca Yaidima Díaz. Si los conductores duplicaron el precio del pasaje es para enviar un firme mensaje al gobierno, para que este entienda que no van a aceptar pasivamente más abusos contra ellos. Dichos cuentapropistas pagan licencia, elevados tributos, combustible y piezas de repuesto que cuando las encuentran en el mercado negro, tienen que desembolsar enormes sumas de dinero para comprarlas.
No se trata sólo de evitar –por lo engorroso que resulta- fraccionar los billetes del cambio, como le expresó a ella un conductor. La cuestión es que estos cuentapropistas desean que las autoridades sepan bien claro que ellos van a pelear cívicamente siempre que los obliguen, para defender su derecho a la estabilidad y la prosperidad. Quieren que el gobierno los respete como al resto de los trabajadores.
Ante la crítica situación que presenta el transporte en el territorio, el oficialismo –por lo perjudicial que resulta- no debería presionar a estos choferes, con impuestos abusivos, multas arbitrarias, campañas de descrédito y disposiciones que también afectan a la población. Antes de esta nueva medida gubernamental, quienes transportaban, en cinco viajes a 30 pasajeros, ahora trasladan sólo a 25.
Pero mientras las autoridades agreden a los transportistas privados, los ómnibus estatales viajan repletos de personas. Tanto, que a veces resulta difícil cerrar sus puertas. Sin embargo, nadie se ocupa de esa situación. Nadie ve que algunos de esos vehículos, a veces viajan con las puertas abiertas, debido al hacinamiento de pasajeros. Claro, son ómnibus intocables porque pertenecen al todopoderoso Estado.
Resulta vergonzoso que se implemente la referida disposición cuando el pueblo paga por un litro de aceite comestible -del que se comercializa en las estatales Tiendas Recaudadoras de Divisas- más del doble del precio del pasaje que cobra un chofer privado, a un pasajero tras recorrer 45 kilómetros.
Es humillante que una bolsa de leche en polvo cueste más que un viaje de Matanzas a La Habana (100 kilómetros).
No dice la periodista Yaidima Díaz Gómez que el precio que cobraban por persona los taxistas privados a los pasajeros, antes de la implementación de la arbitraria medida oficial, en el tramo Matanzas-Unión de Reyes (40 kilómetros) era equivalente al costo de una botella de cerveza.
Debería la colega calificar de abusador, en primer lugar, al gobierno parásito que tiene en sus manos las riendas del país y que las mal utiliza, a su antojo, al imponer precios y regulaciones verdaderamente antipopulares, como esas de prohibir la venta de artículos de consumo importados y de cobrar el servicio de confección del nuevo carnet de identidad a 25 pesos, en vez de diez, como habían establecido.
Puede el régimen resolver los graves problemas del transporte, si se lo propone. Que no entregue más fondos del erario público y otros recursos a instituciones oficialistas como los Comités de Defensa de la Revolución, el Partido Comunista y su ala juvenil, la Federación de Mujeres Cubanas y la Central de Trabajadores de Cuba. Que utilice ese dinero en la compra de ómnibus y de insumos para mantenerlos en circulación.
Si eso no bastara, podrían nuestros gobernantes vincular a la producción a muchos de los acomodados burócratas que colman las infladas instituciones del Estado.
Sería un error garrafal topar los precios del pasaje que cobran los transportistas privados y afectar así el necesario mecanismo de oferta-demanda que aprobó el Partido Comunista en sus Lineamientos Económicos y Sociales. Dicha política ha sido vista como un pequeño, aunque imprescindible paso de avance -porque libera, un tanto, a las fuerzas productivas- y no sería beneficioso retroceder en ese sentido.
Los autos que utilizan los choferes del sector privado son de ellos y tienen derecho a disponer de los mismos como les plazca.
Es el Estado el que no puede actuar de esa manera. Debe medirse a la hora de establecer precios, invertir, priorizar obras e implementar normas a cumplir por la ciudadanía. Los recursos que maneja son del pueblo y no puede dilapidarlos como sucede con frecuencia.
Son integrantes de la nación cubana quienes laboran por cuenta propia. Ellos desean prosperar y contribuir al desarrollo económico-social del país. Por tanto, se les debe respetar y apoyar, no denigrar. No hay que desacreditarlos porque ellos son a la vez, conductores, reparadores, innovadores y administradores que se sacrifican más que muchos funcionarios y trabajadores del sector estatal. Trabajan con singular eficiencia a pesar de los análisis superficiales y tendenciosos de periodistas como Yaidima Díaz Gómez de cubanitaenprimerplano@yahoo.es.
Para Cuba actualidad: sanchesmadan61@yahoo.com
Foto: Oscar Sánchez Madan

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