Una visita intrascendente
Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) Entre los aspectos más relevantes y recientes vinculados a la política internacional del régimen militar totalitario, revolucionario, nacional y socialista cubano, estuvo la visita del ministro de Exteriores de España.
La visita ha resultado tan irrelevante como irrelevante resultó el visitante.
El Partido Popular de España (PP) consideró un comportamiento propio de “dictadores” el hecho de que el presidente cubano Raúl Castro no haya recibido al señor José Manuel García-Margallo. También y en el marco de la visita, no consideró “importante” que el jefe de la diplomacia española no haya aprovechado el viaje para entrevistarse con representantes de la oposición.
En medio de su visita, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, José Manuel García-Margallo, solicitó al Gobierno de Cuba que permita entrar y salir de la Isla a los presos políticos que fueron detenidos durante la Primavera Negra de 2003 y liberados entre 2010 y 2011 tras una serie de acuerdos en los que participó junto a la iglesia católica el gobierno español y que fueron posibles gracias a la presión ciudadana ejercida por las Damas de Blanco.
Otra de las joyas política que desde España trajo el Sr. García-Margallo fue su torpe y peculiar estilo para llevar a vías de hecho la política de su gobierno de acuerdo con la afirmación hecha por el PP, cuando afirmó que la “guía” en la acción del Gobierno de Mariano Rajoy y también del Partido Popular con respecto a Cuba será la búsqueda de la democratización y la defensa de los Derechos Humanos. De acuerdo con esta óptica y desde España se afirmó, por parte de voceros y funcionarios de esta agrupación: “Esa será la guía en la acción política del Gobierno y del PP”.
Se trata de que García-Margallo pretendió cumplir tal compromiso a partir de ignorar a los protagonistas de la oposición real pacífica cubana, que entre otras cosas, crearon el clima para la excarcelación condicionada de los prisioneros políticos tomados en rehenes por el régimen militar cubano en 2003. Margallo debió superponer -y así lo hizo- los intereses económicos de más de 200 empresarios españoles radicados dentro y fuera de Cuba, a la opresión y las penurias del pueblo cubano. Lo paradójico fue que a pesar de su conducta complaciente, fue desairado pública y notoriamente por este mismo régimen, a partir de la posición adoptada por el presidente en funciones –aunque sin votos- Raúl Castro.
Sucede que en la óptica faraónica del régimen cubano, los visitantes intrascendentes son recibidos y atendidos por funcionarios tan intrascendentes como ellos. Así, García-Margallo se reunió con Miguel Díaz-Canel, Bruno Rodríguez Parrilla y Ricardo Cabrisas Ruíz y Rodrigo Malmierca. Nada más. No fue recibido por Raúl Castro, tampoco lo fue por el comandante Ramiro Valdés y muchísimo menos por Fidel Castro, entre estos y solo dos de ellos, son el poder real en Cuba.
El régimen militar cubano no piensa ceder y las circunstancias actuales apuntan a que si antes mataron para vencer, ahora matarán, porque no pueden vencer.
Para Cuba actualidad: j.gonzalez.febles@gmail.com
Foto: José Manuel García Maragallo Ministerio de Asuntos Exteriores de España
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