García-Margallo, sepulturero de la Posición Común
Cuba actualidad, Capdevila, La Habana, (PD) Desde los tiempos del gobierno de José María Aznar, el Partido Popular fue abanderado de la Posición Común, aún vigente, que condiciona todos los acuerdos con el gobierno cubano a que este haga aperturas políticas y económicas reales, cosa que no ha hecho todavía.
Todo indica que el presidente Mariano Rajoy y el PP han aceptado la excepcionalidad ideológica en la que se ha atrincherado el gobierno cubano y que ha sido infundadamente reivindicada por diversos actores internacionales.
La visita a La Habana del ministro de Asuntos Exteriores y Colaboración del Reino de España, José Manuel García-Margallo, los días 25 y 26 de noviembre, fue una señal de que tal política ha triunfado. Los gobernantes cubanos han dejado claro que hay que aceptarlos como son y todo parece indicar que hasta ahora no hay quien les discuta el punto.
Para los gobernantes cubanos, la defensa de su poder está indisolublemente unida a una “soberanía nacional” que para ellos radica exclusivamente en los intereses del Partido Comunista y que pasa por alto que millones de cubanos dentro y fuera de Cuba no comparten su ideología y que los que luchan por otras alternativas dirigidas a la real democratización de Cuba, desde una óptica diferente al discurso oficial, se exponen a acosos, represalias, detenciones arbitrarias y encarcelamientos.
Resulta penoso que García-Margallo haya visitado La Habana sin que los gobernantes cubanos hayan hecho la más mínima concesión a los luchadores prodemocráticos.
El gobierno cubano es el único del hemisferio occidental que viola y desconoce los derechos consagrados en el sistema interamericano, tales como la pluralidad política y las libertades de reunión, sindicalización y manifestación. Con una prensa oficial sometida a una férrea censura, es un gobierno al que la opinión de la población, que no puede expresarse libremente, nunca le ha importado. Solo prevalece el criterio de los gobernantes atrincherados en el poder.
Con el viaje del canciller español a La Habana ha quedado claro que en estos momentos, para los actuales ocupantes de la Moncloa, importa más la política que los valores. El gobierno español ha puesto los intereses económicos de los 200 empresarios españoles radicados en Cuba por encima del sufrimiento y las penurias del pueblo cubano. Así, no le ha importado el impacto negativo y pernicioso de este insólito viraje, en el que García-Margallo ha desempeñado el despreciable papel de sepulturero de la Posición Común.
Esta política es totalmente contraria a los valores que tradicionalmente había defendido el PP al denunciar las violaciones de los derechos humanos que comete a diario el régimen dictatorial cubano.
La complicidad entre Madrid y La Habana lo que da es pena.
García-Margallo, en los dos días que estuvo en La Habana, tan ocupado estuvo en cumplir la agenda acordada entre ambas cancillerías, que no tuvo tiempo de reunirse con la oposición pacífica. Así, evitó agraviar a los gobernantes cubanos.
La Posición Común, que fue iniciativa de los populares, se va a bolina. Los opositores cubanos perderán su más valioso aliado para denunciar los atropellos de que son víctimas.
Desde el preciso momento en que el gobierno español corrió a estrechar las manos de los verdugos responsables del desastre en que han sumido a Cuba, ha dado la espalda a los luchadores prodemocráticos: de ahora en adelante les será más dificultoso visibilizar su lucha.
De la visita de García-Margallo, el pueblo cubano solo supo las informaciones sesgadas y a medias reflejadas por la prensa oficial. No informó de la llegada el 24 de noviembre a La Habana del canciller español procedente de Bogotá, Colombia. Tampoco del desayuno de trabajo que sostuvo García-Margallo con los integrantes de la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba (AEEC), el 25 de noviembre.
Ese mismo día, el canciller español y su comitiva se reunieron con el Ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca Peoli.
España es el primer socio comercial europeo del régimen cubano. Al cierre de 2013, el comercio entre ambos países se elevó a 1 397 millones de dólares.
En Cuba operan 230 sucursales de firmas españolas y una treintena de compañías españolas, bajo la modalidad de empresas mixtas con el Estado cubano.
También el día 25, el canciller García-Margallo impartió una conferencia a los alumnos y profesores del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) y a diplomáticos acreditados en La Habana. El tema fue la transición democrática.
Luego realizó un recorrido por la Habana Vieja, en el cual tuvo como anfitrión y guía al historiador de la ciudad, Eusebio Leal Spengler.
Estas actividades no fueron reflejadas por la prensa oficial.
Existen muchas interpretaciones sobre el desaire que el presidente Raúl Castro hizo a García-Margallo al no recibirlo.
Lo normal hubiera sido que el canciller fuera recibido por el presidente del gobierno.
La última visita de un canciller español a Cuba fue la de Miguel Ángel Moratinos, en 2010, durante el gobierno socialista del presidente José Rodríguez Zapatero. En aquella ocasión, Moratinos fue recibido por Raúl Castro.
De haber sido recibido García-Margallo, el hecho se interpretaría como un reconocimiento a los populares que no han dejado de ser históricamente enemigos de los gobernantes cubanos. No olvidar que fue el PP, bajo la inspiración de Aznar, quien promovió en la Unión Europea la Posición Común, que La Habana rechaza de plano.
Para el gobernante cubano, esa era razón más que suficiente para no recibir a García-Margallo.
Pero quizás lo que desbordó la copa de Raúl Castro fue el tema escogido por García-Margallo para su conferencia en el ISRI: la transición a la democracia en España. Un tema que el canciller conoce bien, porque estuvo involucrado directamente en el desmonte de la dictadura franquista y el establecimiento de la monarquía parlamentaria y el Estado de derecho que hoy disfrutan los españoles.
El tema de la conferencia, García-Margallo encolerizó al jefe de estado cubano y a todos los que integran su círculo. Con más de 55 años en el poder, todo apunta a que no están en disposición de abrir espacios para la verdadera democratización, y perder sus privilegios y prebendas.
Para Cuba actualidad: origenesmadiba@gmail.com
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