domingo, 11 de enero de 2015

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA: LOS OIDORES DE SANTIAGO.

POR: GUIJE CUBA


El 11 de enero en la Historia de Cuba

• 1521 -

- Los oidores en Santiago de Cuba.

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 27-28 nos describe los acontecimientos del 11 de enero de 1521:

   “La política de expansión exterior a que Diego Velázquez dedico muchas de sus actividades desde 1517 quebranto su prestigio. El alzamiento de Hernán Cortés con la escuadrilla destinada a México empezó a socavar la reputación del hombre cuyo crédito descansaba en la obra desarrollada en Cuba. Era el conquistador y rector de la colonización de la Isla, donde robusteció su fama de buen poblador, no obstante sus yerros, injusticias y ambiciones. Su fortuna se desvió. Los signos de la desgracia amargaron los últimos años de su existencia. Desamparos fuera de Cuba y agravios en el seno de la Isla acentuaron sus congojas.

   “En concordancia con la pugna provocada por Cortes, Diego Colón importunó a Velázquez. El Almirante recordó su superioridad jerárquica al Adelantado. Dio a Alonso Zuazo el encargo de residenciarlo. Este juez llego a Santiago de Cuba y asumió la gobernación de la Isla en 11 de enero de 1521.

   “Zuazo cedió el paso a graves irregularidades. Reemplazo interinamente a Velázquez, pero se abstuvo de enjuiciarlo. El Adelantado continuó en el ejercicio de las funciones de alcaide de Baracoa, capitán a guerra y repartidor de indios. En esto Zuazo compitió con Velázquez. Desposeyó de sus encomiendas a distintos pobladores. Los persiguió. Se apropió del servicio y fruto de muchos cobrizos, de los que en definitiva se vio privado por voluntad del Rey. Tales anormalidades fueron agravadas por las rebeldías y los suicidios de los aborígenes y los excesos de Vasco Porcallo de Figueroa.

   “Contra la iniciativa de Colón y la tarea de Zuazo se pronuncio Carlos I. Una provisión de 10 de septiembre de 1521 mando a Zuazo que paralizase la residencia, por que ni el Almirante podía nombrar pesquisidores para seguir procesos a gobernadores, lo que estaba reservado al Rey, ni poseía capacidad legal para instruir autos de esa laya quien, como Zuazo, se hallaba sujeto a enjuiciamiento. En Santiago de Cuba se presentaron los oidores Juan Ortiz de Matienzo y Marcelo de Villalobos, quienes absolvieron a Zuazo, restituyeron a Velázquez el lleno de sus facultades y castigaron suavemente, con un ligero arresto y una, multa, los crímenes de Porcallo.

   “La Colonia estaba perturbada. En España se consideró la posibilidad de que Velázquez se ausentase del país y se preparó como sustituto temporal suyo a Gonzalo de Guzmán, regidor de Santiago de Cuba. La intolerancia llegaba a tanto que el Rey prescribió que no se opusiesen cortapisas a los habitantes de Indias que quisieran escribir e informar acerca del estado de ellas. Cuba se empobrecía en forma alarmante. Una real cédula mandó repartir entre los castellanos residentes en la Isla doscientos cincuenta mil maravedíes por vía de socorro, porque eran muchas sus penas y agudísima su penuria.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario