jueves, 5 de marzo de 2015

¡Limpia mi corazón, Señor!


346_alianza-cristianaCuba actualidad, El Vedado, La Habana, (PD) En las Sagradas Escrituras, el corazón es mencionado frecuentemente como el asiento de los afectos y de las pasiones, y también de la sabiduría y el entendimiento.
Dice en Marcos 7:21 que “del corazón del hombre proceden los malos pensamientos y toda forma de maldad”.
La Ley exigía al hombre que amara a Dios “de todo corazón”
Según Romanos 10:9, La aceptación del Evangelio “tiene que ser en el corazón”.
En Lucas 8:15 se explica que Jehová da la capacidad al que oye de “recibir las buenas nuevas con un corazón bueno y recto, lo cual da frutos”.
“En la nueva creación hay un puro corazón”, afirma Mateo 5:8.
Se afirma que el cristiano es conducido por el Espíritu Santo en Tito 1:5 y 2:22, y en Primero de Pedro 1:22.
Es una tendencia natural del hombre estar examinando el corazón de los demás, sin saber que para reconocer el corazón ajeno, hace falta estar preparado por el Espíritu Santo para examinarse primero uno mismo.
El profeta Natán hizo que el rey David pronunciara una sentencia condenatoria, presentándole un caso ficticio como si fuera real. De este modo, el culpable dictó su propia condena (Segundo de Samuel 12:1-15) cuando el profeta le mostró los pecados que escondía en su corazón, dando lugar así a que el rey examinara su corazón y expresara, en un clamor al Señor: “¡Crea en mí, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí!” (Salmo 51:10).
Dice en Mateo 6:21: “Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.
El Señor no hace juicio sobre las riquezas, sino sobre el uso que se haga de ellas.
Se advierte en Mateo 6:24: “Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará a uno y amará al otro, o estimará a uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”.
Jesús lo que quiere es que uno sea un buen administrador de los bienes que da para que lo glorifiquen.
Dice Mateo 5:8: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque verán a Dios”. Se refiere a los que han limpiado su corazón de toda codicia, especialmente de la de las riquezas, a través de la lectura de su Palabra (Mateo 15:3), los que son sinceros, sin malicia ni doblez en su actitud para con Dios y el prójimo.
Para Cuba actualidad: alianzacristiana777@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario