jueves, 6 de agosto de 2015

Aliuska Gómez: 'Las Damas de Blanco seguiremos en la calle siendo la voz de los que están presos'


La Dama de Blanco Aliuska Gómez. (ESTADO DE SATS)
La joven activista es la primera protagonista de una serie que arranca este martes y que presentará cada semana el perfil de las integrantes del grupo opositor.
Aliuska Gómez, de 33 años y maestra de formación, es Dama de Blanco desde 2013. Llegó al grupo procedente del Frente de Acción Cívica Orlando Zapata Tamayo (FACOZ), un movimiento que se gestó tras el fallecimiento en huelga de hambre del opositor cubano. Gómez vive en Marianao, y a pesar de que no tiene ningún familiar preso, sí considera necesaria la lucha por la libertad de los que están en las cárceles por motivos políticos. 
Esta joven Dama de Blanco cree que la situación actual de los opositores en la Isla es terriblemente frágil: "Es una situación muy peligrosa, estamos expuestos a que nos den golpes y nos agredan la Seguridad del Estado y las fuerzas represivas del Ministerio del Interior o las Fuerzas Armadas". 
La Dama de Blanco tiene dos hijos menores y denuncia que se han tomado represalias contra ellos, poniéndoles trabas en la escuela. "Todo por mi condición opositora", subraya.
Arrestos en condiciones infrahumanas
El pasado domingo Aliuska participó en la marcha de La Habana junto a otras Damas de Blanco. "Fuimos interceptadas por un operativo combinado del departamento de la Seguridad del Estado, brigadas de respuesta rápida, Policía Nacional Revolucionaria y simpatizantes del Gobierno castrista", relata. 
La activista se detiene para aclarar que aquellos que las agreden y que supuestamente son parte del "pueblo" en realidad son personas instrumentalizadas por el régimen y que van a las marchas a intimidarlas "condicionados" desde los centros de trabajo. 
Aliuska fue arrestada de nuevo este domingo y acabó en el ómnibus que condujo a todas las Damas a un centro de detención en Tarará. 
El viaje, de unos 45 minutos, se realiza en las horas de calor más sofocante, con las ventanillas cerradas y sin ningún sistema de refrigeración. A las mujeres se las esposa y pueden pasar así hasta cinco horas.
"A empujones nos llevan al ómnibus, con las ventanillas todas cerradas y  un calor insoportable porque hay que tener en cuenta que estos arrestos son al mediodía y se convierten en una verdadera tortura", señala.
Ya en el centro de detención permanecen en condiciones insalubres y no se les deja ni siquiera hacer sus necesidades. Las detenciones son por espacio de algunas horas y por la tarde, sobre las 6 pm, son conducidas a sus municipios respectivos.
Aliuska advierte que durante las detenciones, las mujeres están expuestas "a recibir un mal golpe y perder la vida", sobre todo de parte de las turbas paramilitares. 
"Nos hacen llaves, nos esposan, nos dan por la cabeza", repite. A pesar de todo, la activista dice que volverá el domingo que viene a marchar: "Nuestras voces son las voces de los que están en las cárceles, vamos a continuar en las calles exigiendo la libertad de los que están encarcelados".

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