jueves, 5 de mayo de 2016

Chanel lleva su glamour a La Habana, pero lo mantiene lejos de los cubanos

AGENCIAS | La Habana | 4 Mayo 2016 - 9:10 am. | 17

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Desfile de Chanel en el Paseo del Prado. La Habana, 3 de mayo de 2016. (GETTY)

Karl Lagerfeld, director creativo de Chanel, tras el desfile. La Habana, 3 de mayo de 2016. (GETTY)
La firma Chanel recordó este martes el glamour de La Habana en los años 40 y 50 con el desfile en el Paseo del Prado de su nueva colección Crucero, en la que también se vieron guiños a la Revolución, con prendas verdeolivo y gorras al estilo Che Guevara, junto a estampados étnicos de inspiración afrocubana, reporta EFE.
El director creativo de la "maison" francesa, Karl Lagerfeld, combinó el eclecticismo cubano, sin perder en este salto al Caribe los sellos de identidad de la casa Chanel: la elegancia de la combinación del blanco y negro y su mítico tweed.
Cientos de agentes de seguridad mantuvieron a los cubanos de a pie a distancia, tras barricadas amarillas y líneas continuas de policías uniformados y vestidos de civil, colocados al menos una cuadra antes del lugar del desfile, reportó la AP.
Chanel agradeció la oportunidad de mostrar sus creaciones en un sitio inusual. "Explorar nuevos horizontes es una manera de encender imaginaciones y renovar la visión de nuestra marca, compartiendo al mismo tiempo la cultura y herencia de los lugares elegidos para nuestros desfiles de moda", dijo la empresa en un comunicado.
La modelo británica Stella Tennant, musa de Lagerfeld, abrió el desfile con un look andrógino de chaqueta-pantalón en blanco y negro, el clásico zapato bicolor con cordones y sombrero panamá, conjunto que revivió la sofisticación del estilo dandy que fue popular en Cuba.
Entre las propuestas de entretiempo de la firma para la próxima temporada tuvieron un espacio relevante las prendas en tonos verdeolivo y una versión del la gorra del Che bordada con lentejuelas.
Sedas y gasas sirvieron al káiser de la moda para estampar en prendas más relajadas e informales coloridos motivos de inspiración afrocubana, e incluso dibujos de los clásicos coches americanos que todavía circulan por la Isla.
Lagerfeld, quien ha estado al timón como director creativo de Chanel desde 1983, había dicho que esta colección Crucero está inspirada en la "riqueza cultural y la apertura de Cuba".
Durante una presentación de 25 minutos con música cubana de fondo, los modelos desfilaron por una sección de 160 metros del Paseo del Prado.
El contingente cubano de modelos incluyó al nieto de Fidel Castro, Tony, lo que levantó algunas cejas, dados los ataques de su abuelo al capitalismo.
"Es un orgullo para todos los cubanos que un gran evento como este se realice aquí", dijo Castro, de 17 años, informó Reuters.
El desfile culminó con la aparición de Lagerfeld y un estallido de ritmo en forma de conga cubana que sacó a bailar a los modelos en plena calle.
La "top model" brasileña Gisele Bündchen, el actor Vin Diesel —que participa en el rodaje en La Habana de una nueva entrega de la saga Rápido y furioso— el dúo cubano Gente de Zona y la cantante Omara Portuondo estuvieron entre el público.
Las actrices Geraldine Chaplin y Tilda Swinton, la modelo Alice Dellal —todas musas de Lagerfeld—, la actriz cubana Ana de Armas y referentes del mundo de la moda como Carine Roitfeld, antigua directora de la revista Vogue Paris, y su sucesora Emmanuelle Alt, tampoco se perdieron el evento, inusual en la Isla y el primer desfile de Chanel en Latinoamérica.
Las últimas tendencias con etiqueta "smart casual" que exigía la invitación al desfile contrastaba con la estampa, más popular y cotidiana, que se veía en los balcones de los desvencijados edificios de fachadas desconchadas de los alrededores.
Sorprendidos de ver un espectáculo tan poco habitual en una Isla, por décadas ajena a los circuitos de la moda, decenas de vecinos y curiosos se congregaron en los balcones para ver desde las alturas las propuestas de la nueva Colección Crucero de Chanel, de precios imposibles para el bolsillo cubano.
Después del desfile, la firma trasladó su fiesta a la Plaza de la Catedral, donde se instaló un provisional "ranchón" de paja en el que se bebieron cócteles cubanos, se escuchó mambo y son del Septeto Habanero, y se degustaron platos elaborados por el famoso paladar La Guarida, de La Habana.
Para completar, todos los invitados fueron trasladados al desfile y a la fiesta posterior en los clásicos automóviles estadounidenses descapotables, que todavía circulan por las calles de La Habana.
En la fiesta posterior se volvió a ver, con una llamativa chaqueta brillante que rompía la sobriedad de su clásico atuendo blanco y negro, a un esquivo Karl Lagerfeld.
Lagerfeld, de 82 años, llegó en un Ford Fairlane de 1957 en color azul y crema, y avanzó con cuidado hasta la zona VIP, mientras su chaqueta de lentejuelas doradas reflejaba las luces de la pista de baile.
Muchos cubanos criticaron el hecho de que Chanel, una marca de lujo, haya elegido mostrar su nueva línea en un país carente de opulencia material.
Las mercancías de la casa de modas no se venden en Cuba y la mayoría de los ciudadanos no puede ni siquiera soñar con adquirir un pequeño bolso que cuesta miles de dólares. Alrededor de un 70 por ciento de los trabajadores cubanos es empleado del Estado, con un salario promedio de 24 dólares al mes.
Otros dijeron, sin embargo, que están encantados de que el país se esté abriendo al mundo, ofreciendo a la gente común un atisbo de celebridades y superproducciones. Pero el vertiginoso despliegue de riqueza en las calles de La Habana está proporcionando material a muchos que ya estaban desencantados por lo que consideran las promesas incumplidas de una igualdad socialista sostenible en Cuba.
Reinaldo Fonseca, un modelo local, permaneció de pie junto a un grupo de amigos que igualmente están tratando de hacer una carrera en la moda y observaron mientras extranjeros ricos con invitaciones llegaban al evento en sedanes estadounidenses antiguos, rentados especialmente para la ocasión.
"Es una lástima que no nos dejen pasar", dijo.

Chanel en La Habana

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La firma francesa recordó este martes el glamour de La Habana en los años 40 y 50 con el desfile en el Paseo del Prado de su nueva colección Crucero, en la que también se vieron guiños a la Revolución, con prendas verdeolivo y gorras al estilo Che Guevara, junto a estampados étnicos de inspiración afrocubana.

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