jueves, 5 de mayo de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


El 5 de mayo en la Historia de Cuba

• 1896 -

- Arribó cerca del cabo Cruz el “Bermuda”, dirigida la expedición por el coronel Leyte Vidal. Por una falsa alarma el buque echó a andar con los botes amarrados a sus costados, ahogándose nueve de aquellos valientes expedicionarios. Esta fue la segunda expedición del “Bermuda” que ya había desembarcado exitosamente el 25 de marzo.



- Los días 4 y 5 de mayo acción en la loma Sebastopol, Cabañas, entre las tropas de Antonio Maceo y las del general español Serrano Altamira.

José Miró Argenter en “Cuba Crónicas de la Guerra (La Campaña de Occidente) - Tomo II: Segunda Edición” de la Editorial Lex, 1942, páginas 237-238 describe estos acontecimientos del 5 de mayo de 1896 en la Historia de Cuba:

   ...“Apuntaba el día; la columna estaba ya lista de marcha y su descubierta reconocía los senderos contiguos para tomar la ruta de Bahía Honda por el camino de Quiñones. La vegetación par estas contornos es muy tupida, obstruye en algunos parajes la vereda, tortuosa y áspera en casi todo su curso, y en las primeras horas de la mañana la neblina hace andar á tientas al viajero que desconozca estas andurriales. La neblina era tan espesa que se lo tragaba todo: árboles, montaña y cielo; el horizonte parecía tocarse con las manos. Serrano Altamira se llevó las maldiciones de aquella familia, a causa de una acción indecorosa que la propia decencia nos impide referir. Fueron atisbados los españoles al cruzar el arroyo, y donde no pudieran ser vistos, por la obscuridad de la maleza y de la niebla, se indujo el rum­bo que llevaban por las voces de las acemileros que trataban de apresurar el paso de las bestias. Maceo, que había flan­queada por la derecha para escudriñar la cañada, rompió el fuego tan pronto como divisó al enemigo, que ofrecía buen blanco, y simultáneamente fue atacado por nuestra retaguar­dia en el mismo crucero del arroyo. Allí dejó los muertos Se­rrano Altamira y buscó refugio en los cercados de un sitio de labor llamado Vega-Ortiz. Los españoles se mantuvieron un cuarto de hora, pero ofendidos con decisión por Maceo, de­jaran el parapeto con manifiesto desorden. En la loma de Sebastopol fueron alcanzados otra vez por nuestros infantes. Serrano Altamira continúa su marcha precipitada: va huyen­do; abandona muertos y heridos, y siembra el camino de vi­tuallas y cartuchos que los nuestras aprovechan. Nuestros tiros, cada vez más eficaces, á menas distancia, aturden a los soldados hasta el extremo de que no sostienen las emboscadas, a pesar de que el terreno ofrece condiciones inmejorables: a ambos lados del sendero, los manzanos silvestres, que crecen allí muy frondosos, forman una techumbre de gran espesor donde pueden ocultarse perfectamente las postas de infante­ría. La retaguardia de Serrano Altamira, al abandonar las emboscadas, grita ante nuestros tiradores: "¡paren, que ya se descalabró nuestro general serrano!" El jefe de la columna no da muestras de marcialidad, por cuanto no acude en auxilio de la retaguardia, que anda a la carrera para no ser apresada por los insurrectos. La persecución terminó a las dos de la tarde, a media legua de Quiñones. El enemigo abandonó doce muertos y siete heridos de suma gravedad, mantas, comesti­bles, caballos y más de dos mil cartuchos de máuser. La co­lumna española, mandada, según se ha dicho, por Serrano Al­tamira, era fuerte de 1,200 hombres, con dos piezas de artille­ría, las que no pudo utilizar; los mulos quedaron descalabra­dos al pasar el primer arroyo, en donde también cayó del ca­ballo Serrano Altamira; sucumbió la cabalgadura y escapó el jinete con una lesión en el rostro. Estos detalles los obtuvi­mos por una familia de Quiñones, en momentos en que una sección de los nuestros acudía sedienta a dicho lugar, minutos después de haber escapado Serrano Altamira y su estado ma­yor, que trataban de indagar el paradero de otra columna pro­cedente de Bahía Honda. Nuestras bajas fueron ocho, dos muertos y seis heridos; perdimos al coronel Benigno Ferié, de Oriente, y al capitán Basart, del Estado Mayor; el oficial del despacho Luis Mendive y el capitán ayudante Manuel Piedra resultaron gravemente heridos. Acampamos en San Martín, inmediaciones de Quiñones.”

• 1895 -

La Mejorana.

- Diario de José Martí en Cuba.



José MartíMáximo Gómez y acompañantes salen del campamento La Yaya camino a encontrarse con Antonio Maceo. Los tres héroes se reúnen en el ingenio La Mejorana.

- Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 257-258 nos describe los acontecimientos del 5 de mayo de 1895 en la Historia de Cuba:

   “La guerra emancipadora de 1895 situó en Cuba a Antonio Maceo, Máximo Gómez y José Martí. El primero y el segundo eran veteranos de la contienda de 1868-1878. El tercero era el organizador que había hecho posible la reanudación de la lucha armada de la Isla contra la Metrópoli. Los tres se hallaban en Cuba para bien de Cuba.

   “En 5 de mayo de 1895 se juntaron Martí y Gómez con Maceo en un ingenio de la provincia oriental, en Mejorana. A la llegada de Gómez y Martí a Mejorana los cubanos del lugar estaban como de fiesta. Maceo y Gómez hablaron en tono bajo, cerca de Martí. Luego llamaron a éste al portal de la casa.

   “Cuando Martí oyó a Gómez y Maceo supo cuáles eran los proyectos de Maceo respecto de la organización institucional de la Revolución: "una junta de los generales con mando, por sus representantes-, y una Secretaría General-: la patria, pues, y todos los oficios de ella, que crea y anima al ejército, como Secretaría del ejército". Estas apuntaciones de Martí en su Diario reflejaron intenso dolor. No se atenuó cuando los tres próceres pasaron a un cuarto a hablar. Martí no logró desenredar la conversación de Maceo. Maceo preguntó a Martí si se quedaba con él o se iba con Gómez. Y le cortaba las palabras, como si Martí fuese la continuación del gobierno leguleyesco, y su representante. "Lo quiero -dijo Maceo a Martí- menos de lo que lo quería." Maceo quería entonces menos a Martí porque Martí había aceptado el ofrecimiento de Flor Crombet para dirigir la expedición que había traído a Maceo a Cuba.

   “Martí alentaba con fervor la idea de que representantes del pueblo separatista se reuniesen para elegir gobierno."En la mesa, opulenta y premiosa, de gallina y lechón, vuélvese -añadió Martí en su Diario- al asunto: me hiere, y me repugna: comprendo que he de sacudir el cargo, con que se me intenta marear, de defensor ciudadanesco de las trabas hostiles al movimiento militar. Mantengo, rudo el Ejército, libre, -y el país, como país y con toda su dignidad representado. Muestro mi descontento de semejante indiscreta y forzada conversación, a mesa abierta, en la prisa de Maceo por partir." La versión de Martí siguió siendo trasunto de graves incomprensiones entre los próceres. El dolor punzaba el corazón del supremo organizador de la guerra necesaria y útil de Cuba contra el mal gobierno mantenido por España en la Isla.

   “De Mejorana se alejaron Gómez y Martí confundidos y acongojados. Gómez creyó que él y Martí eran adrede "desamparados, apenas escoltados por veinte hombres bisoños y mal armados". Martí escribió: "Y así, como echados, y con ideas tristes, dormimos." En Mejorana tuvieron Maceo, Gómez y Martí un día desgraciado: el día 5 de mayo de 1895.

   “A ninguna cosa de provecho pudieron llegar los rectores de la Revolución en 5 de mayo de 1895. Aquello que para algunos, no bien informados, fue conferencia de Mejorana, llamada a trazar los_ grandes lineamientos del esfuerzo bélico de los cubanos, quedó reducido a un estéril y desagradable acercamiento de Maceo, Gómez y Martí. Sólo la grandeza de estos claros varones, supremos en el servicio de la libertad de Cuba, pudo borrar, y borró, el pésimo afecto de graves incomprensiones.”

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