domingo, 8 de mayo de 2016

Precios y ofertas, entre la expectativa y la insatisfacción


Todavía los cubanos más pobres no pueden ver el beneficio de las rebajas

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(Foto: cibercuba.com)
(Foto: cibercuba.com)
LA HABANA, Cuba.- El pasado 21 de abril, el Noticiero Nacional de la Televisión informó a la población la reducción de los precios en el entorno de un 20 % en las cadenas de tiendas recaudadoras de divisas (TRD) y el mercado paralelo del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) para un pequeño grupo de productos seleccionados, fundamentalmente alimentos.
Según aparece en el periódico Granma del 22 de abril, el objetivo fundamental es “hacer lo posible para mejorar la situación de la población”. Publicado también el listado de los nuevos precios, este suscitó diversos comentarios dentro de los sectores más afectados de la población: algunos trabajadores, enfermos crónicos y los ancianos pensionados, que en su mayoría reciben un equivalente de entre 8 y 12 CUC al mes.
A Jorge García, un anciano de 84 años con una pensión de 240 pesos, le hubiera gustado que le rebajaran el precio a los frijoles negros y colorados, que cuestan 10 y 15 pesos la libra, respectivamente. Y reflexiona: “¿Por qué no nos venden a los ancianos, si de verdad nos quieren ayudar, carne y pollo por la libreta de racionamiento? Y aumentarnos un pan en la cuota, así podría comerme uno en el desayuno y otro por la noche. Y si nos vendieran una cuota de leche, podría echarle un poco al chocolatín, que no tiene ninguna”. Se refiere mi vecino al paquetico de 250 gramos de chocolate en polvo, único ¿alimento? adicional que reciben los ancianos de más de 65 años.
“Si quieren beneficiar a los pobres, que rebajen el huevo, la mortadella y el picadillo de pollo que venden en los mercados paralelos, que son cosas que compramos todos los días”, dice Adela López, una jubilada, “porque las cosas de la shopping (TRD) son para los que tienen chavitos (CUC)”.
“Ellos hablan de mejorar la situación de la población, pero venden pescado malo (tenca y claria) carísimo. Deberían rebajarlo. Además, si nos quieren beneficiar (a los ancianos y enfermos crónicos), deberían darnos las medicinas gratis”, opina una maestra jubilada.
Lo mismo considera Nancy García, una anciana diabética e hipertensa que desde comienzos del período especial arrastra con una neuritis, y gasta todos los meses 70 pesos en medicinas con una pensión de 242 pesos. Añade que al menos estos sectores vulnerables deberían asimismo recibir cuotas mensuales gratuitas de leche, huevos y carne. “Así el gobierno no se ‘preocuparía’ tanto como dice, y sí se ocuparía de los viejos”, concluye.
Por su parte, Emilia se pregunta en qué la benefician esas diminutas rebajas en las TRD, si no tiene CUC. Afirma que lo que tienen que rebajar son los frijoles, y mucho más el arroz, que aún sigue caro. “¡Dicen que rebajaron el arroz del país! Para el caso, si no se ve hace años”, protesta, y agrega: “Además, que vendan pescado y no pollo en su lugar, ¡que para eso vivimos en una isla!”
“Rebajaron el aceite, el pollo y el picadillo de res. Eso siempre lo compramos ‘por fuera’. Ya lo venderán más barato también”, infiere un trabajador del agro.
“No rebajaron las compotas ni el yogur, como tampoco la leche”, manifiesta una madre joven. “¡Y así quieren que una para!”
“Rebajaron el picadillo de res, ok, pero de la carne, ¿qué? Además, rebajaron el de segunda, y en la calle se consigue a 30 pesos el de primera”, me dice un vecino.
“Es ridículo rebajar solo el arroz y los chícharos en el mercado paralelo. También podían haber rebajado muchos otros alimentos, aunque fuera unos kilitos”, dice un joven cuentapropista, “porque no todo el mundo recibe CUC. Además, pagan el chavito a 24 pesos, pero en la tienda te lo cobran a 25, igual que si lo compraras en CADECA (Casa de Cambio). ¡Son la trampa!”
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ACERCA DEL AUTOR

Gladys Linares

Gladys Linares

Gladys Linares. Cienfuegos, 1942. Maestra normalista. Trabajó como profesora de Geografía en distintas escuelas y como directora de algunas durante 32 años. Ingresó en el Movimiento de Derechos Humanos a fines del año 1990 a través de la organización Frente Femenino Humanitario. Participó activamente en Concilio Cubano y en el Proyecto Varela. Sus crónicas reflejan la vida cotidiana de la población.

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