viernes, 23 de abril de 2010

QUE SE HUNDA QUIEN CORRESPONDA


Por Ramón Dìaz Marzo

Habana Vieja, La Habana, 22 de abril de 2010, (PD) No existe en las acciones humanas ningún efecto que carezca de causa. Los actuales periodistas independientes, tanto los que permanecen en prisión, como los que aún permanecemos en las calles, y los opositores pacíficos, si existen es por una causa. Nadie quiere, dentro de lo que es ya una prisión-país, ir a la cárcel. Pero cuando los seres humanos están dispuestos a ir a una cárcel, no puede ser por gusto, su sacrificio debe tener una motivación loable. Los hombres y mujeres que actualmente se oponen a la dictadura de los hermanos Castro no lo hacen por una moda, por dinero, ni por masoquistas. Lo hacen por culpa de la propia Dictadura. Si este "gobierno" en 50 años (cuyo tiempo es suficiente) le hubiera otorgado a nuestro pueblo un modesto bienestar de vida, yo no estaría escribiendo este artículo.

Si nosotros existimos con estos artículos, si existe una oposición interna pacífica, la culpa es del "gobierno". Desgraciadamente, ni todo el pueblo puede ejercer el noble oficio de periodista ni tiene el valor de dar u ofrecer los primeros pasos para una restauración nacional. Los pueblos siempre han dependido de los actores que deciden participar y promover un proceso de cambio. Los pueblos apoyan a los que quieren cambiar y mejorar las cosas, pero no hacen nada, prefieren permanecer en la "seguridad" de sus casas, obedecer "cobardemente" la misión que el Poder de turno le tenga destinada como por ejemplo: cuando desde los centros de trabajo declaran el día libre y los obligan a concentrarse en los puntos de la ciudad por donde las Damas de Blanco pasarán para repudiarlas.

Tengo un amigo que recientemente me confesó que su centro de trabajo había sido cerrado y a todos los trabajadores los habían montado en ómnibus del gobierno y trasladado a los puntos de repudio, incluyéndolo a él. Le pregunté entonces por qué había ido al acto de repudio, y respondió que lo tenía que hacer si quería mantener su empleo. Y así se comporta la mayoría del pueblo. Piensan que no deben destacarse y mostrar lo que verdaderamente piensan y dejarles a otros, como a Orlando Zapata Tamayo, la difícil tarea de entregar su vida. Y entonces ese pueblo sumiso y manipulado entra en acción al final, cuando ya no se sientan en peligro. Así ha funcionado la historia política de casi todos los países en la Historia.

No ha existido ni existirá un sistema político perfecto. Lo que diferencia a una sociedad abierta de otra cerrada es que la sociedad abierta tiene PAPELERA DE RECICLAJE, y las sociedades cerradas, como la que existe en Cuba, no tiene donde botar la basura.
Botar la basura no necesariamente significa la destrucción del hombre, sino su reciclaje. En las sociedades cerradas, como el totalitarismo cubano, los individuos, sean o no culpables, son destruidos. Por eso nunca avanzamos porque destruimos nuestros valores nacionales y no pueden reciclarse los defectos y las ignorancias.

Una PC, al igual que una persona, es igual que una sociedad. El truco radica en tener buenos antivirus que ponga en cuarentena o borren de manera definitiva a los malos administradores que no permiten que la gobernabilidad de una nación sea una responsabilidad de todos. En el capitalismo, paradójicamente, es donde mejor se practica el socialismo. En el capitalismo, todos, en menor o mayor grado, directa o indirectamente, participan de las riendas de la nación. Un protagonista esencial en el capitalismo es la libertad de prensa. La prensa ha demostrado, en ocasiones, tener el poder de destituir a un presidente cuando este deja de representar los intereses del público porque ya sabemos que el fin jamás justificará los medios.

No justificamos al capitalismo salvaje y brutal, a pesar de que es el sistema político que mejor se adapta a la verdadera naturaleza humana y ha demostrado (históricamente) que es el mejor modo organizativo de donde surgen los descubrimientos de la tecnología y la ciencia. Pero el capitalismo, a pesar de su desarrollo técnico científico y su libertad de prensa, tiene defectos. Tiene un defecto inmenso que está sujeto a una inevitable crisis en desarrollo porque la arquitectura del poder mundial no es ideal: misterios y defectos de la condición humana y ausencia de la más elemental ética. En el capitalismo, la salvación es individual y no me cansaré de afirmar su importancia que califica para un 80%; pero observando el veneno de los diarios acontecimientos de nuestro mundo hay un 20% que sólo tendrá solución con una salvación colectiva. Allí donde el hombre soberana e individualmente no puede valerse por sí solo, el Estado tiene que arbitrar y jugar su rol inevitable y necesario.

Una sociedad opulenta, capaz de fabricar sofisticadas armas de destrucción, no puede permitirse el lujo de carecer de asistencia a la salud pública entre personas de bajos recursos. El capitalismo, la libre empresa, no es impedimento para que la salud pública llegue a todos. Tenemos ejemplos de países capitalistas como España, Canadá, Inglaterra, Suecia, donde, sin existir el totalitarismo de Estado, la salud pública está garantizada para todos.

Cuba y EEUU tienen defectos irreconciliables e inaceptables que jamás apoyaré. Ambos tienen que cambiar: el uno, sin disponer de bombas atómicas (hasta donde se sabe), y el otro, el país más poderoso de la Historia. Jamás apoyaré a una dictadura donde la libertad de prensa no existe; y jamás apoyaré un sistema de gobierno donde la salud pública no está realmente garantizada. Por eso defiendo las gestiones y los cambios que el presidente norteamericano Barack Obama hace por su país en materia de salud pública y vivienda. Espero que los tres o cuatro generales que desgobiernan a Cuba encuentren una salida aceptable y no declaren más: "preferimos que la Isla se hunda". Porque si alguien individualmente debe y tiene que hundirse, que se hunda él solo. Pero que no se chantajee a la comunidad internacional con la vida de 11 millones de cubanos.

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