viernes, 23 de abril de 2010

UNA VICTORIA A MEDIAS


Por Osmar Laffita Rojas

Capdevila, La Habana, 22 de abril de 2010 (PD) La más importante lectura de las recientes elecciones departamentales y municipales en Bolivia es que el presidente Evo Morales debe reorientar su política, buscar concertación y dejar en la cuneta su proyecto hegemónico socialista.

La prensa oficial cubana, dirigida desde el bunker, se caracteriza por su recato y triunfalismo al brindar informaciones que previamente han sufrido un proceso de esterilización de elementos molestos. Una muestra de ese proceder, lo encontramos en el periódico Granma en su edición del 6 de abril. En su página internacional aparece un articulo titulado “MAS triunfó en seis de nueve gobernaciones en Bolivia”.

Entre otras cosas, el artículo plantea que el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), de los nueve departamentos en disputa retuvo las gobernaciones de La Paz, Oruro, Potosí, Pando, Cochabamba y logró derrotar a la oposición en el departamento de Chuquisaca. La información enfatiza que de acuerdo a esos resultados se puede entender como un revés para los líderes de la derecha opositora que solo conservarán el poder en Santa Cruz, Beni y Tarija.

Pero el Granma, ocultó al pueblo cubano que Evo Morales fue derrotado en siete de diez principales ciudades de Bolivia, incluida la capital. Fue algo no esperado, dado que hasta que conocieron los resultados adversos al partido gobernante, La Paz era su fortín político y los moradores del Palacio Quemado daban por segura su victoria.

El MAS logró retener la alcaldía en la populosa ciudad de El Alto, pero en esta ocasión con el 39% de los votos. Sorprendente, ya que Morales y sus seguidores dominaron las elecciones anteriores, siempre por encima del 70%.

Uno de los grandes triunfadores de esta elecciones fue el Movimiento Sin Miedo, izquierdista, que hasta hace poco era compañero de viaje del MAS, y que sorprendentemente se alzó como triunfador en los otrora reductos del presidente Morales, las alcaldías de La Paz y Oruro.

El hecho que el partido de gobierno haya quedado bastante lejos del triunfo aplastante en las presidenciales de diciembre, en que se alzó con más del 64% de los votos, es una clara señal de que los bolivianos dijeron con su voto que buscan un equilibrio y que no comparten el discurso altamente ideologizado que hasta estas elecciones regionales ha marcado la gestión de gobierno del MAS y del presidente Evo Morales.

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