viernes, 18 de junio de 2010

PAGAN POCO Y QUITAN MUCHO

Publicado para hoy 19 de junio


Por Rodolfo Ramírez Hernández

Santiago de Las Vegas, La Habana,(PD) Los trabajadores cubanos pasan muchos apuros para sostener una familia, más si son aquellos que solo viven del fruto de su trabajo; un fruto que en realidad es una injusticia, porque el salario no les alcanza ni para una semana.

Además de que el salario es muy bajo, en el centro de trabajo les descuentan y cobran una serie de cosas que hacen que este disminuya más todavía.

Es el caso de un joven de 24 años, militante de la juventud quien no quiso dar su nombre a conocer ni su puesto de trabajo. Expresó: “Mi salario mensual es de $325.00 MN, en el cambio serian $13.00 CUC, pero el problema está en todo lo que me cobran en el centro de trabajo todos los meses: $1.30 para las Milicias de Tropas Territoriales, $3.75 para el sindicato, $8.00 para la UJC, en desayuno y almuerzo $72 y en transporte $5. Al final lo que cobro son aproximadamente $234 MN que serian unos $9 CUC. Con esto vivo solamente una semana, por lo que tengo que salir a la calle a inventar y así sobrevivo´´.

Es increíble ver como descuentan y exigen que pagues y sin embargo no se puede pedir un aumento de salario porque si lo haces la respuesta siempre es: no se puede hablar de subir el sueldo, lo que hay es que trabajar y producir más.

De ahí las tantas personas que no tienen ánimos para trabajar más, como exige el gobierno, porque no ven el fruto de su sudor.

Refiere el joven: “Uno se levanta antes de que amanezca y no para hasta las cinco o las seis de la tarde, de lunes a sábado, ¿para qué? si no puedo decir el domingo voy a un restaurante o a otro lugar, porque no se puede, el dinero no alcanza, es como sentirse un esclavo”.

Esa es la realidad. Para el gobierno, los trabajadores son esclavos, personas que trabajan de ocho a diez horas diarias y ven los años pasar sin progreso, al contrario, cada día ven mas necesidad.

Por eso aumentan los desvíos de recursos, los robos, los negocios ilegales, la emigración de miles de personas que aspiran a una vida mejor… Pero también crece la cantidad de personas que por estas circunstancias se encuentran presas.

Afirma: “La culpa de toda esta desgracia no es solamente del sistema nosotros también hemos puesto nuestro granito de arena pues se lo hemos permitido. Es mucha la necesidad pero también el miedo influye, por lo que las personas prefieren callarse la boca frente a la realidad, que es bastante fea. Yo quisiera irme de aquí, no tengo valor para enfrentarme al gobierno, pero la soga cada día aprieta más y nos ahogamos. Si en 51 años no se han arreglado los problemas, sino que empeoraron, ¿que quedaría para otros 51 años más? ¿El fin de un país?”

Foto: Marcelo López

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