
Por Moisés Leonardo Rodríguez
Cabañas, Habana,(PD) El central Merceditas contó con una capilla consagrada a la virgen del Carmen, patrona de los residentes en su batey y zonas colindantes, que fue destruida en la década de los sesenta como resultado del ateísmo oficialmente impuesto.
La capilla se ubicaba en la calle de entrada al batey del central, que fue rebautizado como Augusto César Sandino. Su lugar lo ocupó un comedor obrero hasta poco después del año 2002 en que una granja agrícola sustituyó al central desmantelado.
El sacerdote de la vecina iglesia católica de Cabañas, el padre Carlos para sus fieles, a principios de julio fue autorizado por la directora de dicha granja y el núcleo del Partido Comunista de la misma, para reiniciar las celebraciones patronales en la edificación que ocupa el lugar de la desparecida capilla.
Esto armoniza con el mejoramiento de las relaciones Iglesia - Estado que se observa últimamente, independientemente de sus causas.
Así las cosas, los católicos realizaron en la instalación encuentros de jóvenes, adultos y niños, los días 13, 14 y 15 de julio respectivamente, en el marco de la fiesta de la virgen del Carmen, que debía culminar con una misa a las 6 de la tarde del día de la patrona, el 16 de julio, en el propio lugar.
En la mañana del 16, el padre Carlos fue visitado por tres funcionarios, incluida la encargada de los asuntos religiosos de la dirección municipal del Partido Comunista de Mariel, para notificarle que no se podía efectuar la misa programada.
Los dirigentes argumentaron que el bajo nivel cultural de los vecinos, el predominio del sincretismo religioso y el alto índice de alcoholismo en la zona, les hacían temer la ocurrencia de desórdenes públicos y amenazas a la seguridad personal del religioso extranjero y otros asistentes.
A la respuesta del padre Carlos de que se responsabilizaba con lo que ocurriera, una de las funcionarias, en forma arrogante, ratificó la prohibición.
Además del disgusto, es generalizada la opinión entre los laicos que han conocido de esta arbitraria decisión, que la misma constituye una violación a la libertad de culto y una prueba más del totalitarismo imperante, que se manifiesta al pasar los comunistas de la dirección municipal por encima de la decisión de los dirigentes de la base.
Los miembros esta comunidad católica, Alejandro Sánchez y Carlos Miguel Sierra, han manifestado su decisión de comunicar a la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas esta violación de la libertad de culto cometida por funcionarios comunistas.
corrientemartiana2004@yahoo.com
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