viernes, 6 de agosto de 2010

¡¡LLEGÓ LA CARROÑA!!

Publicado para hoy 7 de agosto


Por Gladys Linares

Lawton, La Habana,(PD) Desde hace muchos años en nuestro país no se vende carne de res en moneda nacional, es por eso que el pasado lunes se formó en el barrio un gran alboroto cuando los vecinos se enteraron de que en un local de la Empresa de Servicios Comunales estaban vendiendo huesos de vaca.

La noticia se propagó como reguero de pólvora y en un santiamén se armó una tremenda cola. Como no son tiempos de andar con remilgos, sino de matar el hambre, quién se va a detener a pensar que en este lugar se guardan los camiones de Comunales, esos que se usan para recoger la basura, o que el local de venta no tiene las mínimas condiciones higiénicas y la mercancía está tirada sobre sacos en el suelo. ¡Si es que hoy hasta el olfato se ha olvidado de la carne fresca!

Belkis fue una de las que corrió a comprar. “Era mucha mi alegría”, me dijo, “pero por suerte, mi dinero era poco.” Sólo le alcanzó para comprar tres libras. Ya se veía hacer una buena sopa y carne ripiada con arroz blanco. Pero huesos anunciaron, y exactamente eso, huesos, fue lo que vendieron. No la habían engañado.

“Para ser huesos, están caros”, se les oía repetir a los vecinos. Pero a pesar de esto, algunos los compraron. Un vecino que regresó con las manos vacías, opinó: “Lo único que vale la pena es el espinazo, y lo venden entero, a diez pesos la libra. Me pesaron uno, pero no me lo pude llevar porque costaba 60 pesos. “Dicen que no pueden venderlo por partes porque no tienen con qué cortar el hueso. ¿Por qué no los vendieron en una carnicería? Ahí si hay condiciones y refrigeración también.”

A medida que transcurría el día, eran menos las personas que compraban. Una gran cantidad de huesos se quedó sin refrigeración toda la noche y se echó a perder.

Antes de 1959, el carnicero formaba parte de los vecinos del barrio. Era frecuente escuchar al cliente pedir un real (10 centavos) de falda, y después de despachado la contra era de huesos que venían con la falda. Decían que servían para darle mejor sabor a la sopa. La carne de primera costaba 45 centavos la libra.

En los años 60, Fidel Castro le prometió al pueblo que la Revolución elevaría el per cápita de carne de res de 120 a 200 libras anuales. Poco después intervinieron las carnicerías. La carne fue racionada y desapareció gradualmente. Matar reses o vender carne se convirtió en un delito por el que miles de cubanos han guardado y guardan prisión.

Hoy solo se vende carne en moneda libremente convertible. La más barata, de segunda, cuesta 9,50 CUC. No fue sino recientemente que se comenzó a vender solamente para los niños media libra de picadillo al mes en sustitución del pollo que hasta el momento recibían.

El día de marras, uno de esos cubanos que no pierde el humor ni en los peores momentos, dijo: “La carne se la comieron los ‘buitres’. Ahora, a nosotros nos toca la carroña. Pero pronto comeremos carne, vivir para ver.”

primaveradigital@gmail.com

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