viernes, 17 de septiembre de 2010

DE QUÉ COLOR ES LA HABANA

PUBLICADO PARA HOY 18 DE SEPTIEMBRE


Por Jorge Luís González Suárez


El Cerro, La Habana,(PD) Estamos ante algunos cambios imperceptibles para la mayoría de la población. Uno de ellos está dado por el contenido de ciertos libros que se publican en esta época.

Un caso como el que refiero es el título “La Habana, Ciudad Azul” de Julio Rolando Rensoli Medina, licenciado en Ciencias Sociales y miembro de la Unión de Historiadores de Cuba, publicado por Ediciones Extramuros en el año 2008.

La primera opinión que tengo de la obra se resume en dos conceptos: interesante y poco común. El tratamiento del tema presenta un enfoque novedoso y aporta datos que casi nunca aparecen en los medios oficiales.

El estudio desarrollado se basa en la investigación emprendida bajo la dirección del Comité Provincial del PCC de Ciudad de La Habana en el 2004, denominada “Proyecto Identidad”, que analiza a través de puntos de vista no tradicionales, el desarrollo de nuestra capital desde sus orígenes hasta la actualidad.

El volumen, con doce capítulos, comprende reflexiones históricas, comunicaciones, arquitectura, urbanismo, divisiones político-administrativas y otros temas vinculados a los procesos sociales con las características de la población residente por zonas.

Analicemos parte de los asuntos expuestos por el autor. En el apartado dedicado a la formación de la urbe, cita que a partir de un sitio original histórico se han sumado otras localidades que conforman hoy 49 barrios, 329 repartos y 36 núcleos poblacionales para un total de 414 unidades espaciales oficialmente reconocidas por la Oficina Nacional de Estadísticas.

Otro acápite que merece mención señala que la capital contiene 36 monumentos nacionales, 6 locales y 11 zonas de protección, entre patrimonios edificados y naturales.
Siguiendo una lectura pormenorizada, más adelante añade que desde los años veinte existían inquietudes sobre la inoperante división político-administrativa; por eso desde inicios del siglo anterior habían comenzado las reformas y ya en 1949 se gestan dos proyectos para cambiar la fisonomía urbana: el túnel de la bahía y la nueva ciudad de la Habana del Este.

Hay un extenso fragmento de quien fuera el historiador de la villa Emilio Roig de Leuchsering, el cual hace referencia en forma muy elogiosa al crecimiento urbano de aquel tiempo y destaca las cercanías periféricas al centro por medios de amplias avenidas, el lujo, esplendor, buen gusto e higiene en espacios privados y sociales entre otros comentarios.

Los capítulos dedicados a las vías de comunicación, arquitectura y urbanismo son muy significativos. En primer término queda bastante explícito que todas las carreteras y avenidas de mayor importancia que existen y parten de la ciudad se construyeron durante la República, excepto la Autopista Nacional que está sin concluir hace más de 30 años.

Al igual que el caso anterior, están las construcciones. Desde el Capitolio Nacional, pasando por el Focsa, parte de los grandes hoteles, principales edificios particulares y públicos, hasta la Plaza Cívica, nuestra arquitectura patrimonial es anterior a la Revolución.

El final de este gran ensayo histórico se dedica al vínculo entre la división político-administrativa y la identidad de cada territorio. Aquí se nos permite conocer como se anexan con el tiempo las diferentes zonas y forman cuatro subregiones que ocupan ahora el actual espacio capitalino de 727,4 km cuadrados con las divisiones de cada demarcación.

La identidad es el aspecto menos ampliado, a pesar de ser objetivo primordial. Aun así la define como “el origen étnico, género, orientación sexual, nacionalidad, creencias religiosas, lengua, profesión u oficio, medio geográfico común, las ideas políticas, la cultura artística y literaria” hasta llegar a los procesos migratorios internos.

Estos asuntos fueron obviados casi todos por el ensayista pues no existen siquiera comentarios en el texto, debido tal vez a ser bastante controvertidos. Sin embargo, en sus últimas páginas hay unos elementos muy importantes que nunca se han divulgado públicamente.

Según el censo del año 2002, los habitantes oriundos eran 1 501 368 personas, las 2/3 partes del total y los inmigrantes 702 242. Agrega que de estos últimos, el 47.43% es de la región oriental, 25,99 % de la central y el 25,78 % de la occidental. Por tanto, la cifra total en esa fecha eran 2 203 610 residentes permanentes sin contar la población flotante o sea alrededor de la cuarta parte del país, con un promedio anual de 32 000 emigrantes.

Aunque con sus limitaciones, esta fuente de información resulta valiosa pues sin acceso a Internet esto es hallar un tesoro. El libro aporta más detalles y permite sacar otras conclusiones. Además, el doctor Rensoli no habla de logros, algo que de por sí es un logro.

El color de La Habana de hoy si acaso será gris con pespuntes negros, de azul sólo tiene las aguas que bañan el muro del Malecón.
primaveradigital@gmail.com

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