
Por Osmar Laffita Rojas
Capdevila, La Habana, 16 de octubre de 2010, (PD) La recién concluida visita del presidente del Salvador Mauricio Funes, estuvo marcada por el total alejamiento de los principales moradores del bunker con el mandatario y su comitiva.
Fue el reflejo del disgusto y malestar que reina en las esferas oficiales de la gerontocracia cubana con el mandatario salvadoreño por su rechazo a aceptar el dictakt de La Habana y Caracas para que el gobierno de los ex -guerrilleros del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) se sumara a la comparsa del populismo voluntarista del ALBA.
Sobre la llegada del presidente Funes, la prensa oficial solo reflejó una escueta nota el 5 de octubre, un día después de su llegada a La Habana, en la que curiosamente no menciona a los funcionarios cubanos que le dieron la bienvenida a la comitiva salvadoreña. Fue un claro mensaje de que para los ancianos gobernantes cubanos su presencia no era de su agrado.
Para los moradores del bunker, el presidente Funes es un desleal que reniega de los años de injerencia cubana en los asuntos internos en muchos países de América Latina, promoviendo la subversión y la ingobernabilidad, materializada en la ayuda en armas, hombres e inteligencia de la que fue beneficiada la guerrillas del FMLN.
Al finalizar las hostilidades y firmarse los acuerdo de paz entre el FMNL y el gobierno salvadoreño y luego de permanecer varios años en el poder la Alianza de Renovación Nacional (ARENA), en las últimas elecciones presidenciales el candidato ex -guerrillero Mauricio Funes resultó ganador. Una de sus primeras medidas fue restablecer los vínculos con el gobierno cubano, rotos por espacio de 50 años.
Pero eso no era lo que realmente querían los longevos gobernantes cubanos, que esperaban como muestra de agradecimiento de todo lo que ilegalmente hicieron a favor del FMNL, que Funes y su equipo enrumbaran su política con el eje La Habana- Caracas. Como esto no ocurrió, la respuesta a su estancia en Cuba fue el irrespetuoso y frío trato que recibió.
El disgusto y rechazo fue tal que días antes de la visita, el coordinar General del FMNL, Medardo González, señaló que el partido de gobierno le había solicitado a su par cubano, su esperanza e interés que el Dr. Fidel Castro “esté en tiempo y condiciones de poder saludar a nuestro presidente”. Pero parece que el ex gobernante cubano está furioso con el mandatario salvadoreño por manifestar su rechazo a la apuesta por el modelo cubano o el fracasado socialismo del siglo XXI chavista.
Para el presidente Funes, lo correcto es dirigir los pasos en busca de un modelo que se oriente a redistribuir los ingresos sin afectar a los grupos empresariales suficientemente dinámicos para que puedan generar riquezas.
El líder histórico de la gerontocracia cubana, estalló en ira cuando el mandatario salvadoreño, en un claro distanciamiento de la naturaleza antidemocrática del régimen de La Habana, expresó que la “la búsqueda de ese modelo tiene que estar encaminado a lograr que las instituciones y la democracia funcionen partiendo de la vigencia del estado de derecho y el fortalecimiento del tejido institucional”.
Para Funes, la única manera de lograr progreso es que su gobierno se aparte de todos los lineamientos ideológicos que son obstáculos para resolver los problemas del país.
Para todos quedó claro que entre los gobiernos del presidente Funes y el de su homologo Raúl Castro y su retirado hermano, no hay nada que los identifique, razón que explica que su estancia en La Habana fuera un diálogo entre sordos.
El presidente Funes y su comitiva fueron víctimas de la descortesía de aquellos que todavía piensan que son poseedores absolutos de la verdad; a los que la cuestionan, los condenan al ostracismo.
ramsetgandhi@yahoo.com
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