
Por Pr Manuel Morejón Soler
El Vedado, La Habana, 23 de octubre de 2010 (PD) Decía el poeta y dramaturgo alemán Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832): “La paloma protesta contra el aire, sin darse cuenta de que es lo único que le permite volar".
La Biblia dice: “Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, vendrán sobre ti todas estas maldiciones y te alcanzarán…Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres…dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza, de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas…Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos y por siete caminos huirás delante de ellos y serás vejado por todos los reinos de la tierra…Te desposarás con mujer y otro varón dormirá con ella, edificarás casa y no habitarás en ella, plantarás viña y no la disfrutarás. Tu buey será matado delante de tus ojos y tú no comerás de él, tu asno será arrebatado delante de ti y no te será devuelto, tus ovejas serán dadas a tus enemigos y no tendrás quien te las rescate. Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo y tus ojos lo verán y desfallecerán por ellos todo el día y no habrá fuerza en tu mano. El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días.”
(Deuteronomio: 15-20, 24-25, 30-33).
Moisés extendió su declaración sobre el pacto, indicando las bendiciones por cumplirlo y las maldiciones si lo violaban, dichas bendiciones y maldiciones, bastante similares en sustancia, son las motivaciones de la lealtad a Dios. Originariamente este favor inmerecido era solamente para su pueblo escogido, pero extendida a los gentiles en Jesucristo, por tanto ciertas y firmes para todos en todos los tiempos.
En asuntos de vida y muerte, la elección es solamente nuestra, consiguientemente resultan en bendiciones y maldiciones según sea nuestra obediencia o rebeldía. Las bendiciones y maldiciones son parte integral de las enseñanzas de Deuteronomio en cuanto a que el universo de Dios es racional y moral. Las maldiciones ocupan un poco más de espacio que las bendiciones, presuntamente con el fin de hacer hincapié sobre la gravedad de fallar en cumplir con el pacto. (Deuteronomio 28: 15-68).
La rebeldía hacia Dios es principio original de la Revolución, por lo cual Cuba no ha podido florecer. La ideología materialista con la cual se adoctrinó al pueblo cubano, desterró a Dios y lo que quedó de Él fue fusilado.
En relación con las bendiciones y las maldiciones, es el propósito mostrar en el Libro de Deuteronomio que es el Señor y ningún otro dios quien provee estas. Por tanto, mientras no se sea capaz de mostrar inconformidad con los odios que fueron sembrados y las abominaciones hacia Dios y estés resignado, de forma indiferente o llorona, y no te pongas de acuerdo contigo mismo y con Dios, se acrecentarán sobre este país y cada hombre las palabras de esta profecía.
Dice en el Libro Segundo de Crónicas (capítulo 2, verso 7): “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren y buscaren mi rostro y se convirtieren de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos y perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.”
imorejon@yahoo.es
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