viernes, 22 de octubre de 2010

SOBRE EL AUMENTO DE LA VIOLENCIA


Por Rodolfo Ramírez Hernández


Santiago de Las Vegas, 23 de octubre de 2010, (PD) En Cuba, aumenta la preocupación sobre el brote de violencia entre la juventud y la ola de lesionados y muertos en fiestas populares organizadas por el gobierno.

Muchas son las madres que en las calles comentan sobre esa situación. La gran mayoría concuerda en que las necesidades de todo tipo, incluida la falta de dinero, conllevan a que los adolescentes y jóvenes estén siempre embriagados, lo cual es el camino más corto a la violencia.

A Julián, un joven de veinticuatro años de edad que reside en el municipio Boyeros, en Ciudad de la Habana, el tema no le es ajeno: “Yo nunca he ido a ninguna de esas fiestas, pero tengo amistades que han ido y algunos se han visto entre la vida y la muerte, pues solo por el hecho de que pises a una persona caminando entre la multitud, ya es suficiente para que te den una puñalada.”

Los jóvenes, por el deseo de poder tener una vida mejor y por la falta de recursos y de libertades, terminan en un callejón sin salida al refugiarse en la bebida. Pero el régimen, con tal de mantenerlos con los ojos vendados, los “complace” poniendo “pipas” de cerveza en todos los barrios y pueblos.

Al gobierno no le interesa cuantos son los que mueren en esas fiestas populares. Su objetivo es mantener a la población entretenida y dormida, aunque sea por la borrachera. Así, cuando las cámaras de la televisión estatal toman imágenes de estas fiestas, puede decirle al mundo, “miren como el pueblo está alegre y se divierte”.

Julián agregó: “ La realidad es que el cubano no se ha dado de cuenta que nos estamos matando entre nosotros mismos, cuando la culpa la tiene este sistema que nos han implantado durante medio siglo, porque ellos son los que han llevado a la juventud a esa violencia. ¿Hasta dónde este gobierno piensa llegar? Al parecer, quieren extinguir a la sociedad cubana. Ya es mucha la envidia, el odio, la traición, que existe entre los habitantes de esta isla”.

Jesús Hernández, residente también en el municipio Boyeros, dio su valoración:
“Resulta triste ver cómo está la juventud hoy en día. Ya es demasiado. La policía, cuando ve una bronca multitudinaria de esas, ni se mete, esperan a que se terminen de dar los cuchillazos y entonces entran a bastonazos con el que es y con el que no es ´´.

Las personas sienten miedo, pues sus hijos se encuentran en constante peligro, pero muchos dicen: “no los podemos tener en la casa encerrados, son jóvenes y tienen necesidad de divertirse”.

El gobierno no busca otras alternativas para solucionar el problema que no sea golpear o encarcelar. Esa es la medida que siempre ha tomado, en vez de analizar por qué pasa todo esto.

ramirezhernandez.rodolfo@yahoo.com

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